La automoción «ansiosa» ante el PERTE del eléctrico, en el que se sigue trabajando

Alt= El vicepresidente de compras SEAT España, Alfonso Sancha,en el VII Foro EFE-KPMG sobre fondos europeos celebrado este martes en Madrid. EFE/ Emilio Naranjo

El vicepresidente de compras SEAT España, Alfonso Sancha,en el VII Foro EFE-KPMG sobre fondos europeos celebrado este martes en Madrid. EFE/ Emilio Naranjo

Madrid (EuroEFE).- La automoción está «ansiosa» por conocer las bases del PERTE del vehículo eléctrico y conectado (VEC) que movilizará unos 24.000 millones de euros hasta 2023 y en el que trabaja «sin descanso» el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, que se ha fijado como plazo tenerlo listo antes de que acabe el año.

Así lo han puesto de manifiesto el martes el vicepresidente de Compras de Seat, Alfonso Sancha; las presidentas de la Comunidad de Navarra, María Chivite, y de la patronal de proveedores de componentes para la automoción Sernauto, María Helena Antolín, y la responsable de automoción en KPMG, Begoña Cristeto, en el séptimo foro sobre Fondos Europeos organizado por esta consultora y la Agencia Efe, y que ha clausurado el secretario general de Industria y Pyme, Raúl Blanco.

Según Blanco, el Ministerio de Industria trabaja «sin descanso y casi sin dormir» para que la convocatoria del proyecto estratégico para la recuperación económica (PERTE) del VEC salga antes de fin de año.

Para el secretario general las expectativas que está generando son «muy altas», pero debido a que nunca antes se ha puesto en marcha un proyecto como éste -de los 4.000 millones de fondos públicos que aportará la Administración, 3.000 millones saldrán en la convocatoria de Industria- se requiere «cierto tiempo», porque hay que ser «muy rigurosos en normativa nacional y europea».

Al respecto, Sancha ha reconocido que está «ansioso» por conocer cómo van a ser las bases del PERTE del VEC, con el que SEAT y otras 15 empresas, entre ellas energéticas, quieren atraer a España la primera fábrica de baterías para coches eléctricos del sur de Europa, después de que el Grupo Volkswagen haya anunciado otras dos (en Suecia y Alemania) de un total de seis.

El objetivo del proyecto con el que Seat y esas empresas quieren concurrir a las ayudas del PERTE es cubrir toda la cadena de valor del coche eléctrico, desde la materia prima, el litio, hasta el reciclaje de las baterías, pasando por su fabricación.

«Si conseguimos que antes de final de año se consiga la publicación del concurso intentaremos encajar las piezas para que se haga la aplicación del proceso», ha apuntado el directivo, que se ha mostrado optimista en que acabe por cristalizar el proyecto para impulsar la electrificación del sector del automóvil en España.

La prioridad número uno es que esté en España y luego veremos la ubicación mejor para ser competitivos en Europa», ha precisado Sancha.

Por ello, para la presidenta de Navarra es fundamental que administraciones, iniciativas empresariales y sociales recorran «de la mano» el camino hacia la nueva reindustrialización, en la que también está inmersa la automoción.

«Es un reto que nos concierne como país, y en el caso particular de Navarra de manera prioritaria porque, como es conocido, es uno de los sectores industriales con más peso en nuestro PIB».

Como «proyecto país» ha de ser tratado el PERTE del VEC, según María Helena Antolín y Begoña Cristeto, que han destacado que se trata de una gran oportunidad que no puede desperdiciarse.

Antolín ha resaltado que es «clave» para que España siga siendo el segundo fabricante europeo de vehículos, pero ha advertido de que ha de ser un proyecto global porque esta «carrera es europea» y hay otros países que compiten por hacerse con la gigafactoría de baterías.

Cristeto, sobre ese punto, ha incidido en que Francia ha anunciado inversiones de 30.000 millones de euros para la industria de la automoción y ha pedido que el PERTE del VEC tenga en cuenta cuatro «ejes fundamentales»: la industria, el consumidor (las ayudas a la compra de vehículos tienen que tener permanencia en el tiempo), un aumento de las infraestructuras de recarga para eléctricos y normativa homogénea en toda España y un marco jurídico «atractivo» para las inversiones.

Editado por Sandra Municio