Las asambleas contra la pobreza energética en Barcelona, premiadas por la UE

Plataforma Alianza contra la pobreza energética en Barcelona

La plataforma Alianza contra la Pobreza Energética, en una acción de protesta en Barcelona. EFE/Marta Pérez /Archivo

Bruselas (EuroEFE).- La asociación catalana Enginyeria Sense Fronteres (ESF, Ingeniería Sin Fronteras) recibe este jueves el Premio Sociedad Civil 2021, que organiza la Unión Europea (UE), por haber impulsado la creación de asambleas de afectados por la pobreza energética en el área metropolitana de Barcelona.

Aparte de la entidad catalana, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) también ha distinguido a cuatro organizaciones sociales de Rumanía, Eslovenia, Estonia y Bélgica, que se repartirán entre ellas los 50.000 euros con los que está dotado, en su conjunto, el Premio Sociedad Civil.

Junto a otras entidades sociales, la ESF coordina las asambleas a las que asisten, cada dos semanas, entre unas 20 y 30 personas que tienen dificultades para pagar las facturas de la luz, el agua o el gas, con el objetivo de exponer su situación personal y de recibir un asesoramiento por parte del resto de asistentes.

A juicio del CESE, el ente comunitario de representación empresarial, sindical y de sociedad civil que ha decidido premiar a Enginyeria Sense Fronteres, este tipo de asambleas ciudadanas «pretenden empoderar a las personas desfavorecidas» para que «puedan ejercer sus derechos fundamentales» y tengan «acceso a los servicios básicos», según apuntan en un comunicado.

Para la responsable de pobreza energética de Enginyeria Sense Fronteres, la socióloga Mònica Guiteras, este espaldarazo europeo «no es tan solo un reconocimiento para la entidad» sino que premia «una propuesta de cambio y de transformación social» como en su opinión son las asambleas ciudadanas de personas afectadas.

«Para nosotros, este premio tiene el rostro de todas las compañeras luchadoras que vienen incansablemente a las reuniones y tienden su mano para poner soluciones y acompañar a las otras personas afectadas», aseguró en declaraciones a EFE.

Según Guiteras, este sistema asambleario «cambia la lógica del asesoramiento vertical e individualizado» que, en su opinión, se encuentran las personas vulnerables en la administración pública, para vivir «un proceso de empoderamiento colectivo y de lucha compartida» a fin de «mejorar su situación y revindicar sus derechos».

«No es lo mismo que un funcionario te diga lo que tienes que hacer que participar en una asamblea donde hablas con personas que han pasado por lo mismo que tú. Cuando tratas de igual a igual, es cuando te das cuenta de que no eres culpable de tu situación y ves como, entre todos, se pueden encontrar soluciones», sostiene.

Guiteras explica que, con este modelo asambleario, trataron de exportar al ámbito de la pobreza energética el sistema de trabajo de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), un movimiento social surgido tras la crisis de 2008, y que organiza encuentros entre personas que corren el riesgo de ser desahuciadas.

«Pensamos que esta metodología podía replicarse porque, además, son derechos muy relacionados. No puede haber una vivienda digna sin unos suministros básicos de agua y energía», asevera Guiteras.

Según esta socióloga barcelonesa, las asambleas suponen una herramienta de «apoyo mutuo» que sirven para «no tratar a las personas afectadas como víctimas» sino «como actores de cambio capaces de reivindicar más derechos».

En este sentido, Guiteras detalla que la mayoría de gente que acude a las reuniones busca asesoramiento para abaratar sus contratos de energía o para completar los trámites de algunas ayudas públicas como, por ejemplo, el bono social eléctrico.

«Cuantas más personas vienen, más información tenemos, porque cada caso nos da ejemplos de vulneraciones. Es un termómetro para ver si las políticas actuales funcionan o no. Y este conocimiento lo usamos para hacer presión política, con datos y experiencias reales», apunta.

Guiteras confía que, poco a poco, estas asambleas de afectados por la pobreza energética se vayan extendiendo por toda la UE: «Hemos publicado materiales formativos en abierto para dar a conocer nuestra metodología y que, todo el mundo que quiera, pueda cogerla y adaptarla a su realidad», explica.

Actualmente, Enginyers Sense Fronteres participa, junto a ocho entidades sociales más del sur de Europa, en una iniciativa sobre pobreza energética con la que pretenden exportar el sistema de trabajo asambleario a países como Italia, Francia, Eslovenia, Croacia o Albania.

Editado por Sandra Municio