La Eurocámara conmocionada ante la muerte de su presidente

Un pequeño escritorio con un libro de condolencias para el fallecido presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, junto a la sala de plenos del Parlamento Europeo en Bruselas.

Un pequeño escritorio con un libro de condolencias para el fallecido presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, junto a la sala de plenos del Parlamento Europeo en Bruselas. EFE/EPA/OLIVIER HOSLET

Bruselas (EuroEFE).- En los habitualmente bulliciosos pasillos del Parlamento Europeo reina este martes la conmoción tras despertar con la peor noticia posible desde Italia: el fallecimiento del presidente de la Eurocámara, David Sassoli, de quien sus allegados recuerdan su “solidez ideológica” y que siempre se hizo querer por las personas con las que trabajaba.

Las banderas de las instituciones en Bruselas ondearon a media asta por el veterano socialdemócrata italiano, que falleció en la madrugada de este martes a los 65 años tras más de dos semanas de ingreso hospitalario por complicaciones tras una disfunción de su sistema inmunitario.

En cada esquina del Parlamento, el eco recoge un sentimiento común: David Sassoli era «un hombre bueno», de fuerte convicción social y que nunca dejó de promover su visión de una Europa más solidaria con los olvidados, como los migrantes, los jóvenes en paro o las mujeres en situación vulnerable.

Hoy muchos resaltan el que fue su último mensaje público, tres días antes de su ingreso hospitalario, que compartió en sus redes sociales para felicitar la Navidad e insistir, una vez más, en que «la desigualdad no puede ser ni tolerada» y «la pobreza no debe ser escondida sino combatida y erradicada».

“La Navidad es el momento en el que nace la esperanza y nosotros podemos ser la esperanza cuando no ignoramos a aquellos que nos necesitan, cuando no levantamos muros en nuestras fronteras, cuando luchamos contra todas las formas de injusticia”, compartía el pasado 23 de diciembre.

Sus allegados y colaboradores más cercanos le recuerdan hoy como una persona que “siempre lo puso todo fácil”, afable y dotado para encontrar consensos. “Trabajar con él ha sido fácil y sobre todo una suerte”, resume en conversación telefónica con Efe la presidenta del grupo socialdemócrata, la española Iratxe García, que compartió familia política y una profunda amistad con el italiano.

Nada en su llegada a la presidencia, casi por accidente, hacía prever el inmenso reto que tendría que asumir apenas unos meses después con la llegada a Europa de la pandemia de coronavirus.

“Su principal obsesión”, recuerda García, “era que pudiéramos seguir trabajando y sobre todo contribuir a la salida de la crisis. Puede sentirse muy orgulloso del trabajo que hicimos como institución y que él lideró cómo presidente”.

En el homenaje improvisado frente a la Eurocámara que ha congregado a varios centenares de personas en Bruselas, García y sus compañeros de filas han recibido hoy el calor y cariño del resto de grupos ante un fallecimiento que ha conmovido a los miles de personas que forman la familia parlamentaria.

También las bancadas del hemiciclo con las que no siempre coincidió ideológicamente le recuerdan como un “oyente atento, que siempre estaba a disposición de los dirigentes políticos” y que no dejó de trabajar ni estando enfermo, en palabras del líder del grupo liberal, Stéphane Séjourné.

“Cuando empezó la pandemia, presionó enseguida para que el Parlamento siguiera funcionando en remoto. Gracias a su trabajo, hemos sido la primera asamblea legislativa en introducir el voto y los debates a distancia. Eso nos permitió, incluso cuando las fronteras estaban cerradas, ocuparnos de las emergencias. Fue ejemplar en muchos aspectos”, apunta a Efe Séjourné.

Más allá del plano político, uno de sus colaboradores más estrechos en la labor parlamentaria ha sido el español Jaume Duch, director de comunicación del Parlamento Europeo, siempre a su lado en sus comparecencias públicas desde cualquier reunión de Europa.

Portavoz de la Eurocámara desde hace quince años, lo que le ha permitido estar en contacto directo con varios presidentes de la institución, Duch cuenta que Sassoli ha sido “el que más rápidamente se hacía querer por la gente”.

“Se notaba que estaba allí para ayudar, para hacer que las cosas funcionasen, para ayudar a los grupos parlamentarios a ponerse de acuerdo, para poner aceite en la maquinaria”, explica.

Además de su carácter de “muy buen padre de familia”, el español recuerda su “solidez ideológica”, que “demostró con creces durante los meses más negros de la pandemia, con un sacrificio personal muy fuerte”.

Su talante lo sintetiza también Lorenzo Consoli, el corresponsal en Bruselas de la agencia italiana Aska y también expresidente de la asociación de prensa internacional de la capital belga, que subraya hoy que Sassoli, exreportero, veía la política como una forma más de ayudar a los más vulnerables.

Era muy buena persona, muy generoso, bueno de alma. No tenía nada que ver con los políticos actuales, ese nivel de cinismo no lo tenía. Se sentía en el deber de ayudar a la gente que lo necesita. Era una buena persona que ha conseguido ser un político de primer nivel sin cambiar en nada su carácter”, resumió el veterano periodista.

Editado por María Moya

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