España pide “perfeccionar” el capítulo medioambiental del acuerdo UE-Mercosur para su ratificación

Fotografía cedida por la Presidencia brasileña que muestra al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y a la ministra española de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, mientras posan en el Palacio de Planalto, en Brasília (Brasil). EFE/Presidencia de Brasil SOLO USO EDITORIAL SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO)

Brasilia/París (EuroEFE).- España ha llevado a Brasil su compromiso para trabajar en favor de la ratificación del Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), un proceso que está encallado desde hace dos años a pesar de una larga negociación que se prolongó por dos décadas. La ministra española de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, destacó que es necesario “perfeccionar” el capítulo referido a los compromisos medioambientales.

En Brasilia está González Laya para una visita de dos días a esta capital con el fin de mantener reuniones de alto nivel y aprovechar para revisar la agenda bilateral.

COMPROMISOS MEDIOAMBIENTALES

Hay un deseo y una voluntad de ambas partes de precisar estos compromisos, de profundizar la parte de sostenibilidad en los próximos meses”, afirmó la ministra española de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, en el marco de su visita oficial a Brasil.

La alta funcionaria española llegó el jueves a Brasil para una visita oficial de dos días en una gira que continuará este mismo viernes en Paraguay. Entre los encuentros que ha mantenido se incluye una audiencia con el presidente Jair Bolsonaro, el jueves.

El acuerdo entre la UE y el Mercosur fue firmado en 2019, después de dos décadas de negociaciones, pero todavía no ha sido ratificado, y no hay un escenario claro sobre las fechas en las que pueda completarse el proceso.

El obstáculo mayor es la protección medioambiental, especialmente la protección de Amazonía, lo que ha generado posiciones como la de Austria de no ratificar este acuerdo mientras que Brasil, mayor socio del Mercosur, no asuma claros compromisos para detener la deforestación de la mayor selva tropical del mundo.

“El capítulo de sostenibilidad no es suficiente. Necesitamos perfeccionar este acuerdo, creando un protocolo adicional, un compromiso recíproco del Mercosur y la UE con el Acuerdo de París (…) y compromisos en materia de deforestación”, insistió González Laya.

La ministra española habló del tema después de que se dirigiera a los periodistas su colega brasileño, Carlos França, quien destacó la importancia que tienen en Brasil las inversiones de España, que en 2020 totalizaron unos 80.000 millones de dólares.

El acuerdo UE-Mercosur vincula a dos regiones con unos 780 millones de habitantes, de un lado el Viejo Continente y del otro las cuatro naciones fundadoras del bloque suramericano (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay).

De estas cuatro últimas naciones, Brasil, la primera economía de Latinoamérica, es el escenario que presenta mayores desafíos por el deseo europeo de que el acuerdo garantice la protección medioambiental.

Al comienzo de una de sus reuniones en Brasilia, con la ministra de Agricultura, Tereza Cristina Correa, González Laya destacó que se debe concluir este acuerdo “para ponerlo en marcha” e hizo votos para impulsar los trabajos con el fin de “cerrar algunas cosas que están abiertas”.

En la parte de esa reunión abierta a los periodistas su interlocutora brasileña mencionó que “algunos países europeos” han hecho algunas declaraciones en ese sentido con las que no está de acuerdo el Gobierno de Jair Bolsonaro, pero sin que se pudieran oír explicaciones posteriores.

El acuerdo UE-Mercosur, un largo camino plagado de dificultades

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FRANCIA MANTIENE SU OPOSICIÓN

Mientras, el secretario de Estado francés del Comercio Exterior, Franck Riester, subrayó que su país “no transigirá” y destacó que “Francia no está sola” dentro de la UE en su oposición al acuerdo con Mercosur, sino que hay otros países que comparten su visión, como Bélgica, los Países Bajos y Austria.

En una entrevista a la emisora Sud Radio, indicó que su negativa a firmar el texto sin cambios es “porque no podemos aumentar los intercambios con esos países con consecuencias para la selva, en un momento en que la selva amazónica arde”.

También porque eso se haría “en detrimento del clima, del calentamiento climático y de las normas sanitarias y fitosanitarias” europeas que se les exige que cumplan los agricultores franceses.

Riester aseguró que detrás de su negativa “no hay proteccionismo” porque Francia busca aumentar los intercambios. Pero “queremos que esta competencia sea leal” y eso implica que la Unión Europea debe llevar a cabo “una política comercial más firme, menos ingenua”.

Francia lleva meses advirtiendo de que no levantará su veto mientras no se atiendan sus exigencias, entre las que está la entrada en vigor de una iniciativa de la Comisión Europea para evitar lo que se llama la “deforestación importada”.

También la puesta en marcha en Mercosur, con ayuda de la UE, de un sistema que permita hacer un trazado del origen de los productos vegetales y animales o la aplicación a los productos importados de esa región de los mismos estándares vigentes en Europa en materia sanitaria y medioambiental.

Editado por Miriam Burgués y Virginia Hebrero