Rusia mantiene el pulso con Ucrania pese a la unánime condena internacional

Rusia mantiene el pulso con Ucrania pese a la unánime condena internacional

Moscú/Kiev (EuroEFE).- Rusia, que ha reabierto el estrecho de Kerch pero no ha liberado los tres buques ucranianos apresados tras el incidente naval del domingo en el mar Negro, mantiene el pulso con Ucrania pese a la condena de la comunidad internacional.

Fiel al viejo dogma de que la mejor defensa es un buen ataque, el Kremlin se mantuvo en sus trece y acusó a Kiev de protagonizar una “provocación muy peligrosa”, que estaría destinada a instigar la tensión en la región y culpar a Rusia para que Occidente adopte nuevas sanciones contra Moscú.

Este mismo martes, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, expresó en una conversación telefónica con la canciller alemana, Angela Merkel, la “seria preocupación” de Moscú por la decisión de Kiev de poner en alerta a su Ejército y declarar el estado de excepción en varias regiones del país.

Según la nota oficial, Putin dijo a Merkel que el Gobierno ucraniano tiene “la plena responsabilidad” por la creación de “otra situación de conflicto” en la región y los riesgos que pueda acarrear esta.

Durante la conversación, el líder ruso censuró “las acciones provocadoras” de Kiev el pasado domingo cerca del estrecho de Kerch, en Crimea, y señaló que los buques ucranianos incurrieron en una “burda violación del derecho internacional”.

“Vladímir Putin también confió en que Berlín influirá en las autoridades ucranianas con el objetivo de disuadirlas de pasos irreflexivos en el futuro”, señala el documento.

La comunidad  internacional rechaza los argumentos rusos

Rusia, a través de su ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, ha acusado abiertamente a Ucrania de violar la soberanía de Rusia y de infringir un sinnúmero de tratados y convenciones del derecho internacional, al tiempo que ha llamado a Occidente a “calmar” a su socio.

Tanto Ucrania como las cancillerías occidentales rechazaron de plano dicho argumento, ya que nunca han reconocido la anexión rusa de la península de Crimea, en cuyas aguas tuvo lugar la supuesta violación de las aguas territoriales rusas por parte de la Armada ucraniana.

Al presidente ruso, Vladímir Putin, le aguarda un recibimiento poco cálido durante la cumbre del G20 en Buenos Aires, donde esperaba hablar con su colega estadounidense, Donald Trump, sobre desarme nuclear, un aspecto que podría pasar a segundo plano debido a la crisis del estrecho de Kerch, que une los mares Negro y de Azov.

El incidente en el estrecho de Kerch

Las autoridades portuarias rusas reabrieron el lunes el estrecho de Kerch, que fue cerrado el domingo para impedir el paso de los tres buques de la Armada ucraniana que se dirigían del puerto de Odessa, en el mar Negro, al de Mariúpol, en el Azov.

Además, el Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB, antiguo KGB) denunció que agentes del Servicio de Seguridad de Ucrania coordinaron la provocación en alta mar, uno de los cuales -el teniente Andréi Drache- fue detenido a bordo de la lancha artillada “Nikopol”.

Pero las imágenes difundidas por todas las televisiones del mundo, en las que se ve a un buque guardacostas ruso embistiendo a un pequeño remolcador ucraniano, las amenazas de los guardacostas rusos y la decisión de abrir fuego jugaron en contra de Rusia.

El Consejo de Seguridad de la ONU rechazó la iniciativa rusa de examinar el incidente, tras lo que la embajadora de EEUU, Nikki Haley, tachó lo ocurrido el domingo de “violación intolerable” de la soberanía ucraniana y “otra escalada temeraria” por parte de Rusia.

En conversación telefónica con el presidente ucraniano, Petró Poroshenko, la canciller alemana, Angela Merkel, expresó su “preocupación”, mientras el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, condenó el ataque de los guardacostas rusos y pidió a Moscú que “se abstenga de nuevas provocaciones”

El secretario general aliado, Jens Stoltenberg, consideró “injustificado” el uso de la fuerza militar contra las tripulaciones de los buques ucranianos al término de una reunión extraordinaria de la Comisión OTAN-Ucrania.

Ucrania, buques retenidos y estado de excepción

Todos exigieron la liberación de los tres buques -“Berdiansk”, “Nikopol” y “Yani Kapu”- y de los marineros, a los que la Defensora del Pueblo ruso cifró en 24, de los que tres estarían hospitalizados con heridas de balas en el puerto de Kerch, aunque sus vidas no corren peligro.

Las autoridades rusas no mencionaron qué ocurrirá con los barcos ni con los marineros, aunque el jefe del comité de Seguridad y Defensa del Senado, Víctor Bóndarev, afirmó que los tripulantes ucranianos serán juzgados y los capitanes recibirán “un merecido castigo”, aunque podrían ser canjeados.

Mientras, Poroshenko puso en alerta al Ejército y propuso a la Rada Suprema o Parlamento la declaración del estado de excepción por espacio de 30 días, sin movilización de tropas, ni cortapisas de los derechos fundamentales y después de acordar que las elecciones presidenciales se celebrarán el próximo 31 de marzo.

“El estado de excepción no significa la declaración de guerra. Se introduce exclusivamente para reforzar la defensa de Ucrania en el marco de la creciente agresividad por parte de Rusia”, afirmó y habló de una “grave amenaza” de invasión terrestre “en cualquier momento” por parte del país vecino.

Por Ignacio Ortega (edición: Desirée García)