Todos lo pueden presentar como una victoria

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La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen, durante una sesión plenaria del Parlamento Europeo en Bruselas, Bélgica, el 27 de mayo de 2020. EFE/EPA/OLIVIER HOSLET

La Comisión Europea ha puesto su propuesta sobre la mesa: 750.000 millones para el fondo de reconstrucción. Un dinero que saldrá del presupuesto de la Unión y que, como se había anunciado, se repartirá entre transferencias y préstamos. Se trata de una fórmula que  tiene la virtud de representar una síntesis de intereses que todos pueden vender como una victoria, destaca en una tribuna para EuroEFE Albert Guivernau, profesor del Departamento de Empresa y Economía de la Universitat Abat Oliba CEU.

Fotografía del profesor del Departamento de Empresa y Economía de la Universitat Abat Oliba CEU, Albert Guivernau, cedida por la propia institución educativa. EFE

La fórmula de la Comisión tiene la virtud de representar una síntesis de intereses que todos pueden vender como una victoria. Los países del Sur podrán esgrimir con satisfacción que la parte de ayudas a fondo perdido (500.000 millones) es generosa y se acerca a las previsiones más optimistas. Los del Norte, por su parte, podrán afirmar que “la cantidad final se sitúa por debajo de lo previsto, ya que la cifra que se discutió en la última reunión del Consejo Europeo celebrada el 23 de abril se situaba inicialmente entre 1 y 1,5 billones de euros.

De este fondo, a España le corresponderán 140.000 millones de euros (77.000 en transferencias y 63.000 en créditos), el 11% de su PIB en 2019, por lo que se convierte, junto con Italia (172.000 millones), en uno de los países más beneficiados del plan que propone la Comisión. Es razonable pensar que en este reparto ha pesado mucho la incidencia tan significativa que el turismo representa en estos dos países mediterráneos.

Buena base para negociar

Es cierto que lo que se dio a conocer no es más que la propuesta inicial de la Comisión, que deberá ser acordada con los estados miembros. Aunque todavía esté sujeto a cambios, es buen punto de partida para una negociación que, previsiblemente, seguirá una lógica en la que los países del Norte tratarán de contraer la proporción de transferencias directas y los del Sur aumentar la cantidad final, aunque sea por la parte de los préstamos. En todo caso, el resultado no diferirá mucho de lo que plantea la Comisión, ya que, al haber obtenido el respaldo de Alemania, los países del norte como Países Bajos o Austria no tienen tanto peso económico como para tumbar la propuesta. Además, como se ha señalado, nadie sale claramente derrotado en la fórmula de la Comisión.

Desde el punto de vista de la posición española, debemos ver como una buena noticia que las ayudas a fondo perdido supongan dos tercios de la cantidad prevista por la Comisión. Es un buen punto de partida tener consolidados 500.000 millones en ayudas directas, ya que si luego es necesario ampliar la cantidad final del fondo, siempre será más fácil negociar el incremento por la parte de las ayudas en forma de créditos.

Pasos significativos

La financiación del fondo correría a cargo del presupuesto de la Unión, que se subiría hasta el 2% de la renta nacional bruta de los 27. Aquí asistimos a un cambio significativo. Por un lado, es la Comisión la que tratará de captar este dinero en el mercado, con la ventaja de que la calificación de la deuda de la UE es mucho más solvente que la de los estados miembros individualmente y, por consiguiente, soporta un menor coste de endeudamiento. Es decir, no son coronabonos, pero nos acercamos mucho. Por otra parte, la propuesta rompe el tabú de la ampliación del presupuesto de la UE. Y es que ya hace tiempo que muchos economistas señalan que la Unión tiene escaso margen de actuación con un presupuesto tan reducido.

No obstante, sería osado ver en este fondo de reconstrucción un Plan Marshall a la europea. Aún sumando todas las propuestas europeas, es proporcionalmente menor que el plan de los Estados Unidos, teniendo éstos menor población. Además, no se le puede llamar Plan Marshall porque todavía no ha llegado el peor escenario. Comenzaremos a vislumbrarlo cuando se presenten los resultados de la economía de los países comunitarios durante el segundo trimestre. En el caso español, será el momento de ver el efecto del confinamiento, la paralización de la actividad, los ERTE y el empleo destruido. Lo fundamental será salvar los puestos de trabajo como sea. Hay que evitar que empresas solventes cierren por problemas de liquidez.

Paquete completo

Los 750.000 millones vienen a sumarse a un paquete conjunto de ayudas europeas en la que ya había el programa de compra masiva de deuda del Banco Central Europeo, dotado también con 750.000 millones, clave para que no se haya disparado la prima de riesgo de los países, y, en el contexto del ‘Eurogrupo’, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) por valor de 240.000 millones; la aportación del Banco Europeo de Inversiones (BEI) con 200.000 millones; y el fondo para los desequilibrios del mercado laboral (SURE) de 100.000 millones, del que previsiblemente España puede verse muy beneficiada. Todo el conjunto se acerca a los dos billones y supone prácticamente el doble del PIB de España del año 2019.

Albert Guivernau, profesor del Departamento de Empresa y Economía de la Universitat Abat Oliba CEU