La UE quiere romper su imagen tecnócrata dando voz a la ciudadanía

Inauguración de la Conferencia sobre el Futuro de Europa en Estrasburgo (Francia). EFE/EPA/JULIEN WARNAND/Archivo

Estrasburgo (Francia) (EuroEFE).- Con voz propia, doscientos ciudadanos de la UE han llevado el pasado fin de semana hasta la sede del Parlamento Europeo de Estrasburgo (Francia) sus inquietudes y deseos para tratar de dibujar cuál será el futuro del club comunitario durante los paneles ciudadanos de la Conferencia sobre el Futuro de Europa.

La UE busca con este ejercicio de reflexión, en el que la sociedad civil europea juega un rol fundamental, proyectar cómo la ciudadanía desea que sea el bloque europeo en el día de mañana, pero también quiere romper con esa imagen «tecnócrata» que no «necesita involucrar a los europeos», dice en declaraciones a Efe el eurodiputado liberal belga Guy Verhofstadt, copresidente del Comité Ejecutivo de la Conferencia por parte de la Eurocámara.

 

«Mi sensación es que los ciudadanos están muy interesados en lo que ocurre en Europa, pero a la vez son muy críticos. Están a favor del proyecto europeo y muchos de estos ciudadanos tienen un sueño europeo, pero a la vez sienten que la UE no lo cumple», argumenta Verhofstadt quien recuerda que la idea es que el papel de los políticos en estos paneles es el de escuchar y no el de influir en las deliberaciones.

Porque precisamente los protagonistas en este fin de semana de debate y reflexión son la primera remesa de ciudadanos (de los 800 que participan en los cuatro paneles planteados) que desde la ciudad francesa han empezado a cavar los cimientos de la UE del futuro.

Sobre temas como economía, justicia social, educación, juventud y cultura se han tenido que pronunciar los panelistas, procedentes de los 27 Estados miembros de la UE, aunque algunos quieren profundizar sobre otras problemáticas que piensan que el bloque comunitario debería atajar.

 

Es el caso de Paloma Torentino (55 años, Madrid), trabajadora de una residencia de ancianos, quien cree que la Unión tiene «muchas tareas pendientes» en lo que respecta a los geriátricos y cuyas carencias, al menos en España, han salido a la luz a raíz de la irrupción del coronavirus.

«Entre ellas acabar con los fondos buitres, que se dejen de privatizar. Hablo en general, no de la mía, la que nace privada que siga siendo privada. Pero la que era pública y se ha privatizado, al igual que la sanidad, es un retroceso tanto para los trabajadores como para los usuarios», reclama.

Con una agenda y unas sesiones muy apretadas, como reconoce Torentino, los ciudadanos han podido ir moldeando, en la primera de las tres sesiones que compone cada panel, sus recomendaciones que llevarán a la sesión plenaria de la Conferencia el próximo 22 y 23 de octubre.

CONSTRUYENDO EL FUTURO DE LA UE

A Rosa María Vaca (45, Barcelona) y a Eduardo Besa (75 años, Vitoria), dos de los 68 españoles que estarán presentes en los paneles, les pasó lo mismo la primera vez que les contactaron desde la Conferencia -la selección se hizo aleatoriamente-, pensaron que era una broma o incluso un timo.

Ahora Vaca ha sido precisamente una de las ciudadanas que este domingo ha hablado frente al resto de ciudadanos en el colofón del panel en la sala de plenos del Parlamento Europeo.

«Yo les dije que no era la persona más adecuada, que no entendía de política y me convencieron porque me dijeron que era lo que estaban buscando, ciudadanos de a pie, del día a día. Este es el mayor reto que ha planteado Europa», relata.

De los 200 ciudadanos, 20 representantes, elegidos entre ellos, volverán a Estrasburgo para el segundo plenario donde esgrimirán las primeras ideas que han consensuado en equipo, mientras que todos volverán a verse las caras, de forma telemática, en noviembre para continuar con la segunda sesión de cada uno de los cuatro paneles.

Anécdotas, opiniones en 24 idiomas diferentes, nervios, nuevas amistades y, sobre todo, mucha reflexión se han sucedido en estas tres intensas jornadas que son solo el inicio de este foro ciudadano que se prolongará hasta la primavera de 2022, cuando la ciudadanía, junto a las instituciones europeas, deberán consensuar las conclusiones que darán pie a propuestas de reforma del proyecto comunitario.

Editado por Miriam Burgués