La investigación sobre el cannabis terapéutico sigue enfrentando obstáculos de financiación en la UE

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cannabis medicinal

Productos en base a aceite de cannabis, en una imagen de archivo. [EFE-EPA]

Bruselas (EA.com).- La investigación sobre los fármacos a base de cannabis avanza con lentitud en Alemania, a pesar de que el país germano cuenta con uno de los marcos reguladores de la marihuana medicinal más desarrollados de la Unión Europea (UE).

En los últimos 20 años ha aumentado notablemente el interés de los pacientes por el uso de cannabinoides para tratar diversas afecciones, según datos recientes del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (OEDT). Entre ellas se encuentran el dolor crónico y el cáncer, la depresión, los trastornos de ansiedad, las alteraciones del sueño y los trastornos neurológicos.

La marihuana también se utiliza para tratar el glaucoma, mientras que algunos pacientes con la enfermedad de Parkinson experimentaron una disminución de los temblores, aunque aún se necesitan más ensayos clínicos para certificarlo.

El comité sobre fármacos a base de hierbas de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) ha comenzado un análisis sobre el uso de sustancias derivadas del cannabis utilizadas con fines medicinales, con el objetivo de llegar a un consenso general sobre los términos y definiciones.

Por otra parte, algunos medicamentos derivados del cannabis ya están autorizados en la UE y también están disponibles en algunos Estados miembros mediante recetas individuales o en el contexto de planes piloto.

Alemania está considerada uno de los mercados europeos más avanzados para los productos de cáñamo con fines terapéuticos.

Sin embargo, no existe ninguna investigación relevante sobre el tema por parte del sector público en Alemania, según Franjo Grotenhermen, director ejecutivo de la Asociación Internacional de Medicamentos Cannabinoides (AIMC).

La única investigación en curso financiada con fondos públicos en el país europeo es el estudio clínico sobre la eficacia del cannabidiol CR (Arvisol), que comenzó en 2015, con un período de financiación de ocho años.

Grotenhermen aseguró en declaraciones a EURACTIV .com que existe un “gran problema en la investigación de medicamentos basados en el cannabis”, pues la investigación clínica puede hacerse con garantías de éxito con extractos de cannabis que ya están patentados.

Pero dado que la investigación de fármacos derivados del cannabis incluye muchas veces sustancias no patentadas, es necesario encontrar financiación adicional. Grotenhermen explicó que es difícil encontrar un empresario del sector farmacéutico dispuesto a financiar la investigación de sustancias no patentadas, “que cuesta millones de euros por estudio”.

Añadió que, en los próximos años, el uso de medicamentos no patentados derivados del cannabis se podría sustituir por sustancias patentadas únicamente.

La legalización ayuda a la investigación

En 2017, Alemania legalizó el uso médico del cannabis y de los medicamentos a base de cannabis, permitiendo un acceso más fácil a los productos de cannabis con fines terapéuticos.

Antes de la modificación de la legislación germana, sólo se prescribía cannabis medicinal a cerca de 1.000 pacientes. En 2018, después de la aprobación de la ley, los médicos emitieron aproximadamente 142.000 recetas sólo de marihuana medicinal.

Siguiendo el ejemplo de Alemania, otros países europeos –entre ellos la República Checa, Italia y Malta- desarrollaron políticas que dan a los pacientes un acceso más fácil al cannabis medicinal.

Según Grotenhermen, los obstáculos burocráticos para llevar a cabo investigaciones clínicas se han reducido considerablemente al permitir que el cannabis y los cannabinoides, como las flores de cannabis, los extractos de cannabis y los cannabinoides individuales, como el THC y la nabilona, sean recetados por un médico y, por tanto, pasen a ser considerados productos medicinales.

“Es mucho más costoso realizar investigaciones con narcóticos cuando no se permite su uso clínico, es decir, no son medicamentos”, comentó Grotenhermen.

Los profesionales siguen teniendo prejuicios

La prescripción de cannabis medicinal sólo acelera su ritmo en Alemania, ya que en otros socios de la UE sigue habiendo “prejuicios arraigados” que frenan los cambios.

Para Grotenhermen, todos los países que han legalizado el uso médico del cannabis, como Canadá, Holanda e Israel, han constatado a posteriori cómo se ha ido extendiendo la aceptación de estas sustancias entre los médicos.

“Siempre están los primeros pioneros que tienen una mentalidad abierta. Después vienen los médicos a quienes se les acercan sus pacientes y, con el tiempo, se les convence para que lo prueben. La aceptación generalizada lleva su tiempo”, asegura.

Mientras tanto, algunos pacientes todavía no se están beneficiando de la legislación de  2017, ya que la investigación de algunos tipos de cannabis medicinal es compleja. Además, “la mayoría de los médicos son muy escépticos y las compañías de seguros médicos no cubren el coste de la terapia”, subrayó Grotenhermen.