Aragonario: un diccionario con 26.500 entradas para acercarnos al aragonés

Desde que en 2019 se publicó la primera versión del Aragonario, este diccionario castellano-aragonés en línea no ha cesado de sumar voces, hasta alcanzar las 26.500 entradas gracias al impulso del Gobierno de Aragón a través del proyecto europeo LINGUATEC. EFE/Javier Cebollada

Zaragoza (EuroEFE).- Desde que en 2019 se publicó la primera versión del Aragonario, este diccionario castellano-aragonés en línea no ha cesado de sumar voces, hasta alcanzar las 26.500 entradas gracias al impulso del Gobierno de Aragón a través del proyecto europeo Poctefa-Linguatec.

Si realizamos una búsqueda común en la web del Aragonario (aragonario.aragon.es), por ejemplo el verbo “comer”, encontraremos sus correspondientes en aragonés “minchar” o “chentar” y descubriremos que “engullir” equivale a “trusquir” o “comer mucho” a “estremar” o “atripar-se”.

Además, podremos hacernos una idea de su diversidad profundizando en las variedades diatópicas, con la versión de las comarcas de la Jacetania (ansotano y cheso), Alto Gállego (panticuto y otras variedades comarcales), Sobrarbe (belsetán, chistabín y habla del Sobrepuerto), Somontanos (de Barbastro y Hoya de Huesca/Plana de Uesca), así como del bajorribargozano y el benasqués.

Si queremos conjugar el verbo “minchar”, ahora ya podemos descubrirlo rápidamente sin tener que recurrir a un modelo de conjugación porque una de las nuevas incorporaciones del Aragonario es el “conchugador” de verbos, que ha creado Chorche Pérez.

Otro de los retos del último año, explica en una conversación con Efe el director general de Política Lingüística del Gobierno de Aragón, José Ignacio López, fue “darle la vuelta al Aragonario”, es decir, incluir la dirección aragonés-castellano, con casi 40.500 entradas.

A este impulso de la accesibilidad del aragonés se suma el traductor TraduZe con esa zeta destacada, ya que es uno de los rasgos distintivos de la representación gráfica de esta lengua que es, desde el punto de vista filológico, un dialecto del latín, al igual que el castellano, el italiano o el francés.

 

“El traductor no hubiera sido posible sin tener antes un corpus de voces como es el Aragonario”, señala el director general, que celebra que las visitas diarias al diccionario se hayan duplicado en los últimos meses, pasando de unas 1.000 a 2.000.

MEJORAR EL NIVEL DE DIGITALIZACIÓN

Linguatec, el proyecto de cooperación transfronteriza del Programa Interreg V-A España-Francia-Andorra (POCTEFA) para desarrollar herramientas lingüísticas innovadoras que mejoren el nivel de digitalización del aragonés, del euskera y del occitano, concluirá próximamente pero, como señala López, ha servido para sentar los cimientos de una tarea que va a continuar.

“Uno de los objetivos de los programas europeos es la transferencia de la información y de la tecnología, tanto entre los socios, como de los socios a la sociedad. Y en los dos sentidos ha funcionado muy bien”, agrega sobre el trabajo realizado por el consorcio compuesto por Turismo de Aragón, Elhuyar Fundiazioa, Lo Congrès Permanente de la Lenga Occitana, la Universidad del País Vasco, el Centre National de la Recherche Scientifique y la Real Academia de la Lengua Vasca.

En el caso del aragonés, continuarán los avances, con un sintetizador de voz para escuchar la pronunciación o una aplicación para traducir directamente las páginas web.

Todo para conservar, ahora también a través de las pantallas, una de las Lenguas en Peligro en el Mundo según el Atlas Interactivo UNESCO y que hablan, según datos del 2011, poco más de 25.500 personas.

Edición: Isabel Poncela

Coordinación: Miriam Burgués

 

Esta crónica forma parte de la serie “Historias Transfronterizas de Cohesión Europea”, #HistoriasTransfronterizas, #CrossBorder, un proyecto de la Agencia Efe financiado con el apoyo de la Comisión Europea. La información es responsabilidad exclusiva de su autor. La Comisión no es responsable de la utilización que pueda hacerse de ella