Científicos alertan a la Comisión Europea sobre el impacto de los biocombustibles de soja

Científicos alertan a la Comisión Europea sobre el impacto de los biocombustibles de soja

El científico de CSIC, Fernando Valladares, en una fotografía de archivo. EFE/ Raúl Caro

Madrid (EuroEFE).- Un centenar de científicos y académicos españoles ha remitido una carta a la Comisión Europea para alertar sobre el impacto de los biocombustibles elaborados con soja en la deforestación y pedir que sea catalogada como «materia prima de alto riesgo de causar cambios indirectos en el uso de la tierra».

Los profesionales, coordinados por Ecologistas en Acción, ECODES y Transport & Environment, recuerdan que, pese a tener un origen biológico procedente de recursos naturales, los biocombustibles de soja «conllevan graves impactos sociales y ambientales» ya que generan «deforestación y pérdida de biodiversidad, especialmente en países de América del Sur».

Estos biocombustibles «liberan más gases de efecto invernadero que sus equivalentes fósiles como el diésel», ha denunciado uno de los firmantes de la carta: Fernando Valladares, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales-CSIC y profesor de la Universidad Rey Juan Carlos.

Un estudio encargado por la propia Comisión Europea demostró que los biocombustibles elaborados con aceite de palma y soja generan, respectivamente, tres y dos veces más emisiones de gases de efecto invernadero que el diésel fósil y por ese motivo el primero ya fue catalogado en 2019 como materia prima de alto riesgo y se aprobó su eliminación gradual.

Los terrenos dedicados a este cultivo, además, compiten con los de alimentos, lo que incrementa «la inseguridad alimentaria» en un contexto de «hambruna mundial».

El envío de la misiva coincide con un acto en el Parlamento Europeo con representantes de instituciones europeas, nacionales, ong y personal técnico en el que se debatirá sobre la importancia de que la UE abandone el uso de este tipo de biocombustibles, «como ya se ha logrado con el aceite de palma».

Sin embargo, el consumo europeo de importaciones de soja aumentó cinco veces de 2015 a 2022, según un estudio de Transport & Environment, lo que ha incrementado la deforestación y, con ella, la liberación de carbono irrecuperable y la pérdida de biodiversidad, así como «el acaparamiento de tierras y conflictos con pueblos indígenas y comunidades locales» en Suramérica: sólo en la ecorregión brasileña del Cerrado, «la deforestación aumentó un 43 % el pasado año».

La portavoz de las tres organizaciones que han coordinado la carta, Lola Berna, ha asegurado que los cultivos han provocado ya «un daño inmenso» y ha insistido en que la alternativa a los combustibles fósiles «debe ir por el camino de la electrificación y por reducir la demanda energética en el transporte»

La misiva remitida este martes se suma a la de otra enviada por treinta organizaciones ambientales -entre las que figuran las tres ya citadas- reclamando a la Comisión Europea que actúe de manera «coherente» con sus promesas ambientales y reconozca a la soja como «una de las materias primas para biocombustibles más dañinas ambientalmente».

Editado por Sandra Municio

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