La activista Tsepkalo quiere que las mujeres de Bielorrusia vuelvan a brillar

La activista bielorrusa Veronika Tsepkalo (i) junto a la líder opositora Svetlana Tijanóvskaya (c) y a Maria Kolesnikova (d). EFE/EPA/TATYANA ZENKOVICH/Archivo

Bruselas (EuroEFE).- La activista bielorrusa Veronika Tsepkalo, uno de los rostros de la revolución contra Alexandr Lukashenko, nunca se imaginó haciendo política. Su vida dio un vuelco cuando su marido Valeri se vio obligado a huir del país después de que no le permitieran presentarse a las elecciones presidenciales del pasado mes de agosto.

Cuatro meses después, Tsepkalo recibe este miércoles el premio Sájarov a la libertad de conciencia junto a la líder opositora Svetlana Tijanóvskaya y el grupo de mujeres que ha encabezado la oposición democrática contra el régimen de Lukashenko, y asegura que seguirá en la vida política si es necesario para seguir apoyando a otras oprimidas por el sistema en su país.

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En una entrevista con Efe antes de recoger el premio en Bruselas, dice que solo quiere que las mujeres bielorrusas “vuelvan a brillar”. “En estos meses he tenido la oportunidad de conocer a muchas mujeres políticas de renombre. Me parecen admirables e inspiradoras y sé que, si se les permitiera ser quiénes son, las mujeres de Bielorrusia también serían famosas”.

AHORA EL MUNDO SABE LO QUE ESTÁ PASANDO EN BIELORRUSIA

De momento, Tsepkalo apunta a un progreso clave desde que empezaron su lucha: ahora el mundo sabe lo que está pasando en Bielorrusia. “Sabemos que si nos rendimos ahora tendremos a este régimen durante cinco o diez años más. Queremos que nuestros hijos crezcan en un país diferente, libres y democrático”

“Todo lo que estamos intentando restaurar”, recuerda, es “nuestro derecho a votar por la persona que creemos debe ser presidente de nuestro país, porque durante 26 años Lukashenko ha sido el único y ha logrado construir un régimen en el que los líderes de la oposición no pueden sobrevivir en Bielorrusia”.

La activista señala que su movimiento le calcula a Lukashenko “un 3 % de apoyo” a nivel doméstico, especialmente después de la represión generalizada desde el pasado mes de agosto, con miles de personas encarceladas, detenidas y torturadas sin importar su sexo, edad o profesión. “No le importan ni los hombres, ni las mujeres, ni los niños, ni las personas mayores, ni los médicos, ni los estudiantes ni los maestros”.

Al mismo tiempo, la comunidad internacional no le ha reconocido como presidente legítimo y “no tiene apoyo de la mayoría de los países democráticos”, por lo que Tsepkalo cree que Lukashenko “sabe que no puede ser un presidente del país cuando tiene cero apoyo interno y externo”.

¿QUÉ MÁS PUEDE HACER LA UE?

Además, agradece al Parlamento Europeo que se haya premiado a la oposición bielorrusa con el premio Sájarov a la libertad de conciencia, que interpreta como “un reconocimiento a la lucha del pueblo bielorruso” y una reafirmación de que no se reconoce a Lukashenko como líder del país.

Tsepkalo opina, no obstante, que la Unión Europea debe ampliar la lista de oficiales del régimen sancionados para incluir a las fuerzas paramilitares que participaron en la violación de derechos humanos al reprimir las protestas y a quienes falsificaron los resultados de las elecciones presidenciales que dieron la victoria a Lukashenko con un 80 % de los votos.

Otras áreas en las que la Unión Europea puede ayudar, señala la activista, es reformando el sistema de concesión de visados europeos de forma que tenga en cuenta “lo que está pasando en Bielorrusia”, o mediante el envío de ayuda médica o apoyo a los hospitales de la ciudad.

En general, ante una economía diezmada por la crisis del coronavirus y las manifestaciones contra el Gobierno, Bielorrusia “necesitará apoyo financiero de la Unión Europea en el futuro”, predice Tsepkalo.

En Letonia, donde se ha instalado con su marido e hijos tras verse obligada a huir de su país natal, ha creado una fundación de apoyo a las mujeres bielorrusas víctimas de tortura, violaciones, palizas y encarcelamientos arbitrarios, y pide a la Unión Europea apoyo en esta labor, ya que considera impensable que esta situación se dé en pleno siglo XXI en un país europeo.

“HE VISTO LA REVOLUCIÓN CON LOS OJOS DE LAS MUJERES”

“He visto la revolución desde los ojos de las mujeres y por eso he iniciado una fundación para las mujeres bielorrusas. La he establecido en Letonia y es comprensible por qué no lo podemos hacer en Bielorrusia: se nos arrestaría y se cerraría la fundación inmediatamente. Esto es lo que hace que el régimen con cualquier iniciativa”, lamenta.

Su objetivo es dar asistencia y ayuda a las mujeres que han sufrido la opresión del régimen. Ahora se encuentran recopilando las historias de las mujeres que en los últimos meses han sido retenidas en prisiones, recibido amenazas que involucraban a sus hijos y sido apalizadas o violadas, una experiencia que tilda de “terrorífica”.

Tsepkalo no sabe si podrá mantener su trabajo cuando retorne a su país, ya que su empresa, en el sector tecnológico, no está cómoda con su involucración en la lucha contra el régimen de Lukashenko. Sí que afirma que, cuando logre volver a casa y con Lukashenko fuera de la escena, quiere continuar apoyando a las mujeres de Bielorrusia.

“Quiero quedarme en una posición desde la que pueda dar apoyo real a las mujeres. Si es parte de una vida política, definitivamente me quedaré en la vida política. Sólo quiero ayudar, quiero que nuestras mujeres vuelvan a brillar. Durante 27 años hemos sido humilladas e insultadas, y quiero que volvamos a brillar”.

Editado por Miriam Burgués