Europa y el Ártico registraron en 2020 su año más cálido

Dos turistas se refrescan en una fuente de Roma (Italia). EFE/Massimo Percossi/Archivo

Londres (EuroEFE).- Europa vivió en 2020 el año más cálido del que se tiene constancia, mientras que algunas partes del Ártico siberiano registraron 6 grados centígrados por encima de la media, según el informe anual sobre el Estado del Clima Europeo (ESOTC 2020) publicado este jueves por el Servicio de Cambio Climático de Copérnico (C3S).

La cuarta edición de este informe detalla las condiciones climáticas a nivel global y europeo durante el pasado año, y busca “romper la brecha entre la ciencia y la sociedad”, indicó en un encuentro con medios el director de servicios de Copérnico en el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio, Jean-Noel Thépaut.

El estudio pone de manifiesto que las temperaturas en el Viejo Continente continúan su trayectoria de calentamiento, y que, a escala mundial, 2020 es uno de los tres años más cálidos desde que se tienen registros, un récord que se ha superado consecutivamente desde hace seis años.

En el caso de Europa, en 2020 la temperatura anual subió 0,4 ºC por encima de los años más cálidos de la última década, especialmente en otoño e invierno, cuando se alcanzó un nuevo récord con un aumento de 3,4 ºC respecto a la media del periodo de referencia, de 1981 a 2010.

CALENTAMIENTO EN EL ÁRTICO

La científica senior de Ciencias del Clima de Copernicus y editora jefa del ESOTC 2020, Freja Vamborg, destacó que el informe no solo se centra en valores meteorológicos sino que utiliza todas las capacidades de monitorización de Copérnico, como datos de sus satélites.

Vamborg advirtió sobre la situación registrada en el noreste de Europa, que vivió un 2020 “especialmente cálido”, con inviernos que superaron hasta 9 ºC la media habitual, un aumento que tuvo consecuencias en zonas cercanas al mar Báltico, donde apenas nevó.

El informe indica que el noroeste de Europa experimentó el año pasado una de las primaveras “más secas de los últimos años”, tras haber vivido un invierno de lluvias intensas. Este cambio se vio reflejado en la descarga fluvial de la cuenca del Rin, la más reducida desde que existen registros.

Sin embargo, a principios de octubre de 2020 llegó la tormenta “Alex”, con lluvias “inusualmente elevadas” que triplicaron la media habitual de precipitaciones, batieron récords diarios en países como Reino Unido o Francia e incluso provocaron inundaciones en algunas regiones de Europa occidental.

Por su parte, el Ártico siberiano “se está calentando a un ritmo mayor que el resto del planeta”, alertó Vamborg, que añadió que este 2020 fue “por gran margen” el año más cálido hasta la fecha, con temperaturas hasta 6 ºC más altas de lo habitual.

Por otro lado, el mes de marzo se produjo un “vórtice polar” de gran magnitud en esta región, que dio lugar a un agotamiento récord de la capa de ozono en el hemisferio norte, indicó.

La anómala climatología de 2020 en el Ártico también provocó que el hielo marino se situase “en mínimos históricos”, así como un incremento de la cantidad de incendios forestales y de las emisiones de dióxido de carbono (CO2).

AUMENTO “INEXPLICABLE” DE METANO

Precisamente, las concentraciones de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono y el metano (CH4), alcanzaron los niveles más elevados desde que empezaron los registros en 2003, incluso con las reducciones provocadas por la paralización de algunos sectores durante la pandemia.

Preocupa especialmente el aumento acelerado de las emisiones de metano (un 0,8 % más que el año anterior), que según el director del Servicio de Monitorización Atmosférica de Copérnico (CAMS), Vincent-Henri Peuch, “no tiene explicación real” y, por ello, será evaluado con mayor detenimiento para obtener más datos.

Copérnico, con sede en Reading (Reino Unido), es el programa insignia de la Unión Europea para la observación de la Tierra, que brinda información actualizada sobre el planeta y el medio ambiente, en colaboración con los Estados miembros y otros organismos europeos.

Editado por Miriam Burgués