Políticas de seguridad y migración centran la visita de Johansson a Libia

La comisaria Ylva Johansson, en una imagen de archivo. EPA [EFE-EPA]

Trípoli (EuroEFE).- Las políticas de seguridad, la gestión de las fronteras, el control de la migración y la cooperación en la lucha contra el extremismo centraron la visita que la Comisaría europea de Interior, Yvla Johansson, realizó hoy a Libia.

En su primera visita al país norteafricano desde la designación el pasado mes de marzo del nuevo Gobierno Nacional de Unidad (GNA), Johansson se reunió con el primer ministro interino, Abdul Hamid Deeaibah, el ministro de Interior, Khaled al Tijani Mazen y el secretario para asuntos de Migración, Ijdid Maatouk Jadeed.

Ambas partes estudiaron como hacer más efectivos mecanismos bilaterales que permitan trabajar juntos en la estabilización y pacificación del país, el control y desarme de las milicias, el blindaje de las fronteras meridionales, el freno a la migración irregular y la lucha contra las mafias dedicadas al contrabando y contra la “economía corsaria”, que articula tanto Libia como gran parte del Sahel y el norte de África.

La UE es el principal proveedor de asistencia a Libia, país al que ha entregado más de 700 millones de eros entre 2014 y 2020 para proyectos de seguridad, desarrollo, gobernanza, emprendimiento, empleo, derechos humanos, crisis sanitaria y gestión de la migración.

La mayor parte -en torno a 455 millones de euros- proceden del Fondo Fiduciario de Emergencia para África aprobado en la cumbre de La Valetta en 2015, que ha impulsado las políticas de militarización y seguridad en todo el área del Sahel y el norte de África.

Aún así, Libia, y en particular la costa occidental que se extiende desde Trípoli a la frontera con Túnez, es aún uno de los principales trampolines de la migración irregular a Europa.

Según cifras de la organización Internacional de las Migraciones (OIM), más de 10.000 personas han sido interceptadas en lo que va de 2021 cuando trataban de alcanzar Europa desde playas de Libia y devueltos de forma expeditiva a este país pese a ser considerado “un lugar no seguro”.

Solo en los primeros cuatro meses, un total de 9.013 lograron desembarcar en Italia a través de la llamada ruta del Mediterráneo Central, la más mortífera del mundo, el triple que en 2020.

Cerca de 600 más murieron o desaparecieron en el mar en el primer semestre de este año.

COLABORACIÓN POLICIAL

La presencia de Johansson coincidió hoy con la inauguración de la nueva comisaria financiada por la Unión Europea en el barrio de Al Andalus, uno de los más conocidos de la capital libia.

A la ceremonia acudió el embajador de la UE en Libia, José Sabadell, y representantes de misiones de seguridad de la Unión Europea en Libia, como EUBAM, de la misión especial de Naciones Unidas para Libia (UNSMIL), el programa de desarrollo de la ONU (UNDP) además del ministro de Interior libio.

La inauguración se produjo apenas unas horas después de que al menos cuatro personas, entre ellas dos oficiales, murieron en un atentado suicida en el sur de Libia, el primero de esta naturaleza desde que hace tres meses el Foro para el Diálogo Político en Libia (FDPL) -un organismo o electo creado por la ONU en octubre- designara GNU, cuya misión es unificar el país, pacificarlo, estabilizarlo y conducirlo hasta las legislativas previstas en diciembre.

CONSEJO PRESIDENCIAL LIBIO CONDENA ATAQUE PERPETRADO POR EI

El Consejo Presidencial del Gobierno libio de Unidad Nacional (GNU) condenó el ataque yihadista.

“El Consejo expresa su pésame a las familias del capitán Ibrahim al Manaa y el teniente Abbas al Sharif, fallecidos como consecuencia del ataque”, declaró en las redes sociales la portavoz de la institución, Najwa Wahiba, tras celebrar una reunión de emergencia que contó con la presencia del jefe del Servicio General de Inteligencia y el coordinador de la Oficina Contra el Terrorismo.

El Consejo Presidencial afirmó su determinación a reforzar la lucha contra grupos yihadistas y hacer uso de todos los medios disponibles para lograr la seguridad en todo el territorio nacional, así como apoyar a las fuerzas de seguridad.

El ataque fue reivindicado hoy por la organización yihadista Estado Islámico (EI), que reveló la identidad del terrorista como Muhammad al-Muhajir. Éste viajaba a bordo de un tuk-tuk- una especie de taxi muy popular en la región del Sahel y del África subsahariana- en el que se hizo explotar en torno a las 18.30 hora local (17.30 GMT) cuando los oficiales salían del trabajo.

La ciudad de Sebha es la capital de la provincia de Fezzan, una de las tres que componen Libia, y está oficialmente bajo el control de las fuerzas afines al mariscal Jalifa Hafter, tutor del antiguo gobierno no reconocido del este de Libia y hombre fuerte del país.

Libia es un Estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que en 2011 la OTAN contribuyera militarmente al triunfo de las distintos grupos rebeldes sobre la dictadura de Muamar al Gadafi.

En 2014 el país se dividió en dos, con un Parlamento electo y un Ejecutivo no reconocido internacionalmente tutelado por el mariscal Jalifa Hafter en el este del país, y otro sostenido por la ONU en Trípoli.

Tras años de guerra, ambos gobiernos aceptaron el pasado octubre una tregua mediada por Turquía y Rusia, los dos países más influyentes en el conflicto fratricida libio, y que han facilitado armas y miles de mercenarios extranjeros a ambos bandos.

Editado por Virginia Hebrero