José Luis García (Greenpeace): «Bruselas se ha doblegado ante el ‘lobby’ de las nucleares»

José Luis García Greenpeace habla sobre el lobby de las nucleares

José Luis García, responsable del área de clima de Greenpeace en España, en una imagen de archivo. Greenpeace /Mario Gómez

Madrid (EuroEFE).- José Luis García, responsable del área de clima de Greenpeace en España, asegura que con la reciente decisión de otorgar la “etiqueta verde” a la energía nuclear y al gas, la Comisión Europea ha ido “demasiado lejos” en sus atribuciones, lo cual, advierte, hará que la futura  descarbonización de las economías europeas se retrase  considerablemente.

Por otro lado, García lamenta que sean los políticos, y no los expertos, quienes definan la futura hoja de ruta para la transición energética y las renovables en Europa, y apuesta por pisar el acelerador con objetivos climáticos y energéticos mucho más ambiciosos.

¿La etiqueta verde de Bruselas a la nuclear y al gas, a pesar de la opinión contraria de muchos expertos, es consecuencia del “lobby” del sector?

Desde luego. ¡Lo que ha pasado es increíble! Además, era un grupo de expertos designados por la propia Comisión Europea. Está claro que hubo, y hay, un “lobby” fortísimo de las nucleares y de países que han condicionado a Bruselas, aunque esto obviamente no sea nada nuevo. Ocurre con otros asuntos también.

No todos (los socios de la UE) tenemos el mismo peso. Eso es evidente. Aquí ha jugado fortísimo Francia para conseguir esa etiqueta verde para la nuclear, y Alemania a favor del gas.

¡Es totalmente inaceptable que la Comisión Europea se haya doblegado a esos grupos de presión! La Comisión no debe, de ninguna manera, actuar en función de intereses económicos particulares, ni tampoco nacionales.

Bruselas se ha excedido en su papel. Han ido muy lejos: nada más y nada menos que a condicionar la política energética de la UE. Hasta la fecha, la  política para decidir el “mix energético” se basaba en el principio de subsidiariedad (toma de decisiones a escala nacional o regional de cada socio). ¡Se lo han saltado totalmente! Vamos a ver cómo queda todo esto al final.

¿Es realista el Pacto Verde presentado por Bruselas?

Es factible, pero los objetivos se quedan muy cortos. El reto climático que tiene la UE para contribuir a evitar el calentamiento global en 1,5 grados C necesitaría una reducción de emisiones mayor de las que se ha planteado. Tanto el Pacto Verde como el plan Fit for 55 están pensados para una reducción del 55% de emisiones, pero eso, claramente es insuficiente.

Pero, si al menos se lograse alcanzar ese nivel de reducción, ¿sería un “éxito”?

Esto no va por gustos ni colores. La situación está meridianamente clara: si queremos evitar un cambio climático de consecuencias devastadoras, la UE tendría que haber fijado un objetivo de reducción de emisiones de un  65%, al menos.

El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) (2021-2030) prevé llegar en 2030 en España al 74% de renovables en el ámbito eléctrico y al 42% sobre el uso final…

Puede que ese 74 % sea un objetivo realizable, pero, una vez más, se nos queda escaso: habría que alcanzar un 100%. Es un hecho innegable que las renovables están creciendo a un ritmo muy rápido, y España ocupa una posición relativamente buena en el contexto europeo y mundial.

Sufrimos una década de parálisis que ahora estamos recuperando en ese campo. No obstante, quedan muchos retos por superar. Pero nos volvemos a tropezar con la escasa ambición por parte de las autoridades de la UE y españolas.

Creemos que hay que ir mucho más allá, y crear en la UE un sistema que esté basado al 100% en energías renovables. Para España, ya en 2030 deberíamos estar en ese punto.

Pero si somos algo menos ambiciosos, al menos en la década de 2040 deberíamos haber alcanzado ese objetivo en la UE.

Pero hay que recordar que el mix energético no es solamente la electricidad. Hay que sustituir los combustibles fósiles en todos sus usos, no solo para la generación de electricidad.

Aunque ya imaginamos cuál puede ser la respuesta de Greenpeace sobre el papel que debe tener la energía nuclear ¿Se podría al menos ampliar el “período de gracia” para las nucleares españolas hasta consolidar la transición hacia las renovables, como sugieren algunos?

En efecto. Nuestra posición es clara: cuanto antes eliminemos las nucleares mucho mejor. Claro que cuando hablo de eliminar, me refiero solo a la generación de energía. El peligroso lastre de los residuos va a seguir ahí durante centenares de miles de años, y eso, por desgracia, ya no se puede arreglar. Lo que podemos evitar es que se sigan acumulando más residuos.

Hay que sustituir esas centrales cuanto antes, y por varias razones, no solo por su peligrosidad. Entre otros motivos porque no tienen ningún papel cuantitativo que desempeñar. Es la fuente de generación más costosa que hay en estos momentos y, técnicamente, no las necesitamos.

Ya, pero, como sabe, son muchos quienes piden prolongar la vida útil de nuestras centrales, mientras se garantice su seguridad…

Ese argumento no me vale. No se sustenta sobre bases sólidas. Quienes defienden alargar la vida de nuestras centrales alegan que son seguras, pero, realmente no lo son. Tienen un grave problema intrínseco de seguridad, y que aumenta a medida que les vas alargando su vida útil. Nuestras centrales fueron diseñadas para un determinado tiempo de funcionamiento, y ya lo han agotado. Si te ves obligado a realizar nuevas inversiones para apuntalar su seguridad, ya estás, per se, incrementando los costes de generación. Y así se te cae el argumento de que mantenerlas es “barato”. Y, por otro lado, si no haces ninguna inversión para mejorar su seguridad, en mi opinión, el riesgo ya sería inasumible.

Pero, ¿cómo llenamos ese espacio de transición hasta que las renovables o las energías “limpias” tomen el relevo?  

Los objetivos que se han planteado para las renovables son de tipo técnico. Son decisiones políticas. Se ha decidido avanzar de manera más lenta en la implantación de energías renovables y en eficiencia energética, donde tampoco hay grandes progresos. Si esa transición se realizara a la velocidad adecuada, no sería preciso mantener abiertas las nucleares. No hace falta que su cierre sea abrupto, debe ser planificado y progresivo. Pero, como sabemos, en las negociaciones entre el gobierno y las compañías eléctricas, estas consiguieron que se les “regalasen” 10 años extra de vida, en promedio.

¿Qué se necesita para que un futuro sistema de renovables sea eficaz?

Uno de los temas a resolver es el del almacenamiento, pero no es el único reto. Para sostener eficazmente un sistema con el 100% de renovables es necesario que el sistema sea muy flexible, y que se adapten generación y demanda. Cuando tienes fuentes de generación como las convencionales basadas en combustibles fósiles, que son las más fácilmente modulables, la demanda puede, si me permiten la expresión, “ir por libre”. En un sistema basado en las energías renovables, la demanda tiene que ajustarse mucho más, y en ese punto no se está haciendo casi nada.

¿En qué parte de la ecuación queda el hidrógeno verde?

Por supuesto que tendrá un papel que desempeñar, pero creo que se está empezando la casa por el tejado. La transición al hidrógeno no es lo más urgente que tenemos que acometer. Vemos que se están realizando importantes inversiones en hidrógeno a las que, en muchos casos, se les pone la etiqueta de “verde” cuando no lo son. En mi opinión, lo más importante sería acelerar el proceso para lograr que el 100% de la energía eléctrica sea de origen renovable, y después vendría el hidrógeno, para complementar el sistema. Sobre todo en aquellos suministros energéticos que sean más difíciles de electrificar el hidrógeno podría tener un papel fundamental.

¿Qué papel desempeñará el vehículo eléctrico?        

Lo importante es que se dejen de producir coches de combustión. Hemos realizado un análisis sobre esa transición al vehículo eléctrico y pensamos que 2028 puede ser una fecha realista para empezar a ver ese cambio gradual, podría ser ese primer momento de inflexión para rediseñar los sistemas de transporte para que se necesiten menos coches, y que estos sean sostenibles. Para lograr los objetivos se necesita compromiso  político para avanzar al ritmo adecuado. En el futuro cercano los coches deberían ser más ligeros, sostenibles, compartidos…

Este artículo forma parte de una serie de reportajes sobre el tema  energético en el marco del Sistema Paneuropeo para el Uso Coordinado y Eficiente de las Flexibilidades para la integración de una gran cuota de renovables (EU-SysFlex). Está financiado por el Programa Marco de Investigación e Innovación de la UE Horizonte 2020 dentro de la convocatoria H2020-LCE-2016-2017. 

EU-SysFlex investigará el despliegue de las energías renovables en las redes eléctricas de toda Europa. El proyecto cuenta con la participación de 34 organizaciones de 15 países de toda Europa e incluye operadores de sistemas de transmisión de electricidad, operadores de sistemas de distribución, proveedores de tecnología, fabricantes, universidades y centros de investigación. 

El objetivo del proyecto es crear una hoja de ruta a largo plazo para la integración a gran escala de las energías renovables en las redes eléctricas, así como proporcionar asistencia práctica a los operadores de sistemas eléctricos de toda Europa.