La Raya, la frontera que une a España y Portugal

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el primer ministro portugués, Antonio Costa, durante la cumbre hispano-lusa celebrada en Guarda (Portugal) el 10 de octubre de 2020. EFE/Carlos García

Lisboa (EuroEFE).- “Se diría que los dos países finalmente se han dado cuenta del hecho aparentemente evidente de que una frontera, si separa, también une”. La sentencia atribuida al genio portugués Fernando Pessoa describe a la perfección el empeño de España y Portugal por rescatar La Raya del olvido.

Lejos quedan los tiempos en que ambos países se daban la espalda. El acercamiento de estos antaño vecinos distantes se ha traducido en la primera estrategia global de desarrollo para su frontera común, considerada la más larga y antigua de Europa.

El camino no ha sido fácil. Fueron necesarias más de tres décadas de cumbres bilaterales para que la idea de avanzar de la mano se plasmara en compromisos concretos.

Recuperar la frontera es la gran apuesta de los actuales jefes de Gobierno de España y Portugal, Pedro Sánchez y António Costa, empeñados en recuperar una región marcada por la baja densidad de población, el empobrecimiento y la falta de oportunidades.

El marco elegido para sellar esta Estrategia Común de Desarrollo Transfronterizo fue la XXXI Cumbre Ibérica celebrada este mes en la localidad lusa de Guarda.

Una estrategia que “no se queda en vaguedades ni abstracciones”, se comprometió el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, sino que avanza “medidas concretas” para los territorios salpicados a lo largo de los 1.200 kilómetros de esta línea, más imaginaria que real, que conforma La Raya.

Una propuesta para transformar la “muralla” que ha separado a ambos países en un punto de encuentro y desarrollo, sostuvo a su vez el primer ministro portugués, António Costa. El objetivo, dijo, es “facilitar la vida de las personas”.

Movilidad, inversiones y cultura son los ejes fundamentales de esta fórmula multisectorial que incluye avances en infraestructuras ferroviarias y de carreteras.

En palabras de Sánchez, se trata de una “hoja de ruta bastante clara” para “poner fin al efecto frontera y a los costes”.

Un ambicioso plan que beneficiará a más de cinco millones de personas: 1,6 millones de portugueses de 145 municipios -el 62% de la superficie del país- y 3,3 millones de españoles de 1.231 núcleos urbanos -el 17% del territorio de España-.

 

LA RAYA, UNA VIEJA FRONTERA

Tras siglos de desencuentros, Portugal y España están volcados en convertir La Raya en el “corazón” de la península ibérica, resumió la ministra portuguesa de Cohesión Territorial, Ana Abrunhosa, en una reciente entrevista con Efe.

Madrid y Lisboa se inspiran en los ejemplos de otras regiones fronterizas europeas prósperas e industrializadas. En contraste, La Raya, es una de las zonas con mayor despoblación, desempleo y pobreza de la península ibérica.

El éxodo del campo a las ciudades que desangró las áreas rurales desde principios del siglo XX, el centralismo alimentado por las dictaduras de España y Portugal durante décadas, la falta de oportunidades para los jóvenes, la carencia de infraestructuras y educación… muchos son los elementos que han contribuido al declive de las poblaciones rayanas.

Buena parte de los más de 1.200 kilómetros de frontera común están sembrados de municipios envejecidos -en su mayoría con un 30% de población mayor de 65 años-, con economías ligadas a la explotación del campo y la ganadería y un escaso nivel de industrialización.

La estrategia común “pretende contradecir la tendencia demográfica y combatir el aislamiento” de estos territorios, continuó Abrunhosa.

Se trata, según Teresa Ribera, ministra española para la Transición Ecológica, de aprovechar las ventajas de una zona “extraordinariamente rica” en naturaleza y biodiversidad y con un gran potencial en explotación de recursos agroalimentarios, cultura y patrimonio.

La cooperación eficiente en áreas específicas se ha traducido en casos de éxito, como el Laboratorio Ibérico de Nanotecnología de la ciudad lusa de Braga, creado hace una década con fondos europeos del programa Interreg España-Portugal, que reúne a unos 250 investigadores y se ha convertido en una institución de referencia internacional.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el primer ministro portugués, Antonio Costa, saludan a los asistentes a la cumbre hispano-lusa del 10 de octubre de 2020. EFE/Carlos García

 

CINCO PILARES PARA EL DESARROLLO

La Estrategia Común de Desarrollo Transfronterizo sellada por Costa y Sánchez se ha fijado cinco pilares básicos de actuación: Movilidad, infraestructuras, gestión de servicios, desarrollo económico y ambiente y cultura.

Un plan multisectorial que incluye medidas como la creación de la figura del trabajador transfronterizo -con ventajas en servicios y movilidad-, avance en las redes ferroviarias y de carreteras, cooperación en emergencias -112, incendios- y vigilancia mixta de las costas.

Impulsar la armonización fiscal entre los dos países es otro de los objetivos a medio plazo, mientras se alimentan las relaciones empresariales luso-españolas y se avanza en programas conjuntos de desarrollo agroforestal y agroalimentario.

La agenda común incluye apoyar la gestión de las áreas protegidas transfronterizas, impulsar las energías renovables y la descarbonización de la economía, multiplicar los proyectos culturales y apoyar la innovación tecnológica a uno y otro lado de la frontera.

En la práctica, “la frontera no puede impedir el desarrollo conjunto ibérico”, como resumió en diálogo con Efe Maria do Céu Antunes, la ministra portuguesa de Agricultura.

 

LA ALTA VELOCIDAD, UNA ASIGNATURA PENDIENTE

Pese al compromiso cerrado entre ambos países, son todavía muchas las asignaturas pendientes, en especial en materia de infraestructuras y muy particularmente en lo referido a la conexión Lisboa-Madrid.

El tren de alta velocidad que enlazaría ambas capitales en pocas horas y permitiría a Lisboa conectarse con las grandes ciudades europeas está todavía lejos de convertirse en una realidad. Es un tema “tabú” en Portugal, como llegó a reconocer el primer ministro luso en una entrevista con Efe.

“Las personas de Lisboa van a Madrid en avión, ya tienen un medio rápido para ir a Madrid…”, zanjó la ministra lusa de Cohesión Territorial en su reciente encuentro con Efe.

“Estoy seguro de que un día Portugal no estará apartado de la Península Ibérica en alta velocidad”, atajó Costa preguntado de nuevo por la prensa durante la XXXI Cumbre Ibérica.

Aparcada la polémica, Portugal busca impulsar la red ferroviaria que conecta Oporto con Galicia, la llamada “línea del Duero” hacia Salamanca y el trayecto Faro-Huelva, en el corredor del Mediterráneo, que facilitaría la llegada de turistas a la región del Algarve (sur de Portugal) procedentes de España.

Además, Costa acaba de anunciar un proyecto millonario para la construcción de una nueva línea ferroviaria Lisboa-Oporto que, en una segunda fase, contemplará una conexión de alta velocidad. Sin duda un importante avance para las comunicaciones del país.

Por parte española, “seguiremos impulsando mejoras hasta hacer imperceptible la frontera España-Portugal”, apuesta el ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos.

Reunión de trabajo de las delegaciones de ambos países durante la cumbre hispano-lusa celebrada el 10 de octubre en Guarda (Portugal). EFE/Carlos García

 

DESTINO IBÉRICO, RECLAMO TURÍSTICO

El turismo es otro de los pilares de la cooperación bilateral. Motor económico de la península, ha sido duramente castigado por la pandemia y ha fortalecido la presentación conjunta de España y Portugal en terceros mercados: El destino ibérico. Y la frontera puede tener un peso específico en este capítulo.

Historia, tradiciones, patrimonio, gastronomía.. los atractivos de La Raya se multiplican. Como también los proyectos para dar a conocer estos enclaves únicos.

Las iniciativas a uno y otro lado de la frontera crecen en buena parte financiadas con fondos europeos procedentes del Programa Operativo de Cooperación Territorial de España y Portugal (POCTEP).

Es el caso, entre otros, de los Caminos Jacobeos del Oeste Peninsular, que parten de Extremadura para adentrarse en el Alentejo y trepar hasta Galicia, emulando la ruta empleada por los peregrinos en la edad media, y que cuenta con 1,8 millones de euros de financiación del POCTEP; el programa Discover Duero para la promoción del río en ambos países, o el turismo de estrellas en los alrededores del lago de Alqueva, en el Alentejo y Extremadura.

La lista es larga. El desafío colosal.

 

Texto: Mar Marín

Fotos: Carlos García

Pódcast: Roberto Castañares

 

Este reportaje forma parte de la serie “Historias  Transfronterizas de Cohesión Europea”, #HistoriasTransfronterizas, #Crossborder, un proyecto de la Agencia Efe financiado con el apoyo de la Comisión Europea. La información es responsabilidad exclusiva de su autor. La Comisión no es responsable de la utilización que pueda hacerse de  ella.