Un programa da voz a los políticos jóvenes en la UE

Dos jóvenes partidarios de la UE. EFE/Antonello Nusca/Archivo

Bruselas (EuroEFE).- Irene, Elena y Clàudia no comparten localidad, ni espacio político y ni siquiera partido. Pero tienen en común que su voz, sus ideas y convicciones han logrado llegar desde sus regiones hasta la Unión Europea (UE).

Las tres han formado parte del programa Young Elected Politicians (Jóvenes políticos elegidos, YEPs, en sus siglas en inglés) con el que el Comité Europeo de las Regiones (CdR) busca crear una red de políticos jóvenes con cargos regionales y locales de toda Europa para que estrechen lazos entre ellos, que puedan intercambiar ideas y entender la oportunidad que ofrece la UE a las regiones.

Más de 370 jóvenes políticos de los 27 Estados miembros de la UE han participado en el programa desde que su puesta en marcha en 2019, con Italia, Bélgica, Alemania y España como los países con más representantes.

 

“Si lo pienso fríamente, una concejal de un pueblo de 1.200 habitantes puede tener voz en el Comité de las regiones de Europa”, comenta a Efe Irene Manzano, concejala de Juventud e Igualdad por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en la localidad madrileña de Orusco de Tajuna.

Irene, de 21 años, entró al programa de jóvenes representantes políticos el pasado año.

Una experiencia que valora como muy enriquecedora tanto a nivel personal como profesional y que le ha permitido conocer los proyectos de otros países y los diferentes puntos de vista del resto de sus compañeros procedentes de toda la UE.

La importancia del Comité de las Regiones reside, a su juicio, en dar voz a las regiones más pequeñas de España porque “las cosas no son solo Madrid y Barcelona”. “Creo que es importante hacer una cohesión más profunda en cuanto a las diferentes instituciones territoriales de España”, opina.

DEFENSA DEL PROYECTO EUROPEO

A Elena Brasero, diputada autonómica en Madrid por Ciudadanos, fue su convicción de europeísta lo que le llevó a participar en el programa en 2020. Ni en aquellos años en los que la “troika”, la austeridad y la crisis copaban los titulares sobre la UE le llevaron a dudar de lo que el proyecto europeo representaba para ella.

“A veces damos por sentado que la UE va a estar siempre ahí, pero ya hemos visto con el Brexit que hay peligros, el auge de los populismos y los extremismos que se quieren cargar el proyecto y me parecía importante participar para conocer más el funcionamiento de la UE para luego defenderlo mejor”, apunta Elena quien también es portavoz de asuntos europeos en la Asamblea de Madrid.

Para ella, el programa le permitió “tener una visión mayor” a la hora de aportar soluciones a problemas políticos. Como durante el primer confinamiento, cuando entre todos los jóvenes representantes compartían las medidas que cada una de sus regiones habían implantado frente a la pandemia.

“Si hay una buena práctica en una región europea, ¿por que no se extiende y la implantamos todos? Así sería mucho más efectivo nuestro trabajo””, considera.

Una idea que también comparte Clàudia Massó, concejala en el Ayuntamiento de Banyoles (Girona) por Junts per Catalunya y quien perteneció a la primera generación de participantes.

“A mí a nivel personal me aportó conocer a jóvenes con las mismas preocupaciones y con objetivos similares y conocer formas de gestionar los servicios públicos, resolver situaciones y encarar nuevos proyectos”, revela Clàudia quien ve en el CdR una vía para fomentar la participación en todos los niveles, desde los entes regionales y locales hasta los ciudadanos.

JÓVENES A LA VANGUARDIA

Pese a que el fantasma del euroescepticismo ronda la UE desde hace unos años, los jóvenes parecen más comprometidos que nunca con el proyecto europeo.

La prueba: la participación en las pasadas elecciones europeas de 2019 se disparó 14 puntos entre los menores de 25 años con respecto a 2014.

Sin embargo, las tres políticas coinciden en la necesidad de acercar más las instituciones europeas a los jóvenes, involucrarlos y darles la oportunidad de que su voz sea escuchada.

Editado por Miriam Burgués