El independentismo se reivindica y la ultraderecha irrumpe en Cataluña

El candidato de ERC a la presidencia de la Generalitat, Pere Aragonès (i), acompañado por el presidente del partido Oriol Junqueras comparecen para valorar los resultados de las elecciones catalanas que se han celebrado este domingo. EFE/Alberto Estévez

Barcelona (España)/Bruselas (EuroEFE).- El independentismo volvió a sumar mayoría en las elecciones regionales de Cataluña celebradas este domingo, que ganaron los socialistas en número de votos, y en las que irrumpió como cuarta fuerza la ultraderecha, hasta ahora inexistente en el escenario parlamentario y político catalán. La Comisión Europea (CE) evitó comentar este lunes los resultados electorales y recordó que su posición al respecto “no ha cambiado”.

Más de cinco millones de catalanes estaban llamados a participar en unos comicios atípicos por la pandemia de coronavirus, que dejó imágenes inéditas por las medidas de seguridad que se tuvieron que adoptar, y también repercutió en la participación, que fue del 53,53%, la más baja en unas elecciones en Cataluña desde la recuperación de la democracia en España.

Este porcentaje de participación supone 25,4 puntos menos que en las autonómicas de 2017, cuando la afluencia a las urnas alcanzó un récord del 79 % al final de la jornada.

No es tan atípico el panorama que dejan sus resultados, en una región en la que el independentismo ha visto incrementada su fuerza en los últimos diez años. En esta ocasión la revalida, pero necesitará de pactos para poder alcanzar de aquí a finales de mayo la gobernabilidad, establecida en 65 diputados de un total de 135.

ESCENARIOS POSIBLES: INDEPENDENTISMO O PACTO DE IZQUIERDAS

Dos escenarios son posibles: Un Ejecutivo regional de signo independentista o una coalición de izquierdas y ambas opciones tienen al partido Esquerra republicana de Catalunya (ERC, 33 diputados) como denominador común, por lo que será él el que deba elegir aliados.

ERC, cuyo líder, Oriol Junqueras, es uno de los políticos presos que cumplen condena por secesión, puede negociar con JxCat, la formación impulsada por el expresidente catalán fugado a Bélgica, Carles Puigdemont (32 escaños), y la independentista radical CUP (9).

Pero las relaciones entre ellas, a pesar de compartir objetivo, no pasan por su mejor momento y no parece ser sencillo alcanzar un acuerdo.

 Los partidos independentistas se preparan para formar Gobierno tras hacerse con la mayoría absoluta, a pesar de que los socialistas fueron el partido más votado.

Las formaciones independentistas argumentan que sus votos suman más de la mitad de los sufragios emitidos este pasado domingo, mientras que el Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC) defiende que les corresponde gobernar al ser la fuerza más votada, empatados en escaños con Esquerra Republicana de Cataluña (ERC).

La mayoría absoluta está en 68 de los 135 escaños del Parlamento, en el que ERC tendrá 33, que sumados a los 32 de JxCat, formación impulsada por el expresidente catalán fugado a Bélgica Carles Puigdemont, y otros 9 de la independentista radical Candidatura de Unidad Popular (CUP), les permitirían gobernar con comodidad.

El nuevo Parlamento catalán tiene como máximo hasta el 12 de marzo para constituirse y desde esa fecha hasta el 26 de ese mes para elegir al presidente de Cataluña, primero por mayoría absoluta y si no se logra, por mayoría simple.

 

La otra opción pasa por abrirse a dialogar con el Partido Socialista de Cataluña, encabezado por el exministro español de Sanidad, Salvador Illa, la gran apuesta del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, con el que comparte número de escaños (33), y En Comú Podem (8), la representación en Cataluña de Podemos, socio de coalición junto a los socialistas en el Ejecutivo central.

Se trataría en ese caso de repetir la experiencia que las tres formaciones llevan a cabo a nivel nacional, donde ERC da su apoyo al Gobierno de coalición de PSOE y Podemos en el Parlamento español.

Y en esa idea se mueve el exministro de Sanidad Salvador Illa, quien anunció, tras conocerse los resultado electorales, que se postulará a la investidura como presidente regional para hacer efectivo el “cambio” en Cataluña.

El elevado número de votos recibidos demuestra, dijo este domingo, que hay un grueso importante de catalanes que quieren “escribir una nueva página” en la historia de Cataluña, basada en el diálogo y el “reencuentro”.

También para Sánchez, la victoria de su partido en las elecciones catalanas, posibilitará “el cambio y el reencuentro”, según escribió en Twitter.

LA ULTRADERECHA BARRE A LA DERECHA

En la otra cara de la moneda, el conservador Partido Popular (PP), vio como en estas elecciones era adelantado por mucho por Vox, quien ha conseguido replicar en Cataluña la fuerte entrada que tuvo en las pasadas elecciones generales.

 

Con 11 escaños, su candidato, Ignacio Garriga, supera en ocho al Partido Popular, y en cinco a Ciudadanos (Cs).

Los liberales son quizá los más perjudicados de estos comicios, ya que han pasado en cuatro años de ser los más votados a ocupar la séptima posición, con seis escaños frente a los 30 de 2017.

BRUSELAS EVITA COMENTAR LOS RESULTADOS

La Comisión Europea (CE) evitó comentar este lunes los resultados electorales en Cataluña y recordó que su posición al respecto “no ha cambiado”.

“La CE nunca comenta las elecciones regionales, nuestra postura sobre esta cuestión es bien conocida y no ha cambiado”, respondió el portavoz Christian Wigand, a preguntas de los periodistas sobre si el Ejecutivo comunitario teme que aumente la tensión política en España ante un eventual nuevo gobierno independentista.

“Este es un proceso democrático normal que seguirá su curso. No nos corresponde a nosotros expresar sentimientos o expectativas en este contexto”, añadió el portavoz.

Otra portavoz del Ejecutivo comunitario, Dana Spinant, que hoy dirigió la rueda de prensa diaria, añadió que “hemos dicho muchas veces de forma muy clara y muy consistente a lo largo de los años que nuestra posición es que no entraremos en este tipo de discusiones”.

La postura del Ejecutivo comunitario a la crisis política catalana es que debe resolverse según los cauces que establece el marco constitucional español, por el que ha mostrado su confianza en una posición invariable desde el año 2004.

Editado por Miriam Burgués