España e Italia piden acelerar el pacto en Libia con diálogo y sin armas

Laya

González Laya (d), saluda el ministro italiano de Asuntos Exteriores, Luigi Di Maio (izq) antes de su reunión en Milán, el 8 de septiembre de 2020. [EFE-EPA]

Milán (EuroEFE).- Los Gobiernos de España e Italia lanzaron este martes un mensaje compartido para que se acelere la búsqueda de un pacto entre las dos partes en conflicto en Libia, que tenga como base la vía diplomática y no la de las armas.

El ministro de Exteriores italiano, Luigi Di Maio, y su colega española, Arancha González Laya, unieron sus voces en favor de la consolidación del alto el fuego para intentar acabar con la guerra civil que sufre el país magrebí desde 2015.

“No hay tiempo que perder en Libia”, fue la frase que emplearon ambos en una rueda de prensa tras la reunión mantenida en la Prefactura de Milán.

González Laya visitó ayer, lunes, Libia, donde Di Maio estuvo a comienzos de este mes con el mismo propósito de dar un espaldarazo al cese de las hostilidades y que sea definitivo.

Ambos se reunieron con el líder del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) con sede en Trípoli, Fayez al Serraj, y con Aquila Saleh, presidente del Parlamento no reconocido en el este del país, tutelado por el mariscal Jalifa Hafter.

“Libia está, de alguna manera, en el momento de la verdad. No hay una solución militar, ni importada desde fuera. Hay que buscar soluciones libias sin injerencias exteriores”, defendió la ministra española.

Reanudar la producción petrolera

Di Maio opinó que “el camino no será fácil a partir de ahora”, pero advirtió a las dos facciones que es “indispensable que comprendan que no hay otro camino que el de la diplomacia y las soluciones compartidas” y que, tras el alto el fuego, “el tiempo es fundamental en esta fase”.

Recordó que a veces se ha reprochado a Italia haber tenido “un papel ambiguo” con Libia, pero remarcó que su meta ha sido impulsar el diálogo sin tomar parte en el enfrentamiento, en alusión al apoyo brindado por potencias como Turquía, Rusia o Francia a uno u otro bando.

“No hemos alimentado el conflicto. Siempre hemos estimulado el diálogo. No hay más vía que la solución diplomática y dialogada”, apuntó Di Maio, quien empujó asimismo a avanzar en la desmilitarización de las milicias.

Otro punto en el que coincidieron fue en pedir a los dos bloques libios que reanuden la producción petrolera para reactivar la economía y, de paso, ayudar a las energéticas italianas y españolas afectadas.

González Laya no concretó si España está dispuesta a aportar barcos y aviones, como hace Italia, a la misión “Irini”, encargada desde el pasado mes de marzo de que se cumpla el embargo de armas a Libia decretado por la ONU.

Disputa entre Grecia y Turquía

“Participamos con personal de apoyo comprometido con la misión”, se limitó a señalar.

En un momento que calificó de “crucial” en la situación del Mediterráneo y del norte de África, los dos ministros mostraron su deseo de avanzar hacia “una alianza más estratégica” bilateral respecto a estos desafíos.

Con ese objetivo, está prevista una cumbre hispano-italiana en noviembre, cuando España también quiere organizar un acto en Barcelona por el 25º aniversario el proceso mediterráneo.

Como prólogo, está prevista la cumbre de los países del sur de Europa este jueves en Córcega (Francia).

Durante la reunión, abordaron otros asuntos del escenario regional, como la disputa de Turquía con Grecia y Chipre, y expresaron la solidaridad con los dos socios europeos.

En este punto, González Laya recomendó “evitar provocaciones y actos unilaterales” y abogar también por “un verdadero diálogo” entre los tres actores.

Respecto a la inmigración, Di Maio insistió en su demanda de que haya un reparto de responsabilidades entre los socios europeos a la hora de acoger a los inmigrantes irregulares y un mecanismo común de repatriaciones.

A ello unió la ministra española Laya la necesidad de actuar con “solidaridad y humanidad” y también con “tolerancia cero” hacia las mafias que se lucran con la inmigración.

Otra de las patas de la conversación fue el plan de reconstrucción de la UE, en el que expresaron la voluntad de que España e Italia, los dos países más beneficiados por los fondos de Bruselas, actúen coordinados.

Di Maio puso como ejemplo la colaboración entre empresas italianas y españolas en materia de digitalización y política medioambiental, al igual que ocurre en el sector energético con Enel y Endesa.