Bruselas asegura no quiso ocultar la propuesta que considera sostenible la energía nuclear

La propuesta de Bruselas para considerar sostenible la energía nuclear y el gas natural

Vista de una central nuclear en Emmerthal, Alemania. EFE/EPA/Focke Strangmann/Archivo

Bruselas / Madrid (EuroEFE).- La Comisión Europea (CE) aseguró este lunes que en ningún momento trató de esconder la propuesta que plantea que las inversiones en energía nuclear y gas natural se consideren sostenibles con vistas a la transición ecológica, enviada a los Estados miembros a última hora del pasado 31 de diciembre.

«Ya dijimos varias veces que estábamos comprometidos a presentar una propuesta antes de final de año. No había evidentemente ninguna razón de hacer pasar eso a escondidas, escogiendo una fecha en lugar de otra», dijo hoy el portavoz comunitario Eric Mamer en la rueda de prensa diaria de la Comisión.

El portavoz se refirió asimismo a la «complejidad» y lo «delicado» de la propuesta, que hizo que los funcionarios comunitarios ocupados del asunto tuvieran que trabajar en el tema casi hasta el último minuto del año, cuando hubieran «preferido estar de vacaciones».

El pasado 1 de enero, la CE anunció que ha iniciado las consultas sobre la polémica propuesta con los países de la UE y los expertos de la Plataforma de Finanzas Sostenibles.

Fuentes comunitarias explicaron este lunes que Bruselas considera «pragmática y realista» la propuesta, que de momento es solo «un borrador» y que podría ser modificada antes de su adopción como «acto delegado».

En particular, plantea incluir en la llamada «taxonomía» tres actividades relacionadas con el gas y con la energía nuclear «para facilitar la transición hacia la neutralidad climática».

En el caso de la energía nuclear, esas actividades prevén entre otras cosas la extensión de la vida de las plantas nucleares existentes, con estrictas condiciones para garantizar su seguridad y una eliminación de deshechos adecuada, mientras que en el del gas abarcaría por ejemplo la generación de electricidad o la cogeneración, sometidas a requisitos muy exigentes.

Indicaron además que la propuesta es el fruto de un extenso trabajo y de consultas realizadas en los últimos años, teniendo en cuenta además distintos informes científicos.

Las mismas fuentes precisaron que, en caso de no estar conforme, el Consejo (países de la UE) podrá «objetar» la propuesta, que necesita para ser aprobada el apoyo de 20 Estados miembros que representen el 65 % de la población de la UE.

También el Parlamento Europeo podría rechazarla, añadieron.

La Comisión propuso que se consideren sostenibles las inversiones en centrales nucleares con un permiso de construcción antes de 2045, siempre que existan planes para la gestión de los residuos radioactivos y el desmantelamientos de las plantas.

También, por ejemplo, que reciban la etiqueta verde las inversiones en plantas de gas natural con permisos concedidos hasta 2030, si emiten menos de 270 gramos de CO2/kWh.

Los Estados miembros está divididos sobre el papel que deben tener estas dos fuentes de energía en la transición hacia la neutralidad climática que Bruselas quiere alcanzar en 2050.

Francia lidera el grupo de países que quieren que la energía nuclear se considere sostenible, mientras Alemania se opone a ello, aunque Berlín sí es favorable a que las inversiones en gas natural reciban la etiqueta verde durante la transición.

España, sin embargo, se opone a que las inversiones en cualquiera de las dos fuentes en liza sean calificadas como inversiones sostenibles.

El pasado domingo España dejó claro su rechazo a la propuesta de la Comisión Europea, algo que supondría «un paso atrás» y «una señal errónea» para los mercados financieros, según el Ejecutivo español.

Por su parte, Austria amenazó con tomar medidas legales contra la propuesta.

Los Estados miembros y los expertos de la Plataforma de Finanzas Sostenibles tendrán hasta el 12 de enero para enviar sus contribuciones a Bruselas.

ECOLOGISTAS LO VEN UN «DESATINO»

Por otra parte, organizaciones y grupos ecologistas han calificado de «desatino, error garrafal y lavado de imagen de industrias contaminantes» la propuesta de la CE de incluir a la energía nuclear y la generación por gas natural en la tabla de clasificación de opciones verdes en el marco comunitario.

En declaraciones a EFE algunas de las principales organizaciones ecologistas han expresado su rechazo «absoluto» a que se incluya la energía nuclear y el gas natural en la denominada «taxonomía», con la que la CE pretende impulsar la transición hacia la neutralidad climática en 2050, y han reclamado además la exclusión de ambas fuentes energéticas y su desaparición total.

«Es un auténtico desatino absolutamente contradictorio con el objetivo del reglamento de taxonomía que la CE plantee considerar la energía nuclear y el gas natural como energías verdes sostenibles», ha declarado a EFE Carlos Bravo, que fue responsable de energía y cambio climático de Greenpeace y actualmente es consultor en temas medioambientales y energéticos.

Para este experto, que estas dos formas de energía se consideren «verdes» va en contra del reglamento europeo que pretende fijar las actividades económicas respetuosas con el clima y el medioambiente, con el fin de «lograr una transición energética que dé como resultado la descarbonización total en 2050».

Además, según Carlos Bravo para que una energía sea considerada «sostenible» debe cumplir los dos principios de la taxonomía: que contribuya a mitigar el cambio climático y proteja la biodiversidad y que no cause «daños significativos a la salud publica ni al medioambiente», principios que, asegura, incumplen las nucleares y el gas natural por las emisiones y residuos que provocan.

A ello, este experto añade el «potencial catastrófico y peligroso» y «la energía sucia o el fracaso económico» que representan las centrales nucleares, o la tasa elevada de contaminantes que emite a la atmósfera el gas natural y sus efectos perjudiciales para el calentamiento global.

«La CE debería apostar por las renovables realmente limpias» que son las que además «nos dan independencia de otros países, eficiencia energética, mejoran la economía y proporcionan trabajo», ha concluido Carlos Bravo.

Desde Ecologistas en Acción el responsable en Clima y Energía, Javier Andaluz, ha opinado que las nucleares y el gas natural deberían salir de la propuesta de taxonomía de la CE a la que ha acusado de «lavar la imagen de dos industrias que son altamente contaminantes» por su «relevante impacto climático y económico» así como por los problemas de seguridad y el peligro que representan los residuos.

Según ha manifestado a EFE Andaluz, Ecologistas en Acción apoya la postura de los gobiernos español y alemán de sacar ambas formas de energía del reglamento europeo y además exigen «una apuesta mayor» a favor de «una auténtica lucha contra el cambio climático» que excluya totalmente las nucleares y el gas natural como fuentes energéticas.

Por su parte, la ONG WWF emitió ayer domingo un comunicado en el que mostraba su «preocupación» con la propuesta de la Comisión Europea y la calificó de «compleja y controvertida».

Y desde SEO/BirdLife califican de «totalmente inaceptable» la propuesta de la CE porque «hace perder toda la credibilidad a Europa» a la vez que han valorado «muy positivamente» que el Gobierno de España se haya opuesto «rápidamente» a la propuesta «sin esperar a ver qué hacen todos los demás», ya que «eso le da cierto liderazgo».

CONSUMIDORES EUROPEOS DICEN QUE NO ES FIABLE

Por su parte, la Asociación de Consumidores Europeos (BEUC) aseguró este lunes que la propuesta de la Comisión no es una herramienta fiable para financiar proyectos respetuosos con el medioambiente.

«En su estado actual, no tenemos más remedio que alertar a los consumidores de no confiar en la taxonomía como una herramienta para tomar decisiones sobre inversiones verdes», dijo la directora general de la organización, Monique Goyens, en un comunicado.

Goyens señaló que la energía nuclear y el gas natural «podrían ser necesarias para la transición» energética, «pero ello no significa que deban anunciarse a los consumidores como verdes».

La directora general de BEUC sostuvo que el Ejecutivo comunitario presentó su propuesta tras un «intensa y opaca presión por parte de la industria y los gobiernos nacionales» y que «se ha convertido en poco más que una herramienta para un lavado de imagen verde».

«Gran parte del dinero necesario para financiar la transición verde se destinará a sectores que prolonguen activamente el problema«, que calificó de «emergencia climática», manifestó Goyens.

Además, la organización lamentó que Bruselas enviara su propuesta a los países de la Unión Europea y a los expertos de la Plataforma de Finanzas Sostenibles el pasado 31 de diciembre, «en un momento en que nadie estaba pendiente».

Editado por Sandra Municio

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