Un Plan de Recuperación del pueblo y para el pueblo

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Garicano

Luis Garicano, en una imagen de archivo. [EFE-EPA]

Los socios de la Unión Europea (UE) recibirán ingentes recursos para hacer frente a la pandemia. Se trata de una oportunidad histórica de transformar las economías y los modelos productivos en todo el bloque. Pero “no puede haber lugar para la complacencia”, es tiempo de asumir ese reto con responsabilidad, seguran en esta tribuna Luis Garicano (Ciudadanos) , Martin Hojsík (Progresívne Slovensko, Eslovaquia), eurodiputados de Renew Europe, y Gergely Karácsony, alcalde de Budapest.

Han pasado ocho meses desde que la presidenta Von der Leyen presentara el fondo de recuperación ante el Parlamento europeo. Europa pedirá prestados 750.000 millones de euros, una cifra sin precedentes, para impulsarse hacia el futuro. El total asciende a cerca de 2 billones de euros si le sumamos el nuevo presupuesto de la Unión para los próximos siete años. Hicieron falta una cumbre de 5 días en julio y otra igualmente tensa en diciembre, además de duras negociaciones con los eurodiputados.

Es un acontecimiento histórico. Estas cantidades no tienen parangón, aunque es cierto que tampoco lo tienen los retos a los que se enfrenta nuestra Unión. No puede haber lugar para la complacencia. En muchos rincones del continente se observan ya indicios preocupantes. La lentitud en el despliegue de las vacunas y el aumento del número de ingresados amenazan con sumirnos en un período prolongado de pésimos resultados económicos. Por si fuera poco, el fondo de recuperación europeo también está sufriendo retrasos.

La mayoría de los parlamentos nacionales aún no han aprobado la autorización para pedir prestados en los mercados de capitales los 750.000 millones de euros que conforman Next Generation EU. Igual suerte corre el techo de gasto que allana el camino al nuevo presupuesto de la Unión para los próximos siete años, que no ha sido aún ratificado; y es que los Estados bálticos amenazaron explícitamente por carta con retrasar la adopción del paquete de recuperación.

No cabe duda de que Europa sobrevivirá a estos brotes transitorios de egoísmo. Lo que no podrá soportar es que se pierda otra oportunidad histórica.

Es necesario consultar a toda la sociedad 

Si nuestra Unión quiere construir un futuro mejor para sus ciudadanos, estos 750.000 millones de euros deben asegurar reformas e inversiones que duren. Para ello, creemos que es una condición indispensable que se consiga la plena aceptación de aquellos a los que conciernen. Los planes nacionales deben estar arraigados en los deseos de la sociedad, de todas las partes interesadas, incluidos la sociedad civil, los interlocutores sociales y las autoridades locales. No pueden ser únicamente fruto del deseo de quienes están en el poder. Para ello, los gobiernos europeos deben garantizar una participación pública significativa en la preparación y ejecución de los planes de recuperación.

La Comisión debe asegurarse, antes de aprobar los planes, de que este proceso de consultas se lleve a cabo correctamente. Esto no solo es reflejo del Reglamento que establece el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, sino que también se encuentra en consonancia con los compromisos internacionales contraídos por los Estados miembros, en particular a través del Convenio de Aarhus. Contamos con que la Comisión se asegure de que los gobiernos cumplan con todas sus obligaciones.

El hecho de que Next Generation EU proporcione los fondos no puede anular lo estipulado en la legislación nacional, europea e internacional en materia de consultas públicas. Algunos de los proyectos que se espera que se incluyan en los planes de recuperación están relacionados con energías renovables, tratamiento de aguas residuales, turismo y transportes. Estos proyectos pueden constituir planes y programas que requieren una evaluación de impacto estratégica y medioambiental. Los gobiernos no pueden simplemente optar por ignorar estas obligaciones. Lo mismo ocurre con la necesidad de consultar a la sociedad.

Para que Europa garantice una recuperación justa, los ciudadanos deben ser escuchados. El acuerdo alcanzado en diciembre entre el Parlamento europeo y el Consejo no puede ser más claro: los planes nacionales de recuperación deben incluir “un resumen del proceso de consulta (…) de las autoridades locales y regionales, los interlocutores sociales, la sociedad civil, las organizaciones juveniles y otras partes interesadas”. Precisamente porque el tiempo es limitado, no hay tiempo que perder. Los gobiernos europeos deben ponerse en marcha de inmediato, abriendo un proceso de diálogo con empresas, individuos interesados y sociedad civil.

“Los gobiernos no pueden seguir operando en la penumbra”

Lamentablemente, hasta el momento la norma está siendo la falta de transparencia. La Convención de Aarhus y las respectivas leyes nacionales están siendo ignoradas. Los Gobiernos se limitan a sacarse la foto, a las relaciones públicas. En lugar de ver consultas abiertas que garanticen una amplia participación ciudadana, lo que vemos son reuniones a puerta cerrada y conferencias en línea que ofrecen una mera ilusión de participación. En lugar de planes completos, sólo se publican resúmenes.

Todo parece depender más de los cálculos electorales que de las necesidades reales de la sociedad. ¿Cómo podrá sorprenderse nadie si al final los planes de recuperación sólo benefician a los que tienen amigos en las altas esferas?

Los gobiernos no pueden seguir operando en la penumbra. Parafraseando lo que dijo la presidenta Von der Leyen al presentar el plan de recuperación en mayo de 2020, “hoy, en esta época de adversidad y en respuesta a la crisis, Europa, más que nunca, necesita unidad, determinación y ambición”. El Parlamento europeo está dispuesto a ejercer sus plenos derechos de supervisión. No dudaremos a la hora de arrojar luz sobre unos planes de recuperación que no son para el pueblo, porque no han sido hechos por el pueblo.