La UE seduce a Polonia y podrá seguir presumiendo de liderazgo climático

Vista del icónico Pirulí y las Cuatro Torres de Madrid. EFE/Ballesteros/Archivo

Bruselas (EuroEFE).- La Unión Europea podrá seguir presumiendo de liderazgo global en la lucha contra el cambio climático después de que sus Estados miembros acordaran recortar sus emisiones de CO2 en un 55 % en 2030, tras una noche en blanco para conseguir seducir a Varsovia.

En las conclusiones del Consejo Europeo de este jueves y viernes, los Estados miembros de la UE fijan el compromiso de reducir las emisiones netas del bloque comunitario para 2030 “al menos en un 55 %” respecto a los valores de 1990, frente al vigente objetivo del 40 %.

Se trata del mismo nivel propuesto por la Comisión Europea y un baremo algo inferior al 60 % que reclama el Parlamento Europeo, instituciones que negociarán el porcentaje final y los detalles del texto definitivo.

Aunque se aleja del 65 % que piden las ONG ecologistas, el acuerdo supone un avance simbólico importante para el bloque comunitario, que ha hecho de la transición energética y la política energética y medioambiental un estandarte de su agenda económica, tecnológica y diplomática.

La Unión Europea podrá presentar sus renovadas ambiciones climáticas este sábado en la cumbre virtual climática de Naciones Unidas que, a falta de cita oficial en 2020 debido a la pandemia, será uno de los grandes eventos medioambientales del año.

Coincide con el quinto aniversario de la firma del Acuerdo de París para limitar el aumento de la temperatura media mundial a final de siglo por debajo de 2°C con respecto a los niveles preindustriales, y con la recomendación de no superar 1,5 grados.

La UE fue el primer bloque mundial en fijarse en 2019 la meta de alcanzar la neutralidad climática en 2050, es decir, no emitir más emisiones de gases de efecto invernadero de las que pueda absorber en su propio territorio.

Y con los Estados Unidos de Donald Trump desentendidos de la gobernanza climática mundial, Europa había asumido de buen grado el papel de liderazgo climático, confinado también en el apoyo de China en la transición energética.

Pero la reciente victoria electoral de Joe Biden, que ya ha anunciado que EEUU volverá al Acuerdo de París, junto con las renovadas ambiciones de Japón, China, Sudáfrica, Corea del Sur o el Reino Unido comprometían la vanguardista imagen que la UE quiere proyectar.

“Europa es el líder en la lucha contra el cambio climático. Hemos decidido recortar nuestras emisiones de gases de efecto invernadero al menos en un 55 % para 2030”, sintetizaba, con satisfacción, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, tras lograr el “sí” de Polonia.

Los países de la UE fijan su meta de reducción de emisiones en al menos un 55 % para 2030

Bruselas (EuroEFE).- Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea acordaron este viernes fijar en un 55 % su posición negociadora para la reducción de emisiones de efecto invernadero para el año 2030 respecto a los niveles …

 

EL ACUERDO CON VARSOVIA

Las conclusiones firmadas en la cumbre, tras ocho horas de debate climático, muestran sensibilidad hacia los recelos de Polonia, un país carbonero que lidera la posición de Estados del este como Hungría, Eslovaquia o Chequia, que temen no poder seguir el ambicioso ritmo climático que marcan Estados europeos más ricos.

En 2019, Polonia no llegó a suscribir plenamente el compromiso conjunto de la UE de eliminar el CO2 en el lejano 2050, piedra angular de la presidencia en la Comisión Europea de Ursula von der Leyen.

Se buscó una fórmula ambigua que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, definió como una “exención temporal” a Varsovia que se resolvería más adelante y que algún diplomático calificaba irónicamente como una innovación europea: “La unanimidad parcial”.

En esta ocasión, el acuerdo recoge algunas concesiones y deja para futuras cumbres algunos aspectos importantes, como la cuantía exacta de fondos europeos que recibirán los Estados miembros para articular ese objetivo, de, al menos, el 55 %.

Entre las cesiones destaca que no se le exigirá ese 55 % a cada Estado miembro en particular, sino que el compromiso es de la UE en su conjunto con “equidad y solidaridad, sin dejar a nadie atrás”, y que se tendrán en cuenta “las circunstancias nacionales específicas y el potencial de reducción de emisiones” de cada país.

Además, se respetará “el derecho de los Estados miembros a decidir sobre su ‘mix energético’ y elegir las tecnologías más adecuadas (…), incluidas tecnologías de transición como el gas”, lo que abre una puerta a la financiación comunitaria de proyectos gasísticos y, tal vez, nucleares.

Fuentes europeas indicaron tras la cumbre que Polonia, cuya generación eléctrica está basada en el carbón, pedía garantías de “estabilidad de financiación” para la transición de su sector energético, y las capitales se comprometieron a señalar que “se deben abordar los desequilibrios” en el futuro.

Las negociaciones también se complicaron en lo relativo a los “objetivos nacionales para sectores económicos que no cubre el sistema de comercio de emisiones ETS”, un tema “muy sensible, porque sus esfuerzos se reparten entre los Estados miembros”, con lo que el Consejo se reservó la última palabra sobre las futuras propuestas, agregaron las fuentes.

Pese a los flecos pendientes, la satisfacción era patente tras la última cumbre europea del año y una de las más largas y densas que se recuerdan, en la que también se desbloqueó el presupuesto y el fondo de recuperación poscovid.

“Ha valido la pena privarnos de una noche de sueño”, resumió la canciller alemana, Angela Merkel.

Editado por Miriam Burgués