Gonzalo Escribano, experto de Elcano: “Es inasumible que España siga siendo una isla energética en la UE”

Gonzalo Escribano

Gonzálo Escribano, director del Programa de Energía y Clima del Real Instituto Elcano, en una imagen de archivo. [Foto: cortesía Real Instituto Elcano]

Madrid (EuroEFE).- Gonzálo Escribano, director del Programa de Energía y Clima del Real Instituto Elcano, asegura que es inasumible que España siga siendo una “isla” europea en materia energética, con un bajísimo porcentaje de interconexiones, lo cual debilita el enorme potencial del país como socio clave en la UE en cuestión de energías renovables.

En entrevista con EuroEFE, Escribano recuerda que España tiene objetivos climáticos y energéticos “muy ambiciosos” para los próximos años, en el marco de la Unión Europea (UE), aunque es necesario acelerar el paso.

“España ha presentado a Bruselas (la Comisión Europea) unos planes de recuperación y resiliencia con uno de los mayores contenidos climáticos, que están entre los más ambiciosos en materia climática de la Unión Europea (UE)”, explica el experto de Elcano.

¿Cómo ve la hoja de ruta climática y energética de España?

El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) es uno de los mejor valorados por Bruselas y por la sociedad civil, pero hay ciertas incertidumbres acerca de cómo se van a alcanzar esos objetivos que están ahí plasmados, y de qué manera llegar a un equilibrio entre costes y eficacia, y si los plazos son realistas. Algunos objetivos son francamente ambiciosos, por ejemplo en renovación de edificios o en despliegue de vehículos eléctricos.

Hay algo de temor por parte del sector privado, y desde Bruselas, bien debido a una falta de capacidad de absorción (de fondos), o por cuestiones administrativas o por procedimientos que no se han actualizado y modernizado en la medida suficiente. Quizás por una falta de concreción o de dificultades económicas, y por la crisis actual de  precios, hay algunas dudas sobre si se cumplirán los objetivos.

En esto cada uno ve el vaso medio lleno o medio vacío, un poco en función de su posición, obviamente.

¿Podría concretar con ejemplos sobre la dificultad que plantean esos retos?

Muchas de las tecnologías (que se proponen utilizar) son terreno inexplorado, entre ellos el hidrógeno. Se habla del despliegue de una red de cargadores para impulsar la movilidad eléctrica. Pero hace falta mucha experimentación regulatoria para comprobar lo que funciona y lo que no, intentando mantenerse por las sendas dominantes del mercado, con alguna intervención puntual para solventar fallos del mercado. Esa es un poco la tónica general de la actual política energética comunitaria.

Pero para llevar a cabo esa transición energética, el paquete normativo sobre gas e hidrógeno se puede, quizás, quedar un poco corto, y para la electricidad tampoco lo tenemos muy claro. España está bien posicionada, con un paquete legislativo claro y potente, aunque hemos tardado un poco en materializarlo, por ejemplo con la ley climática, que llevaba esperando 10 años. Creo, no obstante, que se ha pegado un acelerón importante en los últimos años.

No obstante, el elemento imprevisible que supone la crisis del COVID-19 y la subida de precios energéticos (y el efecto directo sobre la inflación) han sido elementos que están dificultando la consecución de los objetivos,  entre ellos el despliegue de las renovables. También se ha enrarecido un poco el ambiente de los mercados eléctricos europeos.

El tema de la falta de interconexiones es reiterativo en los últimos años, pero ¿realmente se puede seguir aludiendo al (algo gastado) concepto de “isla energética para España y Portugal?

Vamos por partes, No es lo mismo gas que electricidad, ni tampoco la situación es igual en unos países de la UE que en otros. La prueba de que nos falta mucha integración eléctrica y energética en la UE es que tenemos unas diferencias de precios muy importantes entre países, sin ir más lejos entre España y Francia.

Nos falta claramente más integración. Vamos hacia una Unión Energética, donde la transición energética es fundamental. Cuando no sopla el viento en el Báltico, pero hay sol en el Mediterráneo, eso se debería poder  compensar. Es muy importante en ese sentido diversificar geográficamente las fuentes.

En el panorama de la UE, hay algunos socios que están muy mal, sobre todo los países del Este, algunos Bálticos, los polacos, que también se quejan, y los alemanes, que también se quejan de que sus vecinos polacos no les dan acceso a la electricidad.

En el otro platillo de la balanza tenemos los países que tienen una muy buena conexión, en la Europa central: Alemania, Francia, el Benelux, o Suecia, y en el otro lado países como España, de la cual siempre se ha dicho que es una isla energética. Y es que con un nivel de interconexión eléctrica del 4%, en el mejor de los casos, no se puede presumir mucho. Es una cifra inasumible. De la interconexión gasística española, casi mejor ni hablar.

Tampoco sabemos si nos van a dejar hacer una (interconexión) de hidrógeno verde, porque las estrategias de hidrógeno difieren mucho entre Francia, que apuesta por exportar hidrógeno (proveniente del nuclear), y España que apuesta por exportar hidrógeno verde. Si el panorama no cambia, se acabará repitiendo la misma penuria de interconexiones que con la electricidad o el gas.

Cuando se analiza la capacidad de exportación sea de electricidad renovable directamente sea de hidrógeno verde, ¡España es el país con mayor potencial de todos los socios de la UE¡

Lo que no tiene sentido es que algunas zonas geográficas de la UE con una ventaja comparativa natural como España no puedan aportar y ayudar a esa transición energética europea, ni contribuir a esa mayor seguridad energética frente a Rusia y otros productores de gas y petróleo extranjeros.

No es ya que “los Pirineos estén cerrados”, es que es Europa la que está (desde el punto de vista energético) aislada, y “desconectada” de ese potencial energético español y portugués.

Ahora que el debate nuclear está en su punto álgido, sobre todo con el aumento imparable de la factura energética y con la taxonomía verde de la Comisión Europea, ¿tiene sentido que, por ejemplo, sigamos  comprando electricidad a Francia?

Si me preguntan: ¿tiene sentido que España compre energía a Francia? Pues la respuesta es, bueno, si es más barata ¿Por qué no? Pero, si la pregunta es: ¿Tiene sentido que España cierre sus centrales nucleares y compre electricidad (generada por reactores nucleares) a Francia, eso es distinto, obviamente.

Desde un punto de vista personal, no creo que existan elementos económicos y de viabilidad para abrir una central nuclear nueva, tal cual las conocemos ahora en España. No tenemos capacidad de subvencionar y subsidiar (al sector nuclear) como hacen los franceses. Tenemos además, una opinión pública bastante reacia, con lo cual el coste social es muy alto, y desde el punto de vista político ese coste sería enorme.

Y, sobre todo, resultará difícil convencer a alguna empresa para que gaste 4.000 o 5.000 millones de euros, más intereses, más las posibles regulaciones y normas, en ese ingente esfuerzo.

Un reactor nuclear tradicional, de 2.000 o 3.000 millones de euros, en España no lo veo, ni tampoco hay ninguna empresa pública que apueste por ello, ni  tampoco que lo vaya a subvencionar.

Una cosa distinta sería cerrar las actuales. En mi opinión, mientras cumplan todos los requisitos de seguridad, podrían seguir generando un 20% del “mix” eléctrico, no veo que ganásemos mucho cerrándolas. En una comparativa entre coste y beneficios, podría tener sentido mantenerlas, pero no creo que tenga sentido construir nuevas centrales tradicionales.

Si las centrales nucleares españolas son peligrosas, pues cerrémoslas ya mismo, pero si no se trata de un tema de seguridad, pues mantengámoslas. Obviamente que en el tema de los residuos se deben cumplir todas las normas y estándares internacionales.

Ya sé que estoy defendiendo una postura muy impopular, porque, como sabe, en España o eres antinuclear, o estás con los defensores de la energía nuclear, no hay término medio.

El asunto de la taxonomía verde de Bruselas ha reabierto el debate sobre “el átomo”…

Mirando a largo plazo, hay que admitir que, ahora mismo, estamos asistiendo a un verdadero “boom” a favor de las nuevas centrales atómicas modulares (con reactores más pequeños), de nacimiento de varias “start-ups” nucleares….

Una central nuclear es algo demasiado serio como para ponerla en manos de una “start-up”. No digo que no lo puedan hacer bien, pero, un reactor nuclear no es como una “app” de redes sociales. ¡Tan sólo el proceso de certificación de una central nuclear (previo a su construcción) lleva varios años! Hasta dentro de unos quince o veinte años no creo que podamos tener operativas esas nuevas centrales nucleares modulares: Pero no podemos esperar tanto, en el contexto actual.

Y además, para cuando llegue ese momento, es probable que las renovables hayan ya ocupado un espacio muy destacado, y por tanto, hay dudas de que (esas nuevas centrales modulares), vayan a ser realmente competitivas.

El tema de la “fiscalidad verde” es muy delicado. En especial, es una manzana de la discordia para muchos gobiernos, que hoy por hoy, lo que están intentando es intentar amortiguar el choque de precios con reducciones de impuestos. Pero el problema que tenemos en España es que nuestra fiscalidad ambiental está muy por debajo de la del resto de socios de la UE, y de los compromisos que tenemos en ese sentido.

En estos momentos se constata una fuerte oposición política para reducir la imposición, el IVA o impuestos especiales, por ejemplo, en cualquier tema energético. Pero eso no es un proceso sin fin. En algún momento es necesario recuperar esas bajadas (de impuestos) para cumplir con nuestras sendas previstas de convergencia. En estos momentos los gobiernos (de los socios de la UE) están soportando una enorme presión, pero, tal como se veía venir, la única forma que tienen de influir en el precio final para los consumidores es con (la bajada) de impuestos.

¿Podría ser España el nuevo “hub” del hidrógeno en el sur de Europa?

No me gusta nada la idea de un “hub”. Me parece un concepto ya anticuado y mercantilista. Creo que la narrativa tiene que ser distinta, y acercarse más al enfoque de Noruega, que es el mayor productor de hidrocarburos de Europa, y se proyecta como el país que acompaña a las renovables y a la transición energética de Europa. ¡Y aquí, en España, que tenemos la tecnología y las capacidades para eso, seguimos hablando de un “hub” ¡

En España podemos aportar mucho a la transición energética, por los múltiples recursos renovables, porque tenemos la tecnología, las empresas, las infraestructuras, pero ¡nos tienen que dejar hacerlo! La proyección de España debería ser convertirse en compañera de la transición energética europea. Podemos aportar: electricidad renovable, hidrógeno verde. En una comunidad de red, en el “grid community”, el que tiene relevancia estratégica no es el que más renovables tiene, no es el que tiene el cable más potente, no es el que tiene la empresa más fuerte.

No funciona así. El más fuerte es el que tiene una combinación de factores que le permiten ser no un “hub” sino verdaderamente convertirse en un catalizador, un aliado, un impulsor de la transición energética en su ámbito geográfico. Y España podría llegar a serlo no sólo de Europa, sino del norte de África. Y es que tenemos algo fundamental en las comunidades de red renovables totalmente electrificadas: capacidad de gestión de red, entre otras cosas.

No se trata de que seamos un “hub” como algo físico, se necesita mucho más: un mercado financiero, capacidad institucional, un ecosistema para ello ¡Es mucho más complicado que conectar cuatro tubos!, aunque eso también haya que hacerlo (las interconexiones).

Este artículo forma parte de una serie de reportajes sobre el tema  energético en el marco del Sistema Paneuropeo para el Uso Coordinado y Eficiente de las Flexibilidades para la integración de una gran cuota de renovables (EU-SysFlex). Está financiado por el Programa Marco de Investigación e Innovación de la UE Horizonte 2020 dentro de la convocatoria H2020-LCE-2016-2017. 

EU-SysFlex investigará el despliegue de las energías renovables en las redes eléctricas de toda Europa. El proyecto cuenta con la participación de 34 organizaciones de 15 países de toda Europa e incluye operadores de sistemas de transmisión de electricidad, operadores de sistemas de distribución, proveedores de tecnología, fabricantes, universidades y centros de investigación. 

El objetivo del proyecto es crear una hoja de ruta a largo plazo para la integración a gran escala de las energías renovables en las redes eléctricas, así como proporcionar asistencia práctica a los operadores de sistemas eléctricos de toda Europa.