Kaliakra: un ejemplo de la escasa educación medioambiental de Bulgaria

Kaliakra

Vista de Kaliakra (Bulgaria), en una imagen de archivo. [Foto de archivo/EA.com]

Kaliakra/Sofía (Bulgaria/EURACTIV.bg).- Kaliakra es probablemente el cabo más bonito del Mar Negro de Bulgaria. Pero también se ha convertido en un ejemplo de la turbulenta manera en que el gobierno trata de equilibrar los intereses de las grandes empresas, las comunidades locales y los ecologistas.

En agosto de 2017, centenares de residentes de las zonas costeras del noreste de Bulgaria bloquearon la principal carretera internacional que conecta la mayor ciudad del Mar Negro de Rumania, Constanța, con la ciudad búlgara de Varna, en protesta por una decisión del Gobierno que les prohibía utilizar sus tierras para la construcción, el turismo y la agricultura. Y el descontento sigue vivo.

“Me preocupa que gente que ni siquiera sabe dónde están la aldea de Balgarevo y la zona de Bolata tome decisiones sin contar con nosotros”, se lamenta Vladimir Rachev, que regenta un pequeño negocio con “bungalows” para turistas en Balgarevo.

Balgarevo está situado en el corazón de una de las mayores zonas “NATURA” de la costa búlgara del Mar Negro septentrional. “NATURA 2000” es una red de zonas de protección de la naturaleza en el territorio de la UE.

Cerca se encuentra la hermosa zona de Bolata, con la única playa de la zona, rodeada por las altas rocas rojas del Cabo de Kaliakra, donde no se permite el acceso de vehículos ni llega el  transporte público.

Para la población local, la agricultura y el turismo son las principales fuentes de ingresos, y las políticas de las autoridades en Sofía se perciben como una amenaza constante. Durante mucho tiempo no supieron cómo podrían trabajar sus tierras, que se encuentran dentro de las zonas protegidas “NATURA”.

Al mismo tiempo, el mayor parque eólico del país se construyó en el área protegida cerca del pueblo, y también hay campos de golf con hoteles cercanos.

Muchas aves raras y migratorias pueden verse en Kaliakra en primavera y otoño, y también es el hogar de un gran número de aves raras que se reproducen allí, como la collalba pía [Oenanthe pleschanka], y el cormorán moñudo europeo [Phalacrocorax aristotelis]. La reserva también alberga raras aves de cría como el halcón sacre, el alcaudón gris menor y muchas otras.

Aún así, la biodiversidad está amenazada

“Crecí aquí y he sido testigo de la extinción de especies de peces del Mar Negro en 20 o 30 años, lo cual es impactante. Hay sobrepesca, no se respetan las normas”, explica Krasimir Metev, de Balgarevo, que ahora tiene su propio negocio de turismo sostenible.

“La Via Pontica, el camino de los pájaros, pasa por Kaliakra. Recuerdo haber visto, de niño,  las bandadas otoñales de pájaros que cubrían el cielo. Ahora ya no están. Era frecuente oír el sonido de las codornices, que también han desaparecido”, según explicó  a EURACTIV.

Bulgaria es uno de los países de la UE con mayor porcentaje de zonas protegidas NATURA 2000, donde se preservan valiosos hábitats naturales para las generaciones futuras, pero en realidad, estas zonas no tienen protección del Estado porque no hay ni normas ni decretos que determinen lo que se puede y no se puede hacer con ellas, se lamentan los ecologistas.

Un grave problema

Las zonas protegidas “NATURA” en Bulgaria cubren el 34,8% de su territorio, y el país ocupa el tercer lugar en la UE en cuanto a la proporción de zonas protegidas, tras Eslovenia y Croacia. La superficie de los sitios NATURA en Bulgaria es casi el doble de la media de la UE, que es del 18%, según la agencia estadística de la UE, Eurostat.

La política medioambiental de Bulgaria en general deja mucho que desear. Por ejemplo, los pesticidas para matar abejas que están prohibidos en la UE se siguen usando en el país.

Las voces críticas desde las asociaciones de la sociedad civil son cada vez más fuertes, y muchas de ellas aseguran que el modelo de diseño de NATURA en Bulgaria era erróneo desde el principio. Aseguran que las zonas protegidas se definen sin una base científica sólida y no se escucha la voz de las comunidades locales, cuyas iniciativas económicas están bloqueadas.

Por ello, la Comisión Europea ha iniciado un procedimiento de infracción y el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas (TJUE) ya ha dictado un fallo contra Bulgaria en relación con la designación y protección de Kaliakra como zona natural.

Un verdadero caos

A principios de 2019, la Comisión Europea ordenó a Bulgaria, Italia y Alemania que completaran el diseño de su red NATURA, lo cual se traduce en directrices que describan las actividades permitidas y prohibidas en cada área protegida.

La Comisión amenazó a los tres Estados miembros con procedimientos de infracción y su anuncio reveló que Bulgaria había designado sólo nueve de los 230 sitios de importancia comunitaria como Zonas Especiales de Conservación. Sin embargo, el Ministerio de Medio Ambiente no ha tomado ninguna medida hasta la fecha.

El entonces ministro de medio ambiente Neno Dimov, que fue detenido a principios de 2020 tras una investigación de EURACTIV sobre la crisis del agua en Pernik, trató de impulsar polémicos cambios en la Ley de Biodiversidad.

Las reformas buscaban abolir las órdenes restrictivas para las áreas de NATURA, y dejar la gestión y el control a la “discreción del ministro”, en lugar de establecer reglas claras.

La propuesta de Dimov condujo a un nuevo y grave conflicto entre los ecologistas, el Estado y las asociaciones de propietarios de tierras en las áreas NATURA. Los ecologistas han argumentado que el modelo “discrecional” del ministro es un caldo de cultivo para la  corrupción.

El ministerio respondió que las estrictas restricciones administrativas y sus normas alejaría a las comunidades del espíritu esencial del programa “NATURA”.

“El principio de base es que quien mejor cuida un territorio es su propietario, simplemente porque es suyo”, explicó Miroslav Kalugerov, director del Servicio Nacional de Protección de la Naturaleza del Ministerio de Medio Ambiente de Bulgaria.

Dimov también sugirió la eliminación de zonas del programa NATURA si se demuestra que no hay animales o plantas que necesiten protección. Poco después de esas afirmaciones fue arrestado.

Un nuevo impulso

Se ha notado un nuevo impulso a la red NATURA gracias a la gestión del nuevo ministro Emil Dimitrov, que emitió 25 normativas el pasado mes de junio. Y se está llevando a cabo un procedimiento público para declarar cincuenta nuevas zonas protegidas para hábitats naturales y de flora y  fauna silvestres, en un intento desesperado de evitar un nuevo caso judicial contra Bulgaria ante el TJUE.

“No se puede negar que como Dimov no emitió ni una sola normativa NATURA, a pesar de la advertencia directa de la Comisión Europea, el nuevo ministro está avanzando en el tema”, aseguró el ecologista Stefan Avramov en declaraciones a EURACTIV Bulgaria.

Los ecologistas confían en que el tiempo perdido en este caso no provoque nuevas sanciones contra Bulgaria. Mientras tanto, los representantes de las asociaciones locales y los inversores han reiterado su mensaje en todos los foros públicos, donde exponen claramente su visión de la actividad económica y buscan el difícil equilibrio entre la protección del medio ambiente y las necesarias inversiones.

Las asociaciones de propietarios de tierras pertenecientes a la red NATURA han señalado repetidamente que la red ecológica en Bulgaria no es clara. La Asociación Nacional “Costa Búlgara del Mar Negro” asegura que cuando se fijaron las zonas protegidas faltaban datos  científicos certeros para identificar los hábitats exactos de las especies valiosas y las aves nidificantes.

Además, no se ha aprovechado la oportunidad de atraer a expertos internacionales y aplicar las mejores prácticas en la UE, se lamentan.

La “bofetada” de Kaliakra

La crítica más dura de la Comisión Europea se produjo -precisamente- en relación con la zona de Kaliakra, donde se construyeron parques eólicos y campos de golf a lo largo de las rutas migratorias de las aves.

En enero de 2016, el TJUE condenó a Bulgaria por ello. En el fallo se identificaron varios proyectos que no respetaban la zona protegida, una responsabilidad que se achacó al Estado, por no haber definido correctamente el alcance de la zona protegida.

En respuesta, el Ministerio de Medio Ambiente y Agua decidió utilizar fondos europeos en el marco del Programa de Medio Ambiente para comprar terrenos en la zona de Kaliakra a propietarios privados, y proteger así la zona. El presupuesto fijado es de 10 millones de euros, y con ellos se comprarán 760 hectáreas de tierra a precios de mercado.

Parte de este dinero se tiene que emplear para cubrir los honorarios por los derechos de construcción de algunos de estos terrenos, que ya han sido pagados y concedidos a sus propietarios. A falta de apenas tres meses para el final del año, todavía no se ve un claro final al problema.