Cinco años después, la UE quiere mantener el pacto migratorio con Turquía pese a tensión y críticas

Inmigrantes y refugiados son llevados en carro por un caballo cerca de la frontera griega en la parte fronteriza de Pazarkule, en Edirne, Turquía. EFE/archivo [EFE/ Tolga Bozoglu]

Bruselas/Estambul (EuroEFE).- Cinco años después de la firma del acuerdo migratorio entre la Unión Europea y Turquía, Bruselas quiere seguir adelante con esa colaboración, que ha reducido drásticamente las llegadas, a pesar de la frecuente tensión política con Ankara y las críticas de las organizaciones humanitarias.

ORIGEN

El acuerdo entre la UE y Turquía surgió con motivo de la crisis de los refugiados de 2015 y 2016, cuando cerca de 1,9 millones de personas entraron en territorio europeo, muchas huyendo de la guerra en Siria.

Las dificultades de los Veintisiete para gestionar la llegada masiva de migrantes y solicitantes de asilo pusieron a prueba al espacio de libre circulación Schengen y dieron alas a las formaciones euroescépticas.

A cambio del esfuerzo de Turquía para mantener a los refugiados en su territorio, la UE se comprometió a conceder a Ankara 6.000 millones de euros de ayuda para la acogida y ofreció una liberalización de los visados a los ciudadanos turcos, sujeta a una serie de requisitos.

CAÍDA DE LAS LLEGADAS

Las cifras son concluyentes: las llegadas desde Turquía a través de la ruta del Mediterráneo occidental (en particular desde Turquía vía Chipre, la frontera marítima griega y las terrestres en Grecia y Bulgaria) han pasado de 885.386 en 2015 a 20.283 en 2020.

Solo las travesías por mar se redujeron de 166.724 en 2016 a 9.126 en 2020 y a 457 en lo que va de año.

Por otra parte, desde 2016, 2.140 personas han sido devueltas a Turquía sobre la base del pacto, mientras que 28.621 refugiados han sido reasentados en la UE.

FUTURO DEL ACUERDO

El alto representante para la Política Exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, dijo esta semana que la UE debe tratar de renovar el acuerdo con Ankara.

El pacto “sigue siendo válido y debería seguir aplicándose plenamente como marco clave para la cooperación en materia de migración”, indican por su parte a Efe fuentes comunitarias.

Pese a los “desafíos”, el pacto “ha producido resultados tangibles que han conducido a una disminución significativa de pérdidas de vidas humanas, una reducción de los cruces irregulares y los peligrosos viajes de Turquía a la UE, y una mejora de la situación de los refugiados y migrantes en Turquía”, añaden.

No obstante, los Veintisiete consideran que existe un desequilibrio en el cumplimiento de lo convenido.

“La UE espera que Turquía respete sus compromisos y cumpla con todos los elementos de la Declaración. Esto incluye evitar las salidas irregulares y reanudar la readmisión de los repatriados de las islas griegas”, indicaron.

A la vez, recordaron los 6.000 millones de euros invertidos en proyectos de asistencia a los refugiados que han permitido poner en marcha más de un centenar de iniciativas en distintas áreas.

Según Bruselas, esa cooperación económica ha ido “más allá”, ya que en 2020 fueron asignados 535 millones de euros más en asistencia y protección de los refugiados en Turquía.

Los países de la UE se han comprometido además a seguir apoyando a los refugiados sirios y las comunidades de acogida en Turquía, indican las mismas fuentes.

Las relaciones entre los Veintisiete y Turquía centrarán la cumbre europea de primavera del 25 y 26 de marzo, que será precedida por una reunión virtual este viernes entre los presidentes de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y del Consejo Europeo, Charles Michel, con el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan.

En los últimos meses se han vivido momentos de tensión entre las partes, sobre todo por el conflicto territorial en el Mediterráneo oriental entre Ankara, por un lado, y Grecia y Chipre por el otro.

CRÍTICAS DE ONG

En una carta abierta hecha pública con motivo del quinto aniversario del acuerdo migratorio, un grupo de organizaciones, entre las que figuran Amnistía Internacional, Oxfam y Caritas Europa, denuncian que la UE quiera mantener el pacto pese a “la creciente evidencia de las graves consecuencias para los derechos humanos (…), incluidas las pésimas condiciones de recepción, contención y prácticas violentas de control fronterizo”.

Entre otras peticiones, exigen que los centros de recepción en Grecia y otros puntos funcionen como “instalaciones abiertas que no limiten indebidamente la libertad de movimiento y que tras un breve proceso de identificación y controles médicos, todos los solicitantes de asilo sean trasladados a un alojamiento adecuado”.

También piden salvaguardas para asegurar procedimientos de asilo justos y centros de recepción que puedan ser supervisados por terceros independientes.

Turquía no es segura para los refugiados y solicitantes de asilo. El país incluso ha devuelto a personas a Siria. Los líderes de la UE deben intensificar los esfuerzos de solidaridad y aumentar las reubicaciones a otros estados miembros”, ha denunciado la organización Amnistía Internacional en un reciente comunicado.

LA POSTURA TURCA 

Turquía ha hecho mucho para detener la emigración a Grecia. Con las ayudas recibidas bajo el acuerdo ha ampliado sus equipos de guardacostas, radares, etc. Si antes cruzaban unas 10.000 personas al mes, ahora rondan los 1.000″, señala a Efe Metin Çorabatir, presidente del centro de investigación migratoria IGAM.

En los dos primeros meses de 2021, solo 780 personas han llegado de Turquía a Grecia, según Naciones Unidas.

MENOS LLEGADAS Y POCAS EXPULSIONES

El pacto incluye un sistema para reasentar a un refugiado sirio en un país de la UE por cada migrante que Grecia devuelva a Turquía.

Sin embargo, las cifras oficiales de la devolución de ese pacto “uno por uno” son minúsculas: en cinco años sólo se han devuelto 2.139 personas, entre ellos 748 de Pakistán, 412 sirios, 204 argelinos, 151 afganos, 134 iraquíes y 105 bangladesíes.

Por su parte, los países de la UE han acogido en este tiempo, por diversos mecanismos, a unos 28.000 refugiados sirios que estaban asilados en Turquía.

Esto es así porque “todos los migrantes que llegan a las costas griegas solicitan asilo y el sistema es muy lento”, explica Çorabatir.

“Además, Grecia recibe más apoyo de la UE por tener más refugiados, pero así, sus condiciones de vida son peores y esto también ha desalentado a los migrantes, posiblemente un efecto buscado”, agrega ese experto.

Ankara ha criticado que los envíos de la UE vayan destinado a proyectos concretos mientras que Turquía gasta ingentes sumas en gestionar la acogida de 3,7 millones de refugiados sirios y cerca de 400.000 migrantes provenientes de otros países en conflicto.

Metin Çorabatir afirma que los 6.000 millones que la UE ha enviado han servido “en parte para financiar proyectos”, como los 1,7 millones para las tarjetas de débito que permiten a las familias más necesitadas gastar 18 euros por persona.

Aparte de la financiación, el acuerdo preveía avanzar en un acuerdo para que los ciudadanos turcos pudieran viajar a la UE sin visado, algo que no se ha materializado.

Turquía ha cumplido desde 2016 con todas sus responsabilidades. La Unión Europea no ha cumplido, no pudo, no quiso”, se quejó esta semana el ministro turco de Exteriores, Mevlüt Çavusoglu.

AMENAZAS CUMPLIDAS

Tras años amenazando con “abrir las puertas” e inundar Europa con refugiados, el presidente turco, el islamista Recep Tayyip Erdogan, anunció en febrero de 2020 que dejaba expedita la frontera terrestre con la UE.

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Ese anuncio provocó que miles de migrantes se desplazaran, incluso con ayuda más o menos oficial turca, desde otras zonas de Turquía hacia la frontera griega.

La tensión explotó en los pasos fronterizos, con los refugiados atrapados entre Turquía, que los empujaba a cruzar y Grecia, que desplegó un fuerte dispositivo de antidisturbios para impedir el paso a toda costa.

El Ministerio del Interior turco aseguró que unas 130.000 personas cruzaron a Grecia en las tres semanas que duró el conflicto, mientras que Atenas redujo la cifra a unos 9.000.

“La situación de los sirios es estable. Cuando el Gobierno abrió la frontera fueron en su mayoría afganos y bangladesíes quienes intentaron cruzar. Los sirios no querían arriesgar su situación en Turquía“, asegura Çorabatir.

Editado por Virginia Hebrero