Estrasburgo confía en el regreso de la Eurocámara, que genera 28.000 empleos

Sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia). EFE/EPA/PATRICK SEEGER/Archivo

Estrasburgo (Francia) (EuroEFE).- La ciudad de Estrasburgo, capital informal europea y sede del Parlamento Europeo junto a Bruselas, comienza a vislumbrar el final del túnel por el que la Eurocámara lleva 14 meses ausente de la ciudad a causa de la crisis sanitaria. Están en juego 28.000 puestos de trabajo.

De esa cifra, 10.000 empleos son directos y el resto indirectos, según un estudio de la Cámara de Comercio e Industria de la ciudad (CCI) sobre el impacto económico del PE en Estrasburgo al que tuvo acceso Efe. Hoteles, restaurantes, transportes y comercios son los sectores más afectados.

A cada sesión parlamentaria en Estrasburgo se desplazan unos 6.000 diputados, asistentes, funcionarios de la UE, periodistas o grupos de presión, que se hospedan una media de dos noches y media, y hacen de 6 a 8 comidas en restaurantes.

Además, decenas de autobuses de visitantes con matrículas de toda la UE que invaden durante las sesiones el bulevar Pierre Pflimlin. Al menos 150.000 personas visitan cada año la Eurocámara.

Estrasburgo, segunda ciudad diplomática de Francia, alberga 70 consulados y embajadas, es sede del Consejo de Europa, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, el Centro Europeo de la Juventud, la Farmacopea europea, la Oficina del Defensor del Pueblo europeo o el Observatorio Europeo de lo Audiovisual.

Todo esto suman más de 5.000 personas y sus familias, establecidas permanentemente en la ciudad, en una ciudad que tiene 283.745 habitantes, según el último censo de 2020, que se acercan al medio millón si se tiene en cuenta la “eurometrópolis”.

Además, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE) celebra cuatro sesiones de una semana al año, que desplaza a la ciudad a 324 diputados y senadores, además de asesores y periodistas.

EUROPA: 600 MILLONES AL AÑO

El conjunto de las instituciones europeas genera alrededor de 600 millones de euros al año en la economía local, entre transporte alojamiento y comercio, según el informe de la CCI.

Pero la boyante actividad económica parlamentaria ha caído en picado por la pandemia y la ausencia de la Eurocámara.

El imponente edificio que domina el barrio de las instituciones europeas permanece vacío desde que se celebrara la última sesión, en febrero de 2020, un mes antes de que se decretara el primer confinamiento.

La situación no cambió al finalizar el confinamiento. Mientras la APCE apostó por sesiones híbridas (con diputados presentes en el hemiciclo y a distancia), la Eurocámara celebró plenos a distancia desde Bruselas.

Las voces a favor del regreso de los plenarios a Estrasburgo no han cesado de exigir al presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, que cumplan los tratados.

Sassoli abrió simbólicamente la sesión de diciembre en Estrasburgo pero, finalizado su discurso, el pleno continuó en Bruselas.

PRESIONES DE FRANCIA

La eurodiputada local Anne Sander manifestó a Efe que ahora es el momento de que el presidente de la República, Emmanuel Macron “pase de las palabras a la acción y recurra ante el Tribunal de Justicia de la UE el retorno de las sesiones plenarias”.

Consciente de que la imagen de “Estrasburgo, capital europea está siendo dañada”, Sander va más allá y propone “instalar en Estrasburgo de forma permanente los servicios ligados al pleno”, que actualmente están en Bruselas.

El próximo 19 de mayo volverán a abrir las terrazas de la ciudad. Pero Estrasburgo, “la europtimista” según reza el lema de la ciudad, ve con incertidumbre la vuelta a la normalidad.

Hassan Ben Othmane, antiguo dueño del restaurante “P’tit Max”, que sigue cerrado por las restricciones y que vendió hace algunos meses, recuerda que en las semanas de sesión “al menos sesenta cubiertos en las cenas eran de parlamentarios” en busca de su reconocido carpaccio.

Según la CCI, un 15 % de la facturación anual de los hoteles de cuatro estrellas de la ciudad procedía de los plenos del PE.

Aparte del impacto económico, está el simbolismo de la reconciliación franco-alemana tras la Segunda Guerra Mundial, determinante para que en 1992 Estrasburgo se incluyera en los tratados de la Unión como sede oficial de la Eurocámara.

Frente a ello, los defensores de una sede única en Bruselas han ido ganando poder e influencia con el argumento de que los traslados de Bruselas a Estrasburgo para la celebración de los plenos cuestan 103 millones de euros al año a las arcas de la UE.

Mañana, domingo, con motivo de la celebración de la Conferencia sobre el Futuro de Europa, que reúne en Estrasburgo a Macron, Sassoli y a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se firmará también el contrato trienal para invertir 190 millones de euros en accesos, transportes urbanos y accesos aéreos.

El Elíseo ya avanzó esta semana que Macron aprovechará la ocasión para urgir “muy claramente” a Sassoli a que las sesiones del PE retornen a la capital alsaciana en junio, ya que la situación actual es “difícilmente aceptable” para el Gobierno francés.

Macron pedirá Sassoli que las sesiones del Parlamento Europeo vuelvan a Estrasburgo

París (EuroEFE).- El presidente francés, Emmanuel Macron, pedirá al presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, la reanudación de las sesiones plenarias de la Eurocámara en Estrasburgo, anunció este jueves el Elíseo.
Los plenos del PE llevan casi un año sin celebrarse …

 

Para el Ayuntamiento de la ciudad, dirigido por la ecologista Jeanne Barseghian, esa es la prioridad de su hoja de ruta en defensa de la sede parlamentaria. A ello se añade “una estrategia fuerte” a nivel local y regional para defender su papel europeo.

El Ayuntamiento creó esta semana una “Misión Estrasburgo, capital europea” para que el conjunto de acciones emprendidas con los fondos del contrato trienal consolide la posición de Estrasburgo, con la esperanza de que las sesiones regresen en junio.

Editado por Miriam Burgués