La frontera, clave para el desarrollo ibérico

La ministra de Cohesión Territorial de Portugal, Ana Abrunhosa (c), junto a los alcaldes de Guijuelo (España), Roberto Martín (i), y Pinhel (d), Rui Ventura, durante el acto de hermanamiento entre Pinhel y Guijuelo. EFE/Carlos García

Lisboa (EuroEFE).- “Estratégicamente nunca seremos, ni Portugal ni España, países desarrollados mientras no aprovechemos el potencial de nuestra frontera”. La reflexión de Ana Abrunhosa, ministra lusa de Cohesión Territorial, da idea de la importancia que cobra la apuesta común por La Raya.

Abrunhosa, en una reciente entrevista con Efe, subraya la importancia de la “Estrategia común para el Desarrollo Transfronterizo” sellada este octubre por los Gobiernos de España y Portugal, que beneficiará a más de 5 millones de personas de ambos lados de la frontera.

“Es la primera vez que se aborda una estrategia como esta”, sostiene la ministra. “Queremos que la frontera, en vez de ser el interior de Portugal, pase a ser el centro de la península ibérica. Transformar un territorio frágil en el centro de la península”.

Movilidad, infraestructuras, gestión conjunta de servicios, desarrollo económico y cultura son los pilares del proyecto.

El objetivo: “Crecimiento sostenible con desarrollo económico”, resume la titular portuguesa de Cohesión Territorial.

ELIMINAR BARRERAS

En el Alto Miño, en el norte de Portugal, colindante con la española Galicia, “la frontera ya no existe”, presume Abrunhosa.  “Queremos hacer esto en toda la frontera”. Más de 1.200 kilómetros, considerada la más larga y antigua de Europa.

Un primer paso será regular las condiciones de los trabajadores transfronterizos y “armonizar las reglas”, apunta.

En cartera, una tarjeta sanitaria transfronteriza, servicios de emergencias conjuntos, educación bilingüe e incluso vigilancia mixta de costas y gestión de destinos turísticos ibéricos.

 

La ministra portuguesa de Cohesión Territorial, Ana Abrunhosa. EFE/Carlos García

 

La fluidez en la frontera pasa también por la eliminación de los peajes de las autopistas portuguesas -financiadas con fondos europeos-, una espinoso tema cuya solución tendrá que esperar hasta 2023, cuando vencen las concesiones otorgadas por el Gobierno luso a empresas privadas.

“Como ministra, desearía que no hubiera peajes, sería lo deseable”, admite. Mientras, “la idea” es avanzar en la exención para trabajadores transfronterizos.

Los incentivos a la inversión son otro pilar de la transformación. Portugal apuesta por exenciones fiscales similares a las vigentes para sus territorios “ultraperiféricos”, ventajas a las empresas a cambio de contrataciones y empleos cualificados, explica.

APUESTA POR LAS INFRAESTRUCTURAS

No hay desarrollo sin comunicaciones. La voluntad del Gobierno luso, subraya la ministra, pasa por “incluir la red de alta velocidad portuguesa en la red de alta velocidad ibérica”.

Un planteamiento que, por el momento, no contempla un tren de alta velocidad Lisboa-Madrid, reconoce.

“Las personas de Lisboa van a Madrid en avión, ya tienen un medio rápido para ir a Madrid…”, zanja sobre un tema considerado “tabú” en el país. Aparcada la polémica, Portugal busca “la línea del Duero” y la conexión Faro-Huelva.

En la agenda, actuaciones en la Beira Alta, la plataforma Elvas-Badajoz y el Eje Atlántico, que parte de Lisboa y llega a Coruña.

Por carretera, las obras pendientes a ambos lados de La Raya se multiplican de norte a sur, desde Miranda do Douro hasta el nuevo puente entre Sanlúcar del Guadiana y Alcoutim.

EL INTERIOR, UNA ALTERNATIVA PARA EL FUTURO

En Portugal, como en otros países europeos, miles de familias han cambiado las grandes ciudades por el interior y las zonas rurales durante el confinamiento obligado por la pandemia. Ahora, “queremos generar las condiciones para esta situación transitoria se convierta en definitiva”, afirma Abrunhosa.

Lograrlo requiere de inversión, servicios, comunicaciones, y de nuevas oportunidades, como los municipios en red con espacios de teletrabajo o las “Aldeas nómadas digitales”, una idea para transformar aldeas abandonadas en espacios aprovechables para empresas.

El futuro pasa también por impulsar “clusters” agroindustriales, agroforestales y proyectos agropecuarios que respeten la diversidad y la agricultura familiar, detalla.

Convertir estos proyectos en realidad sólo es viable involucrando a las administraciones regionales y municipales, admite la ministra, que reconoce que el camino no será fácil.
“Difícilmente vamos a volver a tener la población del pasado, pero eso no significa que desistamos de dar calidad de vida a las personas que están en estos territorios”, concluye.

 

Esta crónica forma parte de la serie “Historias Transfronterizas de Cohesión Europea”, #HistoriasTransfronterizas, #CrossBorder, un proyecto de la  Agencia Efe financiado con el apoyo de la Comisión Europea. La información es responsabilidad exclusiva de su autor. La Comisión no es responsable de la utilización que pueda hacerse de ella).