Europa continúa construyendo su arsenal contra el cáncer, la otra pandemia

Europa continúa construyendo su arsenal contra el cáncer, la otra pandemia

Sala de espera de un centro de salud en foto de archivo. EFE/Biel Aliño

Bruselas (EuroEFE).- Ante un nuevo Día Mundial contra el Cáncer, la Unión Europea sigue inmersa en la puesta en marcha de su gran estrategia contra esta enfermedad, que prometía ser una de las iniciativas bandera de la legislatura en materia de Sanidad antes de que el coronavirus arrasara con todo, pero cuyas primeras propuestas han empezado a ver la luz.

Y es que mientras la pandemia de coronavirus ha dejado en los últimos dos años algo más de 1,7 millones de muertos en Europa, la silenciosa lacra del cáncer acaba con la vida de 1,3 millones de personas cada año en el Viejo Continente pese a que dos de cada cinco casos podrían prevenirse.

Además, la pandemia de coronavirus ha supuesto un duro golpe para los pacientes de covid, que han visto cómo el colapso de los servicios sanitarios provocaba que uno de cada cinco pacientes no recibiera a tiempo la cirugía o quimioterapia que necesitaba en estos últimos dos años, así como la acumulación de hasta 100 millones de retrasos en pruebas de detección.

Con el impulso de la comisaria europea de Sanidad, Stella Kyriakides, superviviente de un cáncer de mama, Bruselas quiere evitar que una posible nueva emergencia sanitaria desplace otra vez al cáncer y esta semana ha puesto en negro sobre blanco, en forma de propuesta, algunas de las promesas que hace un año plasmó en el gran plan europeo contra esta enfermedad.

Entre las nuevas acciones se incluyen una actualización de la recomendación comunitaria sobre cribado, que data de 2003, como parte de un plan que un 90 % de la población objetivo de los cribados de cáncer de mama, cervical y colorrectal tenga acceso a ellos para el año 2025.

También se pondrá en marcha un registro de desigualdades del cáncer para vigilar las tendencias y disparidades en áreas como el género o nivel de ingresos en distintas regiones y países, así como una red europea de jóvenes supervivientes del cáncer.

El presidente de la Organización Europea del Cáncer, Andreas Charalambous, señaló en declaraciones a Efe que espera que medidas como el registro de desigualdades o una red de centros dedicados a la lucha contra esta enfermedad «sean efectivas para reducir las desigualdades y ampliar el acceso a cuidados efectivos y de alta calidad».

«El Plan Europeo para Combatir el Cáncer se está desarrollando a buen ritmo. Entre las partes más admirables del Plan figuran la atención prestada a las desigualdades y el establecimiento de objetivos claros, como la eliminación de los cánceres asociados al VPH como problema de salud pública y la creación de una generación sin tabaco», afirmó Charalambous.

LA EUROCÁMARA ULTIMA SU INFORME SOBRE EL CÁNCER

Por otro lado, el Parlamento Europeo está dando los últimos pasos antes de poner el sello final al informe de la Comisión Especial de Lucha Contra el Cáncer, que en los últimos cuatro meses se ha dedicado a reunirse con expertos, asociaciones y otros jugadores clave en el tablero de la lucha contra el cáncer para complementar las ideas que ya ha puesto Bruselas sobre la mesa.

Los diputados piden, por ejemplo, heredar la idea de comprar vacunas de forma conjunta también para tratamientos raros, asegurar financiación «adecuada y a largo plazo» a todas las etapas de la enfermedad y extender los programas de cribado o facilitar el acceso a los tratamientos y los ensayos clínicos en otros países de la Unión.

«Hay una mentalidad en Europa que de cuando tienes un cáncer difícil de curar te vas a Estados Unidos», señala Dolors Montserrat (PP), una de las diputadas involucradas en la elaboración del informe, que insta a aprovechar el «gran espacio de ‘big data’ europeo» para mejorar la información de la que se dispone en los centros de investigación de referencia.

De la idea de dedicar más esfuerzos a la prevención se hacen eco tanto Nicolás González Casares (PSOE) como Margarita de la Pisa (Vox), que recuerda que el gran aumento de la esperanza de vida en la detección precoz del cáncer de mama es susceptible de llegar también a otros, como el de pulmón o el de próstata.

González Casares, por su parte, echa de menos en el texto final una referencia más incisiva sobre la directiva europea del tabaco, que aún no tiene en cuenta factores recientes como la llegada de los cigarrillos electrónicos.

El informe sí insta a atacar a nivel los factores de riesgo del cáncer con el objetivo final de crear «una generación libre de tabaco» y también pone en la diana el consumo de alcohol, producto para el que propone «etiquetas de advertencias sanitarias».

Esta posibilidad ha puesto en pie de guerra a los productores de vino, que, pese a que el vino no se menciona específicamente en ningún punto del informe, argumentan que estas recomendaciones pueden causarles un daño reputacional y critica que no se distinga entre bebidas de diferentes graduaciones.

Los grupos europeos en los que están Vox y el PP trabajan para buscar apoyo a unas enmiendas en las que se refiera a un consumo «dañino» de alcohol como factor de riesgo del cáncer, porque, según Montserrat, «no hay evidencia científica de que el consumo responsable de alcohol tenga los mismos efectos dañinos que el consumo dañino».

«Creemos que, en nuestra cultura mediterránea y española, esos puntos pueden chocar contra un estilo de vida saludable», argumenta De la Pisa, que se abstuvo en la votación en comisión junto a Montserrat por este tema pero alaba, en general, las idea que recoge el texto sobre «diagnóstico, prevención, rehabilitación como parte del tratamiento, investigación de enfermedades raras y toda la dimensión del paciente y el resto de miembros de su familia».

Por su parte, González Casares incidió en que la redacción de este tipo de informes debe hacerse «guiada por la ciencia» y advirtió que son las asociaciones de pacientes de cáncer las que les ruegan «que no se cambie una coma» de las referencias al alcohol. El objetivo, subraya, «es que se provea al consumidor de la mejor información disponible».

Desde la Organización Europea del Cáncer, la advertencia es clara: creen la principal amenaza para la consecución del plan en la actualidad, señala su presidente, «es que sus componentes de prevención podrían verse debilitados por los diputados del Parlamento Europeo que tratan de diluir estos aspectos en nombre de los intereses de los productores«.

En su informe de Límites de Consumo de Bajo Riesgo de Alcohol, el Ministerio de Sanidad español recalca que no existe un nivel de consumo seguro de alcohol -no consumir es lo único que evita sus efectos perjudiciales- y que, en base a la evidencia científica actual, ningún profesional de la salud o institución debe recomendar su consumo para mejorar la salud.

Editado por María Moya