La presidencia eslovena de la UE: momento de avanzar

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El primer ministro esloveno, Janez Jansa. EFE/EPA/CHRISTIAN HARTMANN/POOL MAXPPP OUT/Archivo

Eslovenia tomó el relevo de Portugal en la presidencia del Consejo de la UE el 1 de julio de 2021. La pandemia del COVID-19 representa una de las crisis más severas a las que se ha enfrentado la Unión y las sociedades, democracias y economías europeas todavía están dando los primeros pasos hacia la recuperación.

Siguiendo a las tres presidencias que se han sucedido durante los tiempos del coronavirus (Croacia, Alemania y Portugal), el objetivo inicial de la presidencia eslovena debe ser comenzar por liderar a la Unión hacia su futuro.

Sin lugar a dudas, la implementación del plan Nueva Generación UE (Next Generation EU) es la cuestión más importante en la agenda. Ahora que todos los Estados miembros han ratificado la Decisión sobre los Recursos Propios (Own Resources Decision) es el momento de empezar a financiar e implementar los Planes nacionales de Recuperación y Resiliencia.

En segundo lugar, ya ha sido lanzada la Conferencia sobre el Futuro de Europa. Plenarios y paneles ciudadanos tendrán lugar durante la Presidencia eslovena. Tercero, el debate en torno a la autonomía estratégica también estará sobre la mesa, a la espera de una conceptualización real del término y del proceso en curso que lo imbuya de contenido a través de la adopción de la Brújula Estratégica (Strategic Compass) y de las nuevas iniciativas en los ámbitos digital, comercial y financiero, entre otros.

Recientemente, la UE se ha visto empujada a formar una postura común, ya sea contra Turquía, Rusia o Bielorrusia. La pregunta acerca de cómo abordar estos desafíos externos ha de situarse en el centro del debate.

MOMENTO PARA LA RECUPERACIÓN

“El tiempo es oro” (time is of the essence) ha sido el mantra reciente de las instituciones de Bruselas en lo concerniente al plan Nueva Generación UE. La presidencia eslovena será la encargada de mantener el ritmo. Técnicamente hablando, la Comisión está lista para acudir a los mercados financieros en junio de 2021.

Además, el tiempo corre para los Planes nacionales de Recuperación y Resiliencia. Tanto la Comisión como el Consejo son responsables de velar por el cumplimiento del marco temporal vigente, y así evitar mayores efectos negativos para el bienestar económico y social tras la pandemia del COVID-19.

En paralelo, los planes de inversión tienen que pasar por un examen minucioso en aras de garantizar el fortalecimiento de la resiliencia de Europa, posibilitar unas transiciones verde y digital reales y proteger a los ciudadanos y los valores europeos –pues dotar de sustancia a los planes es tan importante como el tiempo–. El Estado de Derecho, como uno de los principios básicos de la UE, es un requisito imprescindible.

La presidencia eslovena necesita apostar por una recuperación integral y con la vista puesta en el futuro, la cual incluya reformas de la política sanitaria y que aborde tanto la pregunta en torno a la Unión Europea de la Salud como el paquete legislativo sobre la política energética y climática, de cara a alcanzar las grandes ambiciones establecidas en el Pacto Verde Europeo.

MOMENTO PARA HABLAR ACERCA DEL FUTURO

Otra de las tareas de la presidencia eslovena será mantener el ritmo de la implementación de la Conferencia sobre el Futuro de Europa. A pesar de que la sesión plenaria y el primer acontecimiento ciudadano europeo se celebraron en junio, justo antes del cierre de la presidencia portuguesa, dos citas importantes (en octubre y diciembre) tendrán lugar durante la presidencia eslovena.

Como es sabido, hay una gran variedad de cuestiones en la agenda que necesitan de pensamiento innovador, como el futuro de la democracia, el cambio climático, la política de salud y la justicia social.

La presidencia eslovena debe liderar todos estos debates, a la par que colaborar estrechamente con la presidencia francesa para extraer conclusiones de la Conferencia.

Según una encuesta de un Eurobarómetro Especial acerca del Futuro de Europa que se publicó en marzo de 2021, una gran mayoría de los europeos –un 92%– considera que las voces de los ciudadanos de la UE deberían de tenerse más en cuenta a la hora de tomar decisiones sobre el futuro de Europa, mientras que tres cuartas partes de los europeos opinan que “la Conferencia representaría un avance significativo para la democracia en el seno de la UE”.

Dando cuenta de estas consideraciones, la presidencia eslovena tiene que garantizar el buen funcionamiento de la Conferencia y no fallar a las expectativas de la ciudadanía.

MOMENTO PARA FIJAR EL HORIZONTE ESTRATÉGICO

El debate conceptual acerca de la autonomía estratégica de la UE ha sobrepasado su cometido y ha llegado la hora de conseguir resultados para garantizar la credibilidad de la Unión a escala global.

Este proceso se ha visto acelerado por el activismo de la Administración Biden y el mensaje claro que viene del otro lado del Atlántico por una asociación revigorizada, arraigada en la OTAN y basada en una cooperación más fuerte contra competidores estratégicos, como China y Rusia.

Articular la autonomía estratégica no es tarea fácil, pues implica tanto equipar a la UE con las capacidades adecuadas para responder a las amenazas como definir las prioridades estratégicas en los asuntos regionales y globales.

Asimismo, hace falta una definición de la acción externa que, en un sentido más amplio, delimite el margen de maniobra de la UE. Aquello que resulta inalcanzable por medio de instrumentos convencionales y no convencionales de poder duro podría estar al alcance a través de arreglos comerciales o condicionalidad de acuerdo con estándares medioambientales.

Los seis meses que siguen a la Cumbre UE-EEUU de junio serán especialmente importantes en este sentido, a lo largo de los cuales tendrán lugar decisiones cruciales que exhibirán el grado de determinación de la UE a la hora de otorgar de materia a sus conversaciones en torno a la autonomía.

En lo referente al desarrollo de capacidades, el proceso que culmina en la adopción de una Brújula Estratégica parece adentrarse en una nueva y prometedora fase, a medida que se han formulado propuestas orientadas a fortalecer la preparación de la UE para intervenir y reaccionar.

Éstas incluyen la creación de una Fuerza de Primera Entrada (First Entry Force) de 5.000 efectivos, la expansión de la disposición del Art. 44.7 del TUE para permitir que un grupo central de Estados miembros lleve a cabo misiones en nombre de la UE, el fortalecimiento de las estructuras de mando y control en Bruselas y el desarrollo de los utensilios de la UE para contrarrestar ciberamenazas y amenazas híbridas.

En el plano regional, es momento de que la UE acote su lista de la compra y se centre en acciones orientadas hacia prioridades clave, empezando por los preparativos de las elecciones generales libias en diciembre, abordar la situación democrática y de seguridad cada vez más preocupante en el Vecindario Oriental, particularmente en Bielorrusia y Ucrania, y acelerar el proceso de ampliación en los Balcanes Occidentales, donde se podrían comenzar las negociaciones de adhesión con Albania y Macedonia del Norte.

Esto último implica que la presidencia eslovena debe invertir algo de tiempo en allanar el camino a los Balcanes Occidentales. A tal respecto, sus planes de acoger una Cumbre UE-Balcanes Occidentales es una iniciativa muy bien recibida.

A nivel global, la UE necesita urgentemente adoptar una posición coherente acerca de cuestiones globales de la era post pandemia como el comercio y la inversión internacionales, empezando por el acuerdo con los países latinoamericanos del bloque Mercosur y el Acuerdo Integral de Inversión UE-China, además de la exención para las patentes de las vacunas del COVID-19. Frente a un mundo que lidia con las consecuencias de la pandemia, el resurgimiento de los conflictos regionales y los caprichos de la realpolitik, una acción europea más estratégica podría suponer un punto de inflexión.

 

Una versión anterior de este texto en inglés fue publicada como parte de las recomendaciones a la Presidencia eslovena por TEPSA – Trans European Policy Studies Association, disponible aquí.”