La UE condena la violencia de los militares birmanos y continúan las protestas

Un manifestante pasa delante de una barricada durante las protestas contra el golpe militar en Rangún el 27 de marzo de 2021. EPA-EFE/STRINGER

Bruselas/Bangkok (EuroEFE).- El alto representante para la Política Exterior de la Unión Europea (UE), Josep Borrell, condenó este domingo la “cruel violencia” perpetrada contra el pueblo birmano e instó a las autoridades militares a que cesen la “tragedia” tras la jornada más sangrienta desde que comenzaron las protestas contra el golpe de Estado. Este lunes, miles de birmanos volvieron a protestar contra la junta militar en varias ciudades del país.

“Reitero la condena de la UE a la cruel violencia perpetrada contra el pueblo de Myanmar (Birmania) e insto a los líderes militares de Myanmar a que se aparten de este camino sin sentido. Esta tragedia debe terminar”, declaró Borrell en una declaración divulgada esta noche por el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE).

La declaración llegó después de que este sábado se saldase como el más sangriento desde que comenzó la represión, con al menos 107 muertos -incluidos 7 niños-, según informaciones citadas por la ONU.

“La escalada de violencia con más de 100 asesinatos de civiles perpetrados por el ejército contra su propio pueblo en su ‘Día de las Fuerzas Armadas’ es inaceptable. Lejos de celebrar, el ejército de Myanmar ha hecho de ayer un día de horror y vergüenza”, afirmó el jefe de la diplomacia europea.

La UE trabaja “incansablemente con socios clave para detener esta violencia contra el propio pueblo de Myanmar (Birmania), poner en marcha un proceso político adecuado y liberar a todos los detenidos”, añadió Borrell.

El político español aseguró que la UE seguirá los mecanismos de los que dispone, incluidas las sanciones, para actuar contra los perpetradores de esta violencia y los responsables de “hacer retroceder el reloj en el camino de la democracia y la paz” en el país asiático.

“Los autores de estas graves violaciones de derechos humanos deben rendir cuentas de sus actos vergonzosos”, concluyó el alto representante de la UE.

El lunes pasado, la UE sancionó a 11 personas relacionadas con el golpe de Estado en Birmania el pasado 1 de febrero, entre ellas al comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Min Aung Hlaing, y al subcomandante en jefe, Soe Win.

Entre los sancionados se incluyó también al presidente de la nueva comisión electoral designada por la junta militar que anuló los resultados de las elecciones de 2020 que ganó el partido de la líder de Liga Nacional para la Democracia (LND), Aung San Suu Kyi, detenida tras el golpe de Estado.

Las medidas restrictivas consisten en la prohibición a estas personas de entrar en el territorio comunitario y en la congelación de los bienes y activos que tengan en la UE.

Al margen del golpe de Estado, la UE también incluyó a otras 14 personas del mismo país en su lista de sanciones por los “actos atroces” que han cometido contra la población rohinya.

Estas sanciones se añaden a otras medidas adoptadas anteriormente como la congelación de la ayuda financiera a los militares que gobiernan en Birmania, el embargo de armas y la prohibición de exportar al país equipamiento de doble uso que puede ser utilizado para reprimir a la población.

NUEVAS PROTESTAS EN BIRMANIA TRAS FIN DE SEMANA DE EXTREMA VIOLENCIA

Miles de birmanos volvieron a salir a las calles en algunas ciudades del país para protestar contra la junta militar tras un fin de semana de extrema violencia en el que la policía y los soldados mataron a más de 120 civiles, incluidos 7 menores.

Las fuerzas de seguridad también continuaron con el uso de fuerza letal contra los manifestantes con al menos un joven de 20 años muerto y otras cinco personas heridas esta mañana en Rangún, la mayor ciudad del país, informó el medio Irrawaddy.

Unos 20.000 manifestantes, incluidos monjes, protestaron contra el golpe militar del pasado 1 de febrero en Tangse, en la región de Sagaing, según el portal Myanmar Now, mientras que otras marchas tuvieron lugar en ciudades como Bago y Mawlamyine, la capital del estado Mon.

En su último informe, la Asociación para la Asistencia de los Presos Políticos (AAPP) de Birmania indicó que la cifra total de víctimas mortales por la represión militar y policial asciende a 459, con al menos 90 fallecidos el sábado, el día más sangriento desde el golpe, y otros 36 el domingo.

Durante el fin de semana, dos aviones de la Fuerza Aérea birmana dispararon y lanzaron bombas contra varias aldeas de la minoría étnica karen, lo que ha provocado el desplazamiento de 10.000 personas y que al menos 3.000 crucen la frontera con Tailandia.

La violencia en los últimos dos días ha provocado una oleada de condenas por parte de la Unión Europea (UE) y países como Estados Unidos, Reino Unido, Francia o España, mientras que la ONU puso la bandera a media asta en sus oficinas en Birmania en memoria de los fallecidos.

Con una campaña de desinformación en sus medios, los uniformados, liderados por el general Min Aung Hlaing, continúan ignorando las llamadas de la comunidad internacional y las sanciones aprobadas por la UE y algunos países como EE.UU. contra la élite castrense y sus conglomerados económicos.

LLAMADA A UNA ACCIÓN GLOBAL

El grupo Special Advisory Council For Myanmar, formado por expertos y juristas, denunció los casi dos meses de “asesinatos, torturas, saqueos y destrucción” por parte de los uniformados y pidió acciones globales contra el régimen militar.

El grupo, formado a instancias de la antigua relatora especial para Birmania Yanghee Lee, propuso un embargo global de armas, sanciones contra los militares y sus empresas y denunciar a los jefes castrenses ante la Corte Penal Internacional.

También pidió que se cancelen las visitas diplomáticas a Birmania en todos los niveles.

En este sentido, criticó que mientras los soldados disparaban contra civiles y niños el sábado, delegados de Rusia, China, India, Pakistán, Bangladés, Vietnam, Laos y Tailandia atendían a un desfile militar en la capital birmana con motivo del Día de las Fuerzas Armadas.

Los militares birmanos justifican el golpe de Estado por un supuesto fraude en las elecciones del pasado noviembre, en las que arrasó la líder depuesta y nobel de la paz, Aung San Suu Kyi, y que fueron declaradas legítimas por los observadores internacionales.

Editado por Virginia Hebrero