Felipe González destaca la actitud de la UE en la crisis del coronavirus y pide una España a la altura

El expresidente del gobierno español Felipe González. [EFE/ José Jácome]

Madrid (EuroEFE).- El expresidente del Gobierno español Felipe González afirmó este viernes que en la crisis del coronavirus «nos hemos encontrado una UE con una actitud diametralmente opuesta a la de 2008», con una «clara voluntad» de enfrentarse a los efectos de la pandemia, y pidió una España «a la altura de ese propósito europeo».

Felipe González participó en un debate por videoconferencia organizado por el Consejo Federal español del Movimiento Europeo con motivo de la firma hace 35 años, el 12 de junio de 1985, del acto de la firma de la adhesión de España a la Comunidad Económica Europea (CEE), antecesora de la Unión Europea actual.

«La UE avanza a golpes de crisis» -afirmó el socialista González- «aunque lamentablemente no siempre ha sido así». Recordó que en 2008 las reacción de la UE a la crisis económica «no fue de avance».

«Pero en esta crisis, posiblemente la peor, nos encontramos con una actitud de la UE diametralmente opuesta a la de 2008, con una clara voluntad de enfrentar los efectos y las consecuencias sociales, económicas e institucionales de la pandemia, recuperando gran cantidad de iniciativas», dijo.

«Estamos viviendo un momento clave para la UE en una crisis de consecuencias imprevisibles, en la que la única certidumbre es la incertidumbre», afirmó el expresidente del Gobierno español, quien pidió una España «a la altura de ese propósito europeo», donde no se hable «de eso que viene de Bruselas»

«Nosotros somos Bruselas, llegamos con retraso pero con un compromiso y una fuerza que nos metió en el corazón, y hoy tenemos que seguir estando en el corazón de la construcción europea», afirmó.

Según González, el fondo de recuperación de 750.000 millones de euros y las medidas económicas adoptadas por las instituciones de la UE tendrán un «efecto multiplicador» para la construcción europea.

«A falta de lo que queda por decidir, tanto la Comisión Europea, como amplias mayorías del Parlamento Europeo, como otras instituciones han reaccionado con una firmeza que, si no se hubiera hecho así, la UE habrá perdido la última oportunidad de recuperar la credibilidad frente a los ciudadanos y frente a la política exterior», afirmó.

El expresidente del Gobierno español recordó que en los tiempos de firma del tratado se vivía un momento de euroescepticismo, pero que después hasta 1995 se produjo una «galopada europea» protagonizada por el entonces presidente de la Comisión Europea, Jacques Delors, y por el expresidente francés Francois Mitterrand, el excanciller alemán Helmuth Kohl y él mismo.

Gonzalez quiso resaltar elementos del año 1985 que «nos traigan a la actualidad, cargada de incertidumbre»: en aquel momento -recordó- «ya participamos en los consejos europeos de Milán y de diciembre, aunque no ingresáramos formalmente hasta el 1 de enero».

«No éramos socios del club pero ya estábamos en la sala de máquinas de la construcción europea. Era un momento curioso porque estábamos intentando salir de una crisis europea marcada por el euroescepticismo, encabezados por un (Jacques) Delors que cumplía sus obligaciones, en tanto que iniciativas y aplicación de la normativa, de la manera más comprometida e incluso compulsiva».

La ministra española de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, dijo que en estos momentos «España está en el centro de juego europeo, con una actitud positiva y el pragmatismo que es el que nos ayuda a construir consensos».

Según dijo la ministra, la propuesta de la CE sobre el fondo de reconstrucción «lleva el sello de España» y resaltó que en estos momentos de crisis «estamos jugando el papel importante que corresponde por lo que somos, por lo que queremos y por el peso que tenemos que jugar», en un momento -dijo- «muy complicado para España y para Europa».

«España tiene que dar la batalla en Europa», dijo la ministra, quien pidió a «las fuerzas políticas españolas con visiones diferentes» que entiendan que Europa es un «proyecto nacional y que todas empujen en un proyecto europeo más justo, mas solidario y más sostenible».

La ministra de Exteriores dijo que en 1985 se acabo con una «España que daba la espalda, cerrada y aislada, que quería abrazar unas libertades y una democracia».

«Dejábamos atrás una vida y empezamos en Europa, con gran esfuerzo y con un gran aporte y complicidad de nuestros socios europeos», afirmó.

En el debate participaron también la exministra Soledad Becerril, el que fue primer secretario de Estado de la UE y posteriormente ministro y comisario, Pedro Solbes, Juan Antonio Yáñez Barrnuevo, director del Departamento Internacional de la presidencia del Gobierno con Felipe González, y Matías Rodríguez Inciarte, quien fue secretario de Estado y ministro de la presidencia con Adolfo Suárez y Calvo Sotelo.

La ex ministra Soledad Becerril afirmó que la entrada en la entonces CEE fue un reconocimiento a la democracia española» y que «España merecía dicho reconocimiento».

Rodríguez Inciarte recordó que una de las ideas que siempre se tuvo en esos años es que lo que España necesitaba hacer para integrarse en Europa «no era nada distinto» a lo que se tendría que hacer en España aunque no se ingresara en la CEE, y recordó que a España «le habría sido imposible capear crisis» como la de 2008 si se hubiera estado fuera de Europa.

Pedro Solbes afirmó que la batalla por Europa «comenzó mucho antes» de 1985, se mostró partidario de «más Europa, con nuestras responsabilidades» pero se preguntó «si nosotros seremos capaces de responder».

Barrnuevo recordó el día 12 de junio de 1985 y las complejidad de organizar dos firmas: la de Lisboa, por la mañana, y la de Madrid, avanzada la tarde; y recordó los atentados terrorista que se produjeron ese día (tres personas en Madrid y una en Portugalete -Vizcaya- asesinadas por la banda terrorista ETA), unos atentados, según Yáñez Barrnuevo, «que nos empañaron la alegría, pero que nos dieron ánimos para seguir adelante».

¿Qué representó la vuelta a casa?

Según Solbes, desde el 12 de junio de 1985 hasta aquí se han dado pasos de gigante. «Cuando entramos se estaba negociando el acta única, que significaba la apertura a las protecciones que todos los Estados miembros habían mantenido con la supresión de las barreras arancelarias y fiscales».

«Eso fue cambiar de naturaleza, como después sucedió desde el punto de vista político con la reunificación alemana y la demanda francesa de ir hacia la moneda única», recordó Solbes, ,quien ha resaltado los distintos periodos que nos han llevado a una mayor integración y a una modernización del país.

Inciarte cree que España «cada vez que se ha abierto al  exterior ha sido para realizar un progreso extraordinadrio de internacionalización empresarial». «Europa ha sido un formidable escudo protector. gran impulso a la internacionalizacion y un escudo protector antes crisis imprevistas.

En cuanto a la política exterior, Juan Antonio Yáñez Barrnuevo cree que en la UE el efecto de España es «multiplicador». «Ya no vamos como un país medio. Hoy en el mundo si no te agrupas con otros no tienes tanto peso como te crees».