El yacimiento de gas de Groninga, un problema y una solución en Países Bajos

El yacimiento de gas de Groninga, un problema y una solución en Países Bajos

Una planta de procesamiento de gas en una imagen de archivo. EFE/ Fernando Gimeno /Archivo

La Haya (EuroEFE).- El controvertido yacimiento de gas de Groninga, en Países Bajos, tiene 2024 como fecha límite de cierre para poner fin a los terremotos que han asolado esa provincia en las últimas décadas, pero asesores del gobierno neerlandés piden prepararse para llenar con este gas los depósitos de cara al invierno dado el fin de la opción rusa.

El Ejecutivo debe preparar a la provincia para un posible aumento de la extracción de gas de Groninga porque los depósitos de almacenamiento deben llenarse urgentemente al 100% de cara al próximo invierno, y no solo al objetivo del 80 % marcado por la Unión Europea (UE), según un informe publicado este martes por el Mijnraad, un organismo independiente que asesora al gobierno en materia de suministro de energía.

Esta recomendación ha causado sorpresa en La Haya porque el Ejecutivo de Mark Rutte había prometido cerrar el yacimiento de forma definitiva en 2023 o 2024, con el objetivo de poner fin a los terremotos sufridos en Groninga durante décadas.

El proceso se está haciendo de forma gradual porque su cierre radical podría también causar un aumento de los temblores sísmicos.

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Una refineria de gas, en una fotografía de archivo. EFE/EPA/FILIP SINGER

La Misión de Supervisión Estatal de Minas (SodM) señaló el viernes pasado que el número de terremotos en Groninga es mayor de lo previsto este año, con 8 terremotos de magnitud mayor de 1,5 en la escala de Richter, aunque se desconoce la causa de este aumento, puesto que la extracción de gas se ha reducido considerablemente en los últimos años.

La producción total en este yacimiento de gas, considerado durante décadas el más grande de Europa, llegará a 4.500 millones de metros cúbicos el próximo septiembre, anunció el gobierno en abril, y entonces señaló que los planes de cerrarlo seguían adelante, ya que es “una última opción si el suministro de energía a hogares y otros clientes protegidos, como los hospitales, está en grave peligro”.

El ministro neerlandés para el Clima y la Política Energética, Rob Jetten, y el secretario de Estado Hans Vijlbrief, reafirmaron la semana pasada que nada ha cambiado esos planes, ni siquiera la actual guerra en Ucrania y los cortes de suministro de gas ruso a empresas de Países Bajos por negarse a pagar en rublos.

Eso reiteraron en respuesta a una carta de los municipios y juntas de la región norte de Países Bajos, que instaron a abandonar cualquier posible aumento de extracción de gas de Groninga, una petición que apoyan los vecinos, cada vez más críticos con las actividades en el yacimiento por los daños causados por los movimientos de tierra a sus casas.

«Si tiene que pasar lo que ninguno de nosotros quiere, entonces vamos a poner ahora las cartas sobre la mesa. Que haya un esquema claro: qué cantidad de gas se requiere para que tengamos suficiente para el invierno. No sabemos exactamente lo que significaría en términos de seguridad, pero hagamos el cálculo ahora que aún hay tiempo, y no en otoño», señaló el presidente de Mijnraad, Paul Depla.

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Chimeneas de la refinería Repsol de A Coruña, en una imagen de archivo. EFE/ Cabalar /Archivo

Este organismo cree que el suministro de gas «no está garantizado en una serie de escenarios futuros» y considera «justificado pensar y preparar la intervención del gobierno», puesto que el uso del yacimiento de Groninga para llenar los depósitos «es una opción realista que considerar y preparar como medida de emergencia».

«Creemos que es importante hablar de los escenarios con la gente de Groninga y con la sociedad neerlandesa en general porque todos necesitamos saber cuáles son, y si corremos cualquier riesgo, que podamos prepararnos para ello», añadió Depla.

Desde la SodM señalan que «la posibilidad de un gran terremoto, de magnitud 4,5 o 5, aumenta más en el momento en que se comienza a extraer más gas», y advierten de que las consecuencias de eso es que «las casas más vulnerables se derrumben, dejando víctimas mortales», alertó al canal pública NOS Theodor Kockelkoren, inspector general de SodM.

El yacimiento de gas de Groninga ha sido un problema para Rutte estos últimos años. La semana pasada hizo su séptima visita de trabajo a la provincia para hacer seguimiento de la situación, pero la guerra en Ucrania ha convertido este yacimiento en una potencial solución a la necesidad de suministros de gas en Países Bajos.

Los residentes cuyas casas han sido dañadas o derribadas aún esperan compensación y el gobierno recibe numerosas críticas por la lentitud de su plan de reparaciones, por lo que los vecinos prometen resistencia porque no están dispuestos a permitir que el gas de Groninga sustituya al ruso.

Editado por M.Moya