Envases de papel de un solo uso: la oportunidad de Europa de cumplir sus ambiciones climáticas

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Envases de papel de un solo uso: la oportunidad de Europa de cumplir sus ambiciones climáticas. EFE/myboys.me

Eric Le Lay es el presidente de la Alianza Europea de Envases de Papel (EPPA).

El envasado ha sido el foco de las políticas medioambientales durante varios años y por una buena razón. La simple existencia de la “Isla de basura del Pacífico”, considerada como un séptimo continente, es un recordatorio del daño asociado a los sistemas deficientes de embalaje y reciclaje, pero también un incentivo para actuar.

La industria ha realizado, y sigue realizando, esfuerzos considerables para reducir enormemente su huella de carbono, aumentar el reciclaje de sus productos y abordar el desperdicio innecesario de comida. Ahora bien, es innegable que aún queda mucho por hacer. El compromiso de la Comisión Europea de reducir las emisiones en al menos un 55% para 2030 y lograr un continente climáticamente neutro para 2050 subraya la urgencia de acelerar la transformación de nuestras industrias para cumplir esos objetivos.

Esta emergencia ha sido aprovechada por las empresas europeas de envasado de alimentos y restauración, que han aplaudido los objetivos del Pacto Verde de la Comisión Europea y su prioridad inmediata de revisar las reglas establecidas por la Directiva relativa a los envases y residuos de envases (Packaging and Packaging Waste Directive, PPWD). Es esencial revisar las normas que no han seguido el ritmo de la urgencia que requiere la protección del clima y el medio ambiente.

Y dado que las empresas de envasado de alimentos y restauración están a favor de actualizar estas normas y se han comprometido a contribuir a los esfuerzos medioambientales de la Unión Europea, la Comisión debería tener en cuenta nuestras evidencias y argumentos. 

La propuesta de las empresas europeas de envasado de alimentos y servicios alimentarios es clara: la revisión de la PPWD debe basarse, ante todo, en la evidencia científica. Las reglas no deben promulgarse sobre la única premisa u opinión generalizada de que el reutilizable es bueno en esencia, mientras que el de un solo uso no lo es. Nada más lejos de la realidad.

RENOVABLES Y RECICLABLES

Se pueden afirmar tres hechos simples respaldados científicamente sin temor a la contradicción: los envases de papel de un solo uso son renovables, reciclables y respetuosos con el medio ambiente.

Los envases de papel de un solo uso son claramente una solución más sostenible que sus homólogos de plástico en términos de emisiones de CO2 equivalente y en consumo de energía y agua. Además, el papel tiene la tasa de reciclaje más alta (82 %) de entre todos los  materiales para envases.

Estos resultados derivan de un estudio de Análisis del Ciclo de Vida (ACV) publicado recientemente por la consultora de investigación independiente Ramboll, una organización que ha colaborado con frecuencia con la Comisión Europea para llevar a cabo investigaciones sobre el impacto de futuras regulaciones, y que ha sido aplaudida por su independencia y la calidad de sus estudios.

Al comparar la huella medioambiental de los envases de alimentos y bebidas de un solo uso y reutilizables utilizados en los restaurantes de servicio rápido (QSR, en sus siglas en inglés), Ramboll descubrió que, en todos los escenarios hipotéticos, los envases de papel de un solo uso tenían beneficios ambientales «muy significativos» en comparación con los de múltiples usos y los de plástico en 6 de las 9 categorías analizadas.

Los resultados fueron inequívocos: los sistemas reutilizables generan casi tres veces más emisiones de CO2 equivalente y consumen 3,6 veces más agua dulce que los sistemas de un solo uso basados ​​en papel. Además, sustituir los envases de un solo uso por vajillas reutilizables en los QSR de toda Europa equivaldría a añadir un millón de coches de gasolina en términos de emisiones de CO2 y consumiría tanta agua dulce como una ciudad de 750.000 habitantes.

Estas cifras son difíciles de ignorar. Si bien estos resultados pueden ser contradictorios para algunos consumidores europeos y quizás para la propia Comisión, siguen siendo correctos y se basan en un análisis extremadamente exhaustivo.

Estos hallazgos deben tenerse en cuenta en la próxima revisión de la PPWD y es imperativo que las reglas que se adopten se basen en una investigación exhaustiva del ciclo de vida completo de los productos. Esta posición no solo es compartida por las empresas de envasado de alimentos y restauración, científicos y académicos, sino también por el Comité Económico y Social Europeo (CESE), que enfatizó en recomendaciones publicadas recientemente que la Comisión Europea debe centrarse en todo el ciclo de vida de los productos antes de tomar cualquier decisión con respecto al envasado.

No hay duda. La Comisión Europea debe defender las soluciones que logran el mejor resultado medioambiental. El envasado de papel de un solo uso es exactamente esa solución.