La figura del Defensor del Pueblo busca ser más influyente al cumplir 25 años

O'Reilly

La Defensora del Pueblo de la UE, Emily O'Reilly, en una imagen de archivo. [EFE-EPA]

Bruselas (EuroEFE).- Han pasado 25 años desde que nació el “Defensor del Pueblo europeo”, una figura “fundamental” para mejorar la confianza de los ciudadanos en las instituciones europeas y que, con vistas al futuro, debería aumentar su influencia, según coincidieron  distintos expertos.

La actual defensora del pueblo europeo, la irlandesa Emily O’Reilly, habló el lunes en una conferencia virtual sobre los retos que afronta su oficina, encargada de investigar las reclamaciones por los casos de mala gestión en las instituciones y los organismos de la Unión Europea (UE).

“Muchos líderes de la UE lamentan los a veces débiles vínculos entre las instituciones y las personas pero no ven que el problema es debido a una falta de apertura sobre lo que hacen”, explicó la defensora del pueblo.

“Piden a la población que confíe en ellos ciegamente, que acepten leyes y medidas que han sido acordadas a menudo sin su participación”, añadió O’Reilly, que mencionó la importancia de la “transparencia” para ganarse la confianza de los ciudadanos.

Entre los retos de su oficina, la defensora del pueblo europeo, que asumió el cargo hace 7 años, se refirió a la investigación de los casos de “puertas giratorias”, es decir, los conflictos de intereses que se producen cuando altos cargos de la UE dejan su puesto y empiezan a trabajar para empresas privadas.

También consideró importante que los países respeten las recomendaciones que da la oficina, que no tienen carácter vinculante.

“La pandemia nos ha recordado con fuerza la necesidad vital de contar con excelentes servicios públicos y de generar la máxima confianza pública en su administración. Gobernar sin esa confianza impide las respuestas necesarias y efectivas al virus”, dijo.

Michiel van Hulten, de la organización Transparencia Internacional, opinó que lo más importante en la actualidad es recuperar la confianza de lo ciudadanos en las instituciones europeas, reforzando el papel del defensor del pueblo.

Habló además de la tendencia en los distintos países de la UE a “echar la culpa a Bruselas” de los problemas nacionales.

“Creo que Bruselas puede hacer algo más para rendir cuentas y que no se vea mermada su credibilidad”, consideró Van Hulten, que apuntó también entre otros desafíos a los casos de “puertas giratorias”.

Otro de los panelistas, Peter Tyndall, presidente del Instituto Internacional de Defensores del Pueblo, subrayó la importancia de la institución en tiempos en que pone en cuestión el Estado de derecho y la democracia en algunos estados miembros y abogó por la posibilidad de dar más fuerza a las opiniones del Defensor del Pueblo y de sancionar los incumplimientos.

La presidenta de la Comisión de Peticiones, Dolors Montserrat, destacó la transparencia e independencia de la institución y su papel fundamental en el funcionamiento de la UE y animó a la defensora del pueblo a definir una estrategia para el futuro que ayude a los ciudadanos a sentirse más cerca de las instituciones.