Serbia mantiene su posición ambigua, entre proeuropea y cercana a Rusia

Serbia mantiene su posición ambigua, entre proeuropea y cercana a Rusia

La bandera serbia junto a la bandera de la Unión Europea, en una imagen de archivo. EPA/JULIEN WARNAND /Archivo

Belgrado (EuroEFE).- Si bien Serbia insiste en su camino hacia la Unión Europea (UE), en la que quiere ingresar en los próximos años, el país balcánico mantiene, por el momento, su rechazo a unirse a las sanciones occidentales contra Rusia por la guerra en Ucrania.

Todos los países que pretenden entrar en la UE deben alinear su política exterior y de seguridad con Bruselas, un compromiso que urge ahora más que nunca para mostrar cohesión y solidaridad europea en medio de la agresión rusa.

En ese sentido, el responsable de la política exterior y de seguridad de la UE, Josep Borrell, instó esta semana a Serbia a que se sume a las sanciones contra Rusia. Mantener «vínculos estrechos» con Rusia «ya no es compatible con construir un futuro común con la UE», agregó Borrell en clara referencia a Serbia.

UN HISTÓRICO ALIADO

Rusia, un país eslavo y ortodoxo como Serbia, es para los serbios un amigo tradicional y protector en las instituciones internacionales, donde apoya el rechazo a reconocer la independencia de Kosovo, una ex provincia serbia.

Las portadas de los diarios de Serbia muestran al presidente serbio Aleksandar Vucic celebrando la victoria electoral en Belgrado

Las portadas de los diarios de Serbia muestran al presidente serbio Aleksandar Vucic celebrando la victoria electoral en Belgrado. EFE/EPA/ANDREJ CUKIC

Además, el país balcánico depende en su totalidad del suministro de gas ruso, que llega encima a precios privilegiados.

Al mismo tiempo, sin embargo, la economía serbia se desarrolla sobre todo gracias al intercambio que mantiene con la UE, que supone más de 60 % de su comercio, a las inversiones europeas y las compañías que emplean de forma directa o indirecta a 300.000 personas en Serbia.

Pese a esa «dependencia» comunitaria, Serbia se resiste a imponer medidas contra Moscú y el presidente serbio, el populista Aleksandar Vucic, destaca que en su camino hacia la UE su país «no apagará las amistades en el Este», sobre todo con Rusia y China.

POSICIÓN INSOSTENIBLE

«Estoy seguro de que en un momento, creo que antes de lo que pensamos, Serbia se sumará a algunas de las sanciones de la UE dirigidas a Rusia», afirma Srdjan Majstorovic, del laboratorio de ideas Centro para las Políticas Europeas (CEP) en Belgrado.

«La situación es insostenible a largo plazo. Serbia tendrá que decidir por el futuro y por la opción que asegura que su desarrollo económico según los mejores ejemplos y prácticas de la UE y las democracias occidentales», señala el analista en declaraciones a Efe.

Para ello, Serbia necesita preparar a su ciudadanía para un cambio de rumbo tras crear durante años en los medios afines al gobierno una narrativa muy favorable a la Rusia de Vladímir Putin.

Los últimos sondeos muestran una importante caída del apoyo ciudadano al ingreso en la UE, con el 45 % en favor -la cifra más baja hasta ahora- frente al 43 % en contra, la más alta hasta ahora.

Pero una reciente declaración de Putin comparando la situación de Kosovo con las regiones separatistas prorrusas de Donetsk y Lugansk (este de Ucrania), causó cierta indignación en Serbia y un leve cambio de la narrativa relatada por los influyentes tabloides.

Si hasta hace poco el tono era claramente prorruso, ahora estos diarios publican titulares como «Putin, por su guerra se olvida de los serbios de Kosovo» o «Putin apuñala a Serbia por la espalda».

EL GAS Y EUROPA

Al mismo tiempo, Serbia entiende que debe diversificar junto con Europa sus fuentes energéticas para independizarse, al menos en parte, de los suministros de gas ruso.

Moscú o la UE, la disyuntiva de Serbia con Vucic reforzado en las urnas

Aleksandar Vucic hace un discurso después de conocer los resultados. EFE/EPA/ANDREJ CUKIC

En Belgrado se ve la invitación a Vucic al reciente inicio de las obras de una planta flotante de almacenamiento de gas natural licuado en Alejandrópolis (Grecia) como un guiño de la UE hacia Serbia.

Ahora le toca a Belgrado cumplir su tarea, por lo que Majstorovic advierte de que «si Serbia no impone sanciones a Rusia, existe un grave riesgo de que se convierta en un país olvidado en los Balcanes».

Todo ello, cuando sus vecinos directos y antiguos socios en la Federación Yugoslava, como Macedonia del Norte o Montenegro, proseguirán hacia el ingreso comunitario.

SOLUCIÓN PARA KOSOVO

Majstorovic asegura además que Serbia debería analizar la situación en un contexto temporal más amplio, sobre todo en cuanto al futuro de Kosovo.

«Rusia en los próximos 10 a 20 años no podrá actuar con credibilidad en las relaciones internacionales, por el daño que se ha hecho a sí misma con la agresión a Ucrania. Un aliado así es un mal aliado», asegura Majstorovic.

Rusia, con su derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, ha sido el principal apoyo para Serbia en la crisis en torno a Kosovo, un papel que podría asumir China, que tampoco reconoce la independencia de la antigua provincia serbia.

En todo caso, concluye el analista serbio, para Belgrado es «de interés estratégico y nacional» buscar soluciones con Kosovo, en el marco de una mayor integración comunitaria de la región balcánica.

Editado por M.Moya