Consejo de Europa: España es pionera en luchar contra la violencia de género

Vecinas de Sagunto, tras guardar un minuto de silencio en repulsa por el asesinato en la población de El Puerto de Sagunto de una vecina de la localidad a manos de su expareja. EFE/Ana Escobar

Estrasburgo (Francia) (EuroEFE).- La presidenta del grupo de expertos sobre lucha contra la violencia hacia las mujeres y la violencia doméstica (Grevio) del Consejo de Europa, Marceline Naudi, aseguró este martes que España «es pionera en desarrollar un marco legal contra la violencia de género».

En declaraciones a Efe con motivo del décimo aniversario del Convenio de Estambul contra la violencia machista, afirmó que España ha sabido «implicar a actores, como el sector privado, los medios de comunicación o los profesionales» en la materia.

Elogió además la Ley Orgánica sobre violencia de género de 2004 y «la adopción del pacto de Estado contra la violencia de género que identificó 481 medidas individuales para implementar el Convenio de Estambul, con un presupuesto de 200 millones de euros».

«Esto demostró la intención de aplicar políticas para abordar otras formas de violencia contra las mujeres que contempla el convenio y explica que el desarrollo en España fuera rápido», dijo.

Grevio publicó su primer informe sobre España el pasado noviembre. Naudi recomendó aplicar la experiencia a otras formas de violencia cubiertas por el convenio, como los matrimonios forzados, la mutilación genital femenina y el seguimiento y acoso sexual.

Recordó que han instado a España «a garantizar que la definición de violación se base en la falta de consentimiento y se criminalice todos los tipos de actos sexuales no consentidos, sin tener en cuenta si fueron forzados».

E incidió en que «hay comunidades autónomas que ofrecen servicios especiales para víctimas de agresión sexual, pero hay muchas otras que no lo hacen».

 

Naudi aseguró que, en diez años del Convenio de Estambul, «la situación ha mejorado en Europa porque ha habido cambios en la legislación, avances en la prestación de servicios y hay más atención de la sociedad y los medios de comunicación».

Calificó de «lamentable» la retirada de Turquía de ese tratado «claro y muy sencillo que impone obligaciones para mantener a salvo a las mujeres de la violencia de género y garantizar que los culpables sean detenidos y rindan cuentas».

Turquía justificó el pasado marzo su salida alegando que este «ha sido secuestrado por un grupo de gente que intenta normalizar la homosexualidad, incompatible con los valores sociales y familiares» del país.

En la celebración este martes de su décimo aniversario, la secretaria general del Consejo de Europa, Marija Pejcinovic, recordó que este tratado «no tiene nada que ver con una supuesta ideología de género».

 

En este sentido, el presidente de la Asamblea Parlamentaria de la organización paneuropea, Rick Daems, aseguró que en el convenio «no hay oposición entre los valores tradicionales de la familia y las cuestiones de género, porque ese no es su propósito».

PIDEN A TURQUÍA QUE VUELVA AL CONVENIO DE ESTAMBUL

Por otro lado, trece países europeos pidieron este martes a Turquía que dé marcha atrás en su decisión de retirarse del Convenio de Estambul.

«Queremos expresar nuestra solidaridad con las mujeres y niñas en Turquía y en otros lugares», subrayan 23 ministros de esos trece países en una carta publicada coincidiendo con el décimo aniversario del convenio que firman, entre otros, la titular española de Igualdad, Irene Montero.

Los ministros dicen estar «profundamente alarmados» por los «ataques sin precedentes a los derechos de las mujeres y a su seguridad» que, a su juicio, supone la decisión de Turquía de retirarse pero también la «campaña de desinformación y tergiversación» contra el tratado.

Se quejan de que los detractores han cargado contra su definición del género «como construcción social» o contra el hecho de que se exija la inclusión de material educativo sobre roles de género no estereotipados.

Más preocupante les parece la oposición al convenio de «algunos gobiernos y parlamentarios en el seno de la Unión Europea» a los que no citan en concreto, y que se ha traducido en «el estancamiento del proceso de ratificación por parte de la Unión Europea».

Hungría, Bulgaria y la República Checa son países de la Unión Europea que han firmado el Convenio de Estambul pero no lo han ratificado todavía, y donde se han producido agrios debates parlamentarios sobre el texto en los que ha sido acusado por algunos de pretender asentar una supuesta ideología de género.

Por ahora, hay 33 países del Consejo de Europa que lo han ratificado y en los que se aplica (serían 34 con Turquía, que ha avisado de que se retira) y otros once únicamente lo han firmado. Hay dos -Rusia y Azerbaiyán- que ni siquiera lo han firmado.

 

La Unión Europea, que no es miembro del Consejo de Europa, ha iniciado trámites para adherirse, al igual que Túnez y Kazajistán.

Los 23 ministros que suscriben la carta recuerdan que este instrumento jurídico «incluye un conjunto de amplias medidas para prevenir la violencia (contra las mujeres), proteger a sus víctimas y perseguir a los autores».

Aseguran que su aplicación «ha tenido ya un impacto real en Europa», ha contribuido a sensibilizar a la sociedad sobre la violencia de género, «ha sido determinante» para establecer «normas legislativas y políticas más ambiciosas» y ha proporcionado «mayor formación» a los profesionales que intervienen, como sanitarios o policías.

Por eso, dicen asistir con «gran preocupación» a la creciente oposición a «este convenio histórico» precisamente en un contexto de la pandemia en el que las denuncias por violencia doméstica aumentaron de forma significativamente en los primeros meses de la crisis.

«La prevención de todas las formas de violencia -argumentan- no es una cuestión polémica. La protección de las víctimas del abuso no es discutible. De hecho, es innegociable», recalca la carta.

Editado por Miriam Burgués