Polonia comienza su examen para recibir los fondos europeos de recuperación

Polonia comienza su examen para recibir los fondos europeos de recuperación

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el presidente polaco, Andrzej Duda, y el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, en Varsovia. EFE/EPA/MARCIN OBARA

Cracovia (Polonia) (EuroEFE)- La presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, anunció este jueves en Varsovia el desbloqueo de los fondos europeos de recuperación para Polonia, condicionado a los avances en independencia judicial a los que se comprometió el Gobierno polaco.

En una comparecencia ante la prensa junto al presidente polaco, Andrzej Duda, y el primer ministro Mateusz Morawiecki», Von der Leyen enfatizó que «hay tres compromisos que deben cumplirse antes de poder realizar ningún pago».

«En primer lugar, debe suprimirse la actual Sala Disciplinaria para sustituirla por un tribunal independiente. En segundo lugar, el régimen disciplinario (polaco) requiere una reforma. Deben retirarse las infracciones disciplinarias controvertidas, como las denunciadas al Tribunal de Justicia de la Unión Europea,» afirmó.

En tercer lugar, los jueces que han sido sancionados por la Sala Disciplinaria deben tener derecho a ver revisados sus casos por un nuevo organismo, según enfatizó la presidenta de la CE.

De esta manera, Von der Leyen trasladó al Gobierno polaco las exigencias europeas para acceder a los 23.900 millones de euros en subvenciones y 11.500 millones en préstamos pertenecientes al plan de recuperación económica adjudicado a Polonia.

Por su parte, Morawiecki, que se congratuló por anticipado hace unos días de que «este largo proceso haya quedado atrás», calificó la ocasión de «día histórico» pero dejó caer que su Gobierno «no permitirá que el poder Judicial caiga en la anarquía».

Hace poco más de un año, el pulso que Varsovia y Bruselas mantienen desde hace tiempo se concretó en el bloqueo del presupuesto polaco para la recuperación pospandemia.

Durante este tiempo, el Gobierno polaco ha llegado a acusar a Europa de practicar el «chantaje», el «terrorismo económico» y de tener una «actitud colonialista» por exigir cambios en la reforma judicial que Varsovia puso en marcha en 2015.

La creación de la polémica Sala Disciplinaria Judicial en 2017, compuesta por jueces afines al Gobierno y con poder para sancionar, destituir y trasladar a cualquier magistrado, fue uno de los pilares de esa reforma y uno de los puntos más criticados por Europa.

Por ello, el año pasado Bruselas le impuso a Polonia una multa de un millón de euros por cada día que existencia de ese organismo, una sanción que acumulada ronda actualmente los 250 millones de euros.

Para poner fin a la situación fue el presidente Duda quien elaboró y presentó una propuesta para modificar la reforma judicial y liquidar la Sala Disciplinaria, contra los deseos del ministro de Justicia, Zbigniew Ziobro, quien aboga por una actitud beligerante ante Bruselas.

La propuesta de Duda reemplaza la Sala Disciplinaria por una Sala de Responsabilidad Profesional común para todos los funcionarios del Estado, que estaría compuesta por jueces elegidos aleatoriamente, si bien el propio Duda se reserva el derecho de vetar o aprobar sus nombramientos.

Los componentes de la actual Sala Disciplinaria podrán, o bien abandonar su puesto, o ser transferidos a otra sala del Tribunal Supremo, con lo cual podría darse el caso de que, mediante sorteo, vuelvan a formar parte de la Sala de Responsabilidad Profesional.

Según el Gobierno polaco, la validación presidencial y su supuesta independencia del gobierno son garantía suficiente para demostrar la imparcialidad de este método, pero en opinión de muchos juristas el argumento es insuficiente y lo que en realidad se plantea es un simple cambio de nombre de la Sala Disciplinaria.

Por el momento, a Bruselas parece haberle bastado que Polonia haya admitido la necesidad de cambios en su reforma judicial, y el cierre, al menos nominal, de la Sala Disciplinaria.

Además, tanto analistas políticos como miembros de la oposición polaca coinciden en señalar que el papel de Polonia al acoger a millones de refugiados ucranianos ha sido determinante para que Europa no aumente, en la coyuntura actual, su presión sobre un Estado miembro que ha revalorizado su imagen y ha aumentado su estatura política internacional.

ACOGIDA DE REFUGIADOS UCRANIANOS

De manera significativa, Von der Leyen reiteró durante su comparecencia el «agradecimiento de toda Europa» a los polacos que han «acogido y defendido» a los ucranianos, y Duda relacionó la recepción de los fondos europeos con la «alianza estratégica y de solidaridad que une a Polonia y Europa frente a Rusia».

En su momento, el Gobierno polaco hizo bandera de su reforma judicial como una muestra de independencia nacional y ha sostenido la necesidad de «controlar» al Poder Judicial «para que la gente no pierda su confianza en la Justicia», en palabras de Morawiecki.

Ahora, el Gobierno debe presentar a su electorado el desbloqueo de fondos como una muestra de firmeza ante Europa, y al mismo tiempo tratar de convencer a Bruselas con enmiendas suficientemente profundas.

A la dificultad de hallar este equilibrio se une el «factor Ziobro», por el ministro de Justicia, vicepresidente del Gobierno y fiscal General del estado, uno de los hombres más poderosos en la coalición ultraconservadora polaca y cuyo apoyo es ahora mismo fundamental para la estabilidad del Gobierno.

Editado por M.Moya