Histórico “luz verde” de Irlanda al uso acotado del cannabis medicinal

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Planta de cannabis, en una imagen de archivo. [EFE-EPA]

Dublín/Bruselas (EA.com).- Por primera vez, los enfermos crónicos de Irlanda podrán obtener cannabis medicinal con receta, una medida calificada de «hito» la cual se espera que aporte esperanzas a muchas familias, aunque todavía queden muchas barreras para normalizar el acceso a ese tipo de productos.

Aunque hace unos años se legalizaron algunos productos derivados del cannabis medicinal en Irlanda, la medida adoptada recientemente tiene una dimensión “histórica” para el colectivo de pacientes crónicos, no sólo porque podrán obtener cannabis medicinal con receta, sino porque  también podrán recibir un reembolso público por ese gasto.

La medida ofrece a los pacientes la «tranquilidad» de que su suministro está garantizado y «se coloca sobre cimientos legales adecuados», aseguró en declaraciones al portal EURACTIV.com el eurodiputado del grupo confederal  de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica  (GUE/NGL) Luke «Ming» Flanagan.

Según Eugene «Gino» Kenny, diputado por la circunscripción del Medio Oeste de Dublín, el reembolso estatal es un asunto crucial dado que este tratamiento muchas veces «supone un gasto prohibitivo».

«La medida es un hito para Irlanda», declaró Kenny a EURACTIV.com, al tiempo que añadió que ofrece un rayo de luz a multitud de «familias desesperadas», algunas de las cuales recurren a otros mercados, incluido el negro, en un intento por obtener el tratamiento para sus hijos que sufren enfermedades como la epilepsia.

Aunque es optimista sobre las oportunidades que la medida abrirá para los pacientes, subraya que siguen existiendo obstáculos para el acceso a los productos medicinales derivados del cannabis.

Kenny explicó que, en su estado actual, el programa irlandés de acceso al cannabis medicinal es todavía demasiado restrictivo, ya que sólo está abierto a pacientes con un número limitado de enfermedades.

Lo más controvertido es que el programa aún no incluye a los que padecen dolor crónico. Por ello, instó al gobierno irlandés a ampliar el alcance de la medida, para incluir a más patologías, incluidas las  neurológicas.

En otros Estados miembros de la UE, como Países Bajos, esas enfermedades sí están incluidas en esos tratamientos, recordó Kenny.

Flanagan también señaló que, a diferencia de Alemania, los pacientes irlandeses deben recibir el medicamento prescrito por un consultor médico, lo que, señala, es engorroso y genera «gastos innecesarios».

Sin embargo, a pesar de todo, se mostró confiado en que el abanico de posibilidades se ampliará «rápidamente» en los próximos años, y señaló que se producirán importantes inversiones en el sector.

«Donde vaya el dinero, el mercado lo seguirá», señaló

El cannabis medicinal requiere «igualdad de condiciones”

Otra cuestión polémica es que el programa irlandés estipula que deben explorarse todas las demás vías de tratamiento antes de recurrir al cannabis medicinal.

Pero ese no es el enfoque correcto, según Flanagan.

«Preocupa el hecho de que los pacientes sólo puedan utilizar los productos autorizados por el programa cuando los tratamientos convencionales fracasan», comentó, al tiempo que subrayó que a los pacientes «se les deben ofrecer tratamientos basados en el cannabis en igualdad de condiciones con otros medicamentos».

Por otro lado, Kenny destacó que el cannabis medicinal no debe ser considerado “un último recurso”, sino una herramienta  terapéutica más.

«Si se demuestra que es eficaz, ¿por qué no ofrecerlo junto a otras opciones de tratamiento?», aseguró, y añadió que se necesita más investigación para garantizar que todas las decisiones se basen en la evidencia científica.

Aires de cambio

Sin embargo, el eurodiputado se mostró esperanzado en que la medida adoptada por Irlanda sea un catalizador para impulsar nuevos cambios en este ámbito.

Aunque el uso del cannabis medicinal sigue siendo controvertido e incomprendido, comentó que la situación está cambiando «radicalmente».

En ese sentido, recordó una encuesta reciente en Irlanda, según la cual el 92% de los preguntados estaría a favor de la legalización del cannabis medicinal. Por ello, Kenny destacó que la opinión de la medicina y de la política, y de la sociedad civil, están cambiando.

«Mientras muchos médicos eran -y siguen siendo- escépticos, hemos visto cómo el debate ha cambiado en los últimos años a medida que se hacen más patentes los beneficios que este tratamiento puede ofrecer», comentó Kenny, quien añadió que para muchos niños que sufren de epilepsia y otras enfermedades puede ser una solución muy relevante.

Por ello, Kenny pronostica que la mentalidad, no sólo en la UE, sino en todo el mundo, será completamente distinta dentro de unos años.

Sin embargo, en opinión de Flanagan, la batalla será ardua.

«Todos los países de la UE podrían aprender mucho de EE.UU. en este sentido», dijo, al tiempo que señaló que los medicamentos a base de cannabis son mucho más accesibles y se permite su uso en una gama mucho más amplia de enfermedades.

«Tenemos que llegar a ese punto cuanto antes. En particular, para los pacientes con dolor crónico», subrayó.