Borrell: si un país rompe un acuerdo es normal que haya «consecuencias»

El alto representante para la Política Exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, durante la entrevista concedida a Efe este viernes en Bruselas. EFE/EPA/OLIVIER HOSLET

Bruselas (EuroEFE). – El alto representante para la Política Exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, consideró este viernes «normal» que si un país rompe un acuerdo de colaboración con la UE haya «consecuencias», en alusión a la reciente crisis diplomática y migratoria con Marruecos.

«Es normal que en la Unión Europea se movilice políticamente» cuando hay problemas en sus fronteras exteriores y «que plantee que hay unos acuerdos de asociación que si se rompen por un lado tendrían que tener consecuencias para el otro», afirmó en una entrevista con Efe el responsable de la diplomacia de la UE, quien se mostró a favor de «reconstruir» la cooperación con Marruecos.

«Está claro que si los acuerdos se rompen por un lado, el otro lado también va a considerar su aplicación. Pero hay que utilizar un lenguaje que nos permita recomponer los desencuentros porque de lo contrario pasará como otros conflictos más graves. Hay que evitar que las cosas se agraven», insistió.

Desde que en 2000 entró en vigor el Acuerdo de Asociación entre la UE y Marruecos, este país se ha convertido gradualmente en un socio privilegiado de los Veintisiete en el ámbito cooperación, así como cooperación comercial, técnica y para el desarrollo.

Solo desde 2007, el país se ha beneficiado de casi 14.000 millones de euros del Instrumento Europeo de Vecindad y de la Plataforma de Vecindad, una cantidad que aspira a ampliar en las partidas presupuestarias asignadas para el periodo 2021-2007.

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Lo sucedido en Ceuta, donde entre el lunes y martes llegaron mas de 8.000 migrantes, muchos menores, Borrell lo interpreta más como «advertencias» que como «amenazas», un término que no comparte para definir el incidente diplomático con el país norteafricano por no vigilar su frontera con España y permitir ese flujo migratorio.

«Es evidente que hay problemas de relaciones diplomáticas que a veces desencadenan problemas migratorios», señaló Borrell, sobre este caso que se originó, entre otras cosas, por la acogida en España por razones sanitarias de un líder del Frente Polisario, que Borrell no comentó.

Su labor, insistió, es «volver a construir relaciones positivas», aunque «advirtiendo que no se pueden utilizar determinados instrumentos y que la emigración tiene que ser un proceso regulado, ordenado», y eso implica también luchar contra los traficantes y estabilizar los países de tránsito de los flujos.

Y advirtió que no es bueno que la migración se asocie con «desorden, saltos de frontera, violaciones de frontera y personas que mueren asumiendo riesgos en manos de traficantes», por ello abogó por «ordenar el flujo para que los migrantes que necesitamos puedan llegar de una manera ordenada y regulada».

Lo contrario, alertó Borrell, es «el caldo de cultivo del discurso populista» y, por ello, defendió «llegar a acuerdos entre los países europeos primero, que hasta ahora no hemos conseguido. Y luego con los países de origen y de tránsito, y ahí sí se han conseguido algunas cosas».

Y aseguró que la política migratoria «va a tener un papel más importante» cada vez que haya un acuerdo de asociación con un país, como lo tiene la UE con Marruecos, Turquía o Libia.

«Nuestra seguridad empieza muy lejos de nuestras fronteras. La seguridad de los europeos no empieza en calles de Marsella, empieza a 2.000 o 3.000 kilómetros más lejos, en el Sahel, y por eso tenemos que involucrarnos militarmente. Incluso empieza en Somalia, empieza en el Oriente Medio. Tendríamos que tener una visión más geopolítica de nuestro futuro», concluyó.

«HAY QUE TRABAJAR CON RUSIA»

Por otro lado, Borrell dijo que «hay que trabajar con Rusia para resolver algunos problemas» y que Bruselas no puede tener «una estrategia de sancionar, sancionar y sancionar».

«Hay que seguir manteniendo vías de comunicación y utilizar las sanciones de alguna manera para mandar un mensaje político, que es para lo que fundamentalmente sirven y también para condicionar los comportamientos de los responsables políticos de esos países», señaló Borrell.

Pero «la política exterior no puede consistir en sancionar», puntualizo el alto representante.

La UE aplicó medidas restrictivas en marzo contra cuatro altos funcionarios rusos relacionados con la condena al opositor Alexéi Navalni y en octubre a otras seis personas y una entidad por su envenenamiento con el agente químico novichok, a los que se prohíbe entrar en territorio comunitario y se les han congelado sus activos en la UE.

«Aplicamos sanciones individuales dirigidas a los responsables políticos y económicos de los gobiernos con los que estamos en desacuerdo, o a sus instituciones o a sus empresas», explicó Borrell.

«Nosotros no aplicamos sanciones de tipo económico que puedan afectar a toda la población de un país. (…) Hay una gran diferencia entre las condiciones desde el punto de vista humanitario de ambos tipos de sanciones», dijo.

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Según el alto representante, aunque «desgraciadamente, las relaciones con Rusia en los últimos tiempos no han ido a mejor, por decirlo de forma diplomática», y hay «tensiones territoriales que han conducido a guerras», como en el caso de Ucrania, «no podemos limitarnos a decir que las relaciones son malas».

CAUTELA SOBRE EL PACTO NUCLEAR IRANÍ

Borrell se mostró, por otro lado, esperanzado de que «las cosas vayan bien» en las negociaciones para salvar el acuerdo nuclear de 2015 con Irán, porque hay «buena voluntad» y «ganas de las dos partes de llegar a un acuerdo», dijo en referencia también a Estados Unidos.

«Yo tengo la esperanza de que las cosas vayan bien porque sé que hay buena voluntad, ganas en las dos partes de llegar a un acuerdo», dijo el jefe de la diplomacia europea durante la entrevista con Efe, en la que rebajó el optimismo expresado en los últimos días.

Borrell, que coordina estas negociaciones en nombre de la UE, recalcó: «No quisiera dar la sensación, como he dicho, de que todo va muy bien, porque todo no va tan bien».

La víspera, el presidente iraní, Hasan Rohaní, aseguró que en las negociaciones sobre el pacto nuclear que se siguen en Viena se ha acordado la eliminación de las principales sanciones de Estados Unidos contra Irán, incluidas las del sector petrolero y bancario.

En una alocución televisada, Rohaní detalló que «las discusiones ahora se centran en los detalles, ya que acordaron (levantar) las sanciones sobre el petróleo, la petroquímica, el transporte marítimo, las aseguradoras y el Banco Central», y afirmó que su Gobierno va a «aplastar el régimen de sanciones» antes del fin de su mandato, el próximo agosto.

«¿De qué manera los Estados Unidos van a levantar las sanciones e Irán va a volver al pleno cumplimiento de sus obligaciones de acuerdo con el pacto? En eso estamos. Creo que hay buena voluntad por las dos partes, pero todavía hay muchas dificultades para resolver», insistió Borrell con cautela.

No obstante, el también vicepresidente de la Comisión Europea valoró como positivo que tras la cuarta ronda de conversaciones en Viena, que concluyó ayer, está previsto que las negociaciones se reanuden la próxima semana, después de que las delegaciones realicen consultas en sus respectivas capitales.

NO ESPERAR «IMPASIBLES» EN ORIENTE MEDIO

También instó Borrell a no permanecer «impasibles» en la búsqueda de la paz en Oriente Medio, donde el «corazón del problema» es, dijo, Palestina.

«El corazón del problema es Palestina, los palestinos y su relación con Israel, su posibilidad de construir un Estado palestino, como dicen las resoluciones de las Naciones Unidas y los europeos apoyamos, aunque cada día estamos más lejos de ello», afirmó.

Como ya dijo en un comunicado en nombre de la UE, Borrell reiteró que «restaurar un horizonte político hacia una solución de dos Estados sigue siendo ahora de suma importancia».

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«Ahora no podemos volvernos a quedar impasibles esperando el siguiente conflicto. Ahora hay que retomar la perspectiva política, hay que retomar un proceso que conduzca a una paz, porque seguridad no es lo mismo que paz», puntualizó el también vicepresidente del Ejecutivo comunitario.

En este sentido, el político español advirtió a Israel de que «puede conquistar la seguridad porque tiene mayores medios militares, pero seguridad que no conduzca a la paz será un estado permanente de guerras cada dos o tres años».

«Si no damos un horizonte de esperanza a los palestinos, si ellos no tienen una perspectiva, seguiremos embarcados en el conflicto intermitente», añadió.

Un conflicto que también genera división en la sociedad israelí, integrada también por musulmanes, y extiende sus ramificaciones también a Europa, señaló.

«Nuestra seguridad depende también de la paz en Oriente Medio. Y por eso deberíamos ser más proactivos», consideró Borrell, quien, no obstante, reconoció que «los europeos solos no podemos resolver» el conflicto israelo-palestino.

Para tratar de conseguirlo sugirió que este año, que se cumplen tres décadas de los Acuerdos de Madrid «deberíamos celebrar esa fecha y deberíamos retomar el proceso sin demora», «cuanto antes mejor».

Pero lamentó que para eso hace falta «voluntad política» y reconoció que «desgraciadamente» dentro de la Unión Europea hay «grandes divergencias» en los puntos de vista sobre cómo abordar la cuestión Israel y Palestina.

Editado por Miriam Burgués