Draghi reclama reformas para un nuevo «federalismo pragmático» en la UE

El primer ministro italiano, Mario Draghi, da un discurso durante un debate en el Parlamento Europeo en Estrasburgo en Francia, el 3 de mayo de 2022. EFE/EPA/JULIEN WARNAND

Estrasburgo (Francia) (EuroEFE).- El primer ministro de Italia, Mario Draghi, reclamó este martes reformas en la Unión Europea hacia un «federalismo pragmático» y pidió abordar «con valor y confianza» una revisión de los tratados para, entre otros asuntos, eliminar el requisito de la unanimidad para tomar determinadas decisiones a nivel comunitario.

«Las instituciones que nuestros predecesores construyeron en las últimas décadas han servido bien a los ciudadanos europeos, pero son inadecuadas para la realidad a la que nos enfrentamos hoy. La pandemia y la guerra han exigido a las instituciones europeas responsabilidades nunca antes asumidas», dijo Draghi en un discurso ante el Parlamento Europeo.

En este sentido, el mandatario italiano pidió para la Unión Europea «un federalismo pragmático que abarque todos los ámbitos afectados por las transformaciones actuales».

«Si esto exige el inicio de un camino que conduzca a la revisión de los Tratados, abrámoslo con valor y confianza», planteó ante un hemiciclo comunitario que recibió la propuesta con aplausos y ya tenía previsto pedir este miércoles, a través de un voto de una resolución, la convocatoria de una convención de reforma de los tratados comunitarios.

Draghi se mostró también partidario de superar el principio de unanimidad, que hasta la fecha ha ralentizado o bloqueado decisiones en muchos ámbitos clave en la Unión Europea, para tomarlas en su lugar por mayoría cualificada, esto es, un 55 % de los Estados miembros (en la práctica, 15 de los 27 Estados miembros) que representen al menos el 65 % de la población de la UE.

«Una Europa capaz de tomar decisiones a tiempo es una Europa más creíble a los ojos de sus ciudadanos y del mundo», afirmó.

Mario Draghi habla sobre federalismo pragmático en la UE

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En este sentido, pidió que el primer ámbito en el que se acelere la toma de decisiones sea el proceso de ampliación de la Unión Europea a nuevos miembros, revitalizado con las solicitudes de adhesión recientes de Ucrania, Georgia y Moldavia pero que también tiene a varios países de los Balcanes Occidentales en un proceso de varios años de negociaciones sin final a la vista.

«La plena integración de los países con aspiraciones europeas no es una amenaza para la estabilidad del proyecto europeo, es parte de su realización», afirmó Draghi, que reiteró el apoyo de Italia a la entrada de Ucrania, a que se abran las negociaciones con Albania y Macedonia del Norte, que progresen las de Serbia y Montenegro y que se preste atención a las «legítimas expectativas» europeas de Bosnia y Herzegovina y Kosovo.

«Apoyamos la adhesión de todos estos países y queremos que Ucrania entre en la Unión Europea. Debemos seguir el camino de entrada que hemos diseñado, pero también debemos proceder lo más rápidamente posible», añadió.

Draghi también advirtió de que, si ya la posible crisis alimentaria global, los aumentos en el precio del petróleo o la inflación requerirían por separado «fuertes respuestas» de la Unión Europea, la confluencia de estos eventos «nos obliga a acelerar el proceso de integración».

«En los próximos meses debemos demostrar a los ciudadanos europeos que somos capaces de liderar una Europa a la altura de sus valores, de su historia y de su papel en el mundo. Una Europa más fuerte, más cohesionada y más soberana, capaz de tomar el futuro en sus manos», incidió el italiano.

AMPLIAR EL FONDO DE LA UE CONTRA EL PARO PARA LA CRISIS ENERGÉTICA

Por otra parte, el primer ministro italiano instó a ampliar la idea del fondo europeo contra el desempleo por la pandemia, que se bautizó como SURE, de forma que permita proporcionar a los países que lo soliciten nuevos fondos para mitigar el impacto del aumento de los precios de la energía.

«Lo que está en juego es la paz social en nuestro continente, nuestra capacidad para mantener las sanciones, especialmente en aquellos países que por razones históricas son más dependientes de Rusia», dijo Draghi ante el Parlamento Europeo tras recordar que el precio de la electricidad se ha cuadruplicado en Italia en los primeros cuatro meses del año respecto al mismo periodo del año anterior.

Para paliar la crisis, Draghi sugirió que la Unión Europea «aproveche el éxito» de las herramientas creadas por primera vez durante la pandemia «que aseguraron la rápida y amplia recuperación económica de la Unión Europea» y que deberían «adaptarse» a las circunstancias actuales.

En concreto, llamó a extender el uso del fondo SURE, cuyo funcionamiento consiste en que la Comisión Europea capta financiación en el mercado con el respaldo de garantías aportadas por los países participantes y luego se la da a los Estados en préstamos con condiciones muy ventajosas.

Con ella, los Estados miembros han podido costear medidas como los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) o ayudas a los autónomos, entre otras.

«La Unión Europea debería ampliar su ámbito de actuación, para proporcionar a los países que lo soliciten nuevos fondos para mitigar el impacto del aumento de los precios de la energía. Me refiero a las medidas para reducir la factura energética, pero también con un apoyo temporal a los salarios más bajos con medidas de alivio fiscal», afirmó Draghi.

Estas medidas «tienen la ventaja de defender el poder adquisitivo de los hogares, especialmente los más frágiles, sin correr el riesgo de generar inflación», añadió el mandatario italiano.

«Podríamos ampliar el alcance de las intervenciones de apoyo y, al mismo tiempo, limitar el riesgo de inestabilidad financiera. Esta medida debe ponerse en marcha muy rápidamente, para que los gobiernos puedan intervenir inmediatamente para apoyar la economía», insistió.

Anteriormente en su discurso, Draghi ya se había mostrado partidario de nuevas sanciones energéticas a Rusia, que previsiblemente entrarán en la nueva tanda de sanciones a Moscú que prepara Bruselas, y de revisar estructuralmente el mecanismo de formación del precio de la electricidad en la Unión Europea, algo de lo que también es partidaria España.

Editado por Sandra Municio