Los ciudadanos piden más «subsidiariedad» para impulsar a las regiones y comunidades de Europa

Los ciudadanos piden más “subsidiariedad” para impulsar a las regiones y comunidades de Europa

Un conductor ayuda a una persona con discapacidad a bajar del autobús adaptado, en una imagen de archivo. EFE/Manuel Bruque/Archivo

Un nutrido grupo de ciudadanos europeos, reunidos en diversos debates en el marco de la Conferencia sobre el Futuro de Europa (CoFoE), han reclamado que se haga oír la voz de las comunidades en el proceso de profundización democrática de la Unión Europea (UE).

En enero pasado, ciudadanos de 12 municipios y regiones de ocho países del bloque comunitario participaron en un debate organizado por el Grupo «Renovar Europa» en el Comité Europeo de las Regiones, donde analizaron cómo se podrían resolver los retos aún pendientes en Europa a escala local y regional.

Aunque los participantes en los debates dejaron claro su deseo de que la UE acometa ambiciosas reformas en materia de seguridad, migración, clima, derechos de los trabajadores y Estado de Derecho, las recomendaciones de algunos protagonistas de la construcción política europea apuntaron a la utilidad de que esos retos se aborden desde el ámbito local, desde la escala ciudadana, municipal y regional.

NORMAS COMUNES

Un grupo de vecinos de la localidad de Autun (Francia) pidió la armonización para toda la UE de las normas de accesibilidad, especialmente en transportes y establecimientos públicos, además de en todos los niveles de la administración estatal.

Teniendo en cuenta el elevado grado de envejecimiento de gran parte de la sociedad europea, el reto de la accesibilidad podría ser un objetivo prioritario a plantear desde los estratos de poder regional y local.

«No se trata de comparar un nivel de gobierno con otro: ambos son necesarios, porque uno legisla (el nacional) y el otro ejecuta (el local), y de hecho también tiene una dimensión europea«, declaró Vincent Chauvet, alcalde de Autun, a EURACTIV.com, socio de EFE.

En su opinión, muchas personas con discapacidad no pueden ejercer sus plenos derechos como ciudadanos de la UE, especialmente la libre circulación en todo el bloque.

«A una persona en silla de ruedas que quiera viajar en tren desde Francia al norte de Europa le resulta prácticamente imposible», explicó Chauvet, al tiempo que señaló que la falta de normas homogéneas de accesibilidad para las personas con movilidad reducida en la UE también es un obstáculo.

Y ese problema no se produce sólo en el transporte, también afecta a la hostelería o a las instalaciones y espacios públicos, señaló.

«Para las personas en silla de ruedas, las fronteras interiores de la UE siguen teniendo muchas barreras para viajar, ya sea por motivos profesionales o por turismo», subrayó el alto funcionario municipal.

A la pregunta de cómo se podría contribuir desde el ámbito local para que los servicios de movilidad sean más accesibles para las personas con discapacidad, Chauvet recordó los pasos necesarios a seguir: «cualquier cambio (…) necesitará una legislación de la UE, transpuesta a la legislación nacional, y luego aplicada a nivel local«.

Eso pasaría, entre otros elementos, por garantizar que sean las propias personas con discapacidad quienes definan las futuras normas sobre accesibilidad, además de potenciar la creación de comités europeos que reúnan a los usuarios con problemas de accesibilidad, para que ellos hagan sus aportaciones a todo el proceso.

«Hasta que no logremos un punto de vista común para toda la UE sobre los obstáculos a los que se enfrentan las personas con discapacidad, su capacidad de disfrutar (de los derechos que les confiere) su ciudadanía europea estará limitada”, destacó Chauvet.

FINANCIACIÓN DIRECTA DE LA UE

Otra cuestión clave planteada por los participantes en los debates ciudadanos es la manera en que los fondos europeos llegan a las comunidades locales. Con más de 330.000 millones de euros de presupuesto total, la Política de Cohesión es el principal vector de inversión regional de la UE.

Durante los debates, vecinos de Alimos (Grecia) sugirieron que los fondos europeos se trasvasen directamente de las agencias de la UE a las autoridades locales de cada país.

En su opinión, eso permitiría a los ciudadanos de la UE constatar, de primera mano, cómo se traduce en hechos tangibles el apoyo europeo a su municipio o región, y con ello se reforzaría el papel de las autoridades locales en la gestión de las políticas europeas.

«Creemos que la financiación europea debe estar lo más cerca posible de los ciudadanos», explicó a EURACTIV.com Michiel Rijsberman, Coordinador de Renovar Europa en la Comisión de Cohesión Territorial (COTER) del Comité Europeo de las Regiones (CDR) y Ministro Regional de Flevoland (Países Bajos).

Las regiones y ciudades de la UE llevan mucho tiempo reclamando un acceso más directo a la financiación del bloque, hasta ahora con un éxito limitado, recordó.

Ello significaría en muchas ocasiones no tener en cuenta a los gobiernos nacionales, que son en estos momentos los responsables de distribuir los fondos, una vez que la Comisión Europea da el visto bueno a sus planes nacionales.

A partir de 2014, la incorporación de sindicatos, gobiernos locales y la sociedad civil en la elaboración de los programas en el marco de la política de cohesión, el llamado principio de asociación, es ya una obligación legal vinculante.

Sin embargo, muchos representantes de esos grupos de la sociedad se lamentan de que los gobiernos eluden su responsabilidad.

«La participación de las autoridades regionales (…) propicia proyectos de mayor calidad, ya que son capaces de presentar rápidamente proyectos viables junto con socios regionales», subrayó  Rijsberman, al tiempo que añadió que ello contribuiría a superar las diferencias sociales, económicas y territoriales entre las regiones europeas.

«En última instancia, a los ciudadanos y a la UE les interesa que la distribución de fondos sea lo más eficiente posible. Con demasiada frecuencia la participación de las administraciones nacionales simplemente retrasa el proceso o tiene resultados ineficaces», destacó  Rijsberman, quien también es ponente del CDR sobre las normas financieras aplicables al presupuesto de la UE.

GARANTIZAR EL SEGUIMIENTO

El reto pasará por garantizar un correcto seguimiento de estas propuestas, en primer lugar en el Pleno de la Conferencia y posteriormente por sus distintos órganos políticos integrados por representantes de la UE.

Teniendo en cuenta el elevado número de propuestas -desde paneles de ciudadanos hasta actos locales en todo el bloque-, funcionarios franceses sugirieron la elaboración de una hoja de ruta política para el futuro antes de que finalice la Presidencia francesa del Consejo de la UE. Ésta incluiría entre cinco y diez temas principales, basados en ideas «apoyadas en toda Europa».

Aunque en la página web de la Conferencia se especifica que las propuestas se debatirán de acuerdo con los Tratados de la UE, en algunas propuestas ciudadanas se ha solicitado una reforma de esos textos fundacionales. El eurodiputado Sandro Gozi (Renovar Europa, Francia) dijo a los asistentes al evento que la reforma de los tratados sería posible si los ciudadanos la piden.

«Tenemos que prepararnos para debatir y modificar el Tratado», explicó  Gozi, al tiempo que añadió que ello sería más factible en áreas como la política exterior de la UE y la fiscalidad.

Sin embargo, a pesar del apoyo de Francia y Alemania, algunos Estados miembros de la UE como Hungría o Polonia probablemente vetarán cualquier intento de modificar los tratados de la UE.

Editado por María Moya