Países Bajos cae en su trampa: Bruselas le pide reformas para recibir los fondos

Alt= El primer ministro de Países Bajos, Mark Rutte, en Bélgica (Bruselas). EFE/EPA/OLIVIER HOSLET / POOL /Archivo

El primer ministro de Países Bajos, Mark Rutte, en Bélgica (Bruselas). EFE/EPA/OLIVIER HOSLET / POOL /Archivo

La Haya (EuroEFE).- Países Bajos es el único Estado miembro de la Unión Europea (UE) que no ha enviado a Bruselas su plan para acceder a los fondos de recuperación, pero las condiciones de la Comisión Europea están sobre la mesa: el gobierno debe eliminar las exenciones fiscales sobre hipotecas y para autónomos porque “alteran” la economía nacional.

Para poder recibir los casi 6.000 millones de euros a los que aspira, La Haya debe presentar su plan de reforma económica como ya hicieron los otros 26 países de la UE, una condición que fue precisamente exigencia de Países Bajos, para obligar a los países del sur de Europa a acometer reformas estructurales.

“¿Debería la Comisión hacer este tipo de recomendaciones? La gente en Países Bajos cree que es una intromisión en nuestra política, pero no podemos quejarnos de esto, somos los primeros que luego le decimos a otros países cómo deben aplicar su política económica en cuanto a déficit y deuda pública”, argumenta a Efe Coen Teulings, economista neerlandés y exdirector de la Oficina de Análisis de Políticas Económicas (CPB) del país.

El primer ministro, Mark Rutte, y el titular de Finanzas, Wopke Hoekstra, fueron quienes más alzaron la voz en 2020 para exigir que se vinculara el acceso a los fondos europeos a un plan de reformas económicas, y hoy tienen que afrontar las críticas de quienes ven las condiciones de la Comisión como una intromisión en los asuntos internos de Países Bajos.

El argumento oficial para el retraso del plan es que no hay nuevo Ejecutivo en el país y el actual gobierna en funciones y no puede tomar esta decisión, pero Hoekstra reconoce al Parlamento que las conversaciones informales en Bruselas indican que la Comisión exige varias cosas, incluido el fin de dos exenciones fiscales.

Se trata de la deducción de intereses hipotecarios, que “favorece” a los propietarios a expensas de los inquilinos, porque permite recuperar una parte de los intereses pagados a través de la declaración anual de la renta, aunque la cantidad que se reembolsa depende de la categoría impositiva en la que se encuentren los ingresos y el interés es ahora muy bajo.

Este año se recuperará un máximo del 43 % de lo pagado, un porcentaje que lleva años reduciéndose y alcanzará el 37,05 % en dos años, pero Bruselas cree que esto no es suficiente y que esta deducción debe eliminarse.

El otro punto afecta a los autónomos. La Comisión exige reducir los incentivos en forma de descuento en el impuesto sobre la renta, que también está disminuyendo: está en 6.670 euros e irá bajando hasta 3.240 euros en 2036, pero se considera que deja en desventaja a los asalariados y debería reducirse mucho más.

“Ambos puntos no son una sorpresa porque ya son parte del debate público neerlandés”, señala Teulings, que cree que la deducción a los autónomos “distorsiona el mercado laboral” y la de los intereses hipotecarios, que lleva a debate dos décadas, es “una política que debe ser abolida” desde el punto de vista económico.

Ambos temas fiscales están ahora en la agenda de los cuatro partidos que negocian el futuro gobierno, aunque son asuntos especialmente delicados para los liberales del VVD (Rutte) y los democristianos CDA (Hoekstra), y deben llegar a acuerdos con sus otros dos socios, los progresistas D66 y Unión Cristiana.

Bruselas también pide una mayor protección social para los autónomos; una reforma del sistema de pensiones; insiste en abordar el blanqueo de capitales; y en combatir la denominada “planificación fiscal agresiva”, las construcciones que permiten eludir el pago de impuestos, algo en lo que Países Bajos no está haciendo muchos progresos.

Países Bajos no espera poder presentar su plan al menos hasta la próxima primavera, aunque tiene como máximo hasta verano de 2022. Antes de enviárselo a Bruselas, el plan debe recibir el visto bueno del Parlamento neerlandés.

“Se siente un poco como una venganza por parte de la Comisión (la exigencia de reformas), una venganza comprensible por otro lado, pero Países Bajos no debe quejarse: lo hemos pedido nosotros y ahí lo tenemos. Es una posición comprensible por parte de la Comisión”, concluye el economista.

El Gobierno neerlandés siempre defendió que no depende de las ayudas europeas, pero eso no significa que no quiera hacer uso de un dinero que tiene disponible en Bruselas: planea usar esos fondos para proyectos de energía sostenible y posiblemente mejorar el nivel de aislamiento térmico de los edificios del gobierno.

Editado por Sandra Municio