Bruselas ultima un impulso legislativo en medioambiente y economía circular

Bruselas ultima un impulso legislativo en medioambiente y economía circular

Vista de un lago en La Haya en una imagen de archivo. EFE/ Imane Rachidi /Archivio

Bruselas (EuroEFE).- Tras dos años centrada en reforzar las políticas contra el cambio climático y el CO2, con renovada importancia del factor energético al calor de la invasión de Rusia sobre Ucrania, la Comisión Europea ultima ahora varios proyectos legislativos para abordar el ámbito de la sostenibilidad.

La próxima semana, el Ejecutivo comunitario presentará una propuesta sobre restauración de la naturaleza que pretende reforzar y concretar las exigencias a los Estados miembros en esa área, estableciendo plazos y objetivos legalmente vinculantes que desencadenen expedientes y multas en caso de no ser respetados.

La Comisión no pretende ampliar la protección de más espacios naturales, sino impulsar que se restauren zonas degradadas cuya mejora generará un aspecto tanto en salud como en prevención del cambio climático, con especial atención a ciertos ecosistemas y grupos de especies.

El texto, que en principio se presentaré el 23 de marzo, deberá ser negociado a continuación con el Parlamento Europeo y con el Consejo en un trámite que se espera sea lento, pues las capitales escudriñarán la letra pequeña de la propuesta antes de incurrir en compromisos legales, indican fuentes europeas.

Pero la Comisión tampoco espera una oposición feroz, pues tanto Eurocámara como Consejo aprobaron la Estrategia de Biodiversidad que recoge el espíritu de lo que ahora pretende convertirse en normas.

DIMENSIÓN INTERNACIONAL

La propuesta del Ejecutivo comunitario tendrá también una dimensión internacional, pues en Bruselas se entiende que las iniciativas domésticas sobre biodiversidad necesitan de un esfuerzo global para ser efectivas.

De cara a la Conferencia sobre la Biodiversidad de Naciones Unidas COP15 que se celebrará del 25 de abril al 8 de mayo en Kunming (China), Bruselas desearía acordar un marco legal internacional con objetivos de espacios a proteger y obligaciones de restauración, así como mitigar la extinción de especies por culpa de las actividades como la agricultura, la pesca y la minería.

Una semana después, el 30 de marzo, la Comisión tiene programado presentar un paquete normativo sobre economía circular que revisará la Directiva de Ecodiseño con el objetivo de reducir el impacto medioambiental de los productos, mejorar la información e aportar los incentivos adecuados para que la industria diseñe productos más duraderos.

En parte, Bruselas quiere evitar la fragmentación del mercado único, pues hay países que ya están actuando por su cuenta.

La lógica detrás de la propuesta pasa por reducir la alta dependencia de materiales de la Unión Europea y limitar el impacto medioambiental de las actividades extractivas o de procesamiento de materiales, teniendo en cuenta que la industria es responsable del 20 % de las emisiones de CO2 de la UE.

Buscará también actualizar normas en el diseño de productos, que hagan los bienes más duraderos y faciliten su reciclaje, cuya demanda aún es baja, y mejorar la eficiencia energética.

LA INDUSTRIA TEXTIL

La Comisión añadirá a esa propuesta una recomendación sobre la industria textil, que es el quinto contribuyente sectorial al cambio climático y un área de actividad donde sólo se recicla el 1 % de los materiales, de forma que cada europeo tira 11 kilos de ropa al año, según la Agencia Europea del Medioambiente.

El documento mostrará el camino que la Comisión Europea quiere tomar para extender la vida de los productos textiles, mejorar su circularidad, reducir las emisiones y la polución asociada, especialmente microplásticos y químicos, aportar más transparencia a los consumidores, favorecer el uso de etiquetas de excelencia medioambiental, e incentivar modelos de negocio sostenibles.

La actividad textil, que además es la cuarta fuerza en generar presión sobre los recursos hídricos tras la comida, la vivienda y el transporte, tiene también una componente de género, ya que en torno al 75 % de los empleos textiles los desempeñan mujeres.

Editado por M.Moya