La UE inicia su cumbre con posibles nuevas sanciones a Rusia sobre la mesa

La UE inicia su cumbre con posibles nuevas sanciones a Rusia sobre la mesa

El alto representante para la Política Exterior de la UE, Josep Borrell, a su llegada al Consejo Europeo. EFE/EPA/JULIEN WARNAND

Bruselas (EuroEFE).- Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea dieron comienzo hoy a una cumbre a la que está invitado el presidente estadounidense, Joe Biden, y en la que abordarán la posibilidad de imponer más sanciones a Moscú por la invasión de Ucrania, incluido a su sector energético.

El encuentro, en el que participará también de forma telemática el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, busca escenificar la unidad de los Veintisiete y Washington frente a la agresión rusa y se produce después de que esta mañana se hayan celebrado sendas cumbres de la OTAN y del G7 en la capital belga para abordar el conflicto.

Sobre la mesa está la posibilidad de que la UE adopte nuevas sanciones contra Moscú, aunque los países miembros están divididos sobre el calado de las posibles medidas, sobre todo en cuanto a un posible embargo a las importaciones de combustibles fósiles rusos, de los que dependen buena parte de los Veintisiete.

«Espero que el Consejo Europeo provenga con la orientación política para seguir aprobando sanciones personales y sectoriales», dijo a su llegada al encuentro el alto representante de la Política Exterior de la UE, Josep Borrell.

DUDAS SOBRE EL EMBARGO DE ENERGÍA RUSA

El más contundente en contra de un posible embargo a las importaciones de energía rusa fue el canciller austríaco, Karl Nehamer, aunque varios líderes expresaron sus dudas sobre una sanción que tendría un enorme impacto en el suministro energético de muchos países y podría generar descontento entre la opinión pública.

«Con nosotros no habrá ningún embargo al gas y al petróleo de la Federación Rusa. No es realista, pero no solo para Austria, tampoco para Bulgaria, Chequia, Eslovaquia o Hungría, todos los que estamos de alguna forma afectados por el gas ruso. Se trata de garantizar la seguridad energética de los austríacos», dijo Nehamer.

Por su parte, el primer ministro luxemburgués, Xavier Bettel, admitió que golpear el sector energético ruso se baraja entre las posibles nuevas sanciones, pero advirtió que hay que «tener cuidado» con los castigos que se adoptan y consideró que las cuatro tandas adoptadas hasta la fecha son «muy fuertes».

Bettel insistió en que las sanciones deben adoptarse en todo caso en «reacción a algo»: «Si tomamos sanciones ahora, cuando la situación es el ‘statu-quo’, ¿cuál sería el siguiente paso?», se preguntó.

En la misma línea se pronunció el primer ministro belga, Alexander De Croo, para quien adoptar sanciones contra el petróleo y el gas ruso tendría «un efecto devastador» también para la UE y, en su opinión, «no es necesario», sino que lo más importante frente a Rusia es seguir mostrando una «fuerte» unidad europea y transatlántica.

«Necesitamos el paquete más amplio y firme de sanciones que podamos sobre el régimen de Putin, pero obviamente hay implicaciones para otros Estados miembros en relación a la energía. Y el objetivo es mantener la presión sobre Rusia y no sobre los Estados miembros.

«Tiene que haber un equilibrio», dijo el primer ministro irlandés, Micheal Martin.

Mientras que su homólogo holandés, Mark Rutte, consideró que no se decidirán nuevas sanciones y subrayó que el paquete adoptado hasta ahora «es de lejos el más duro que hemos visto». La UE, afirmó, seguirá enviando apoyo militar y humanitario a Ucrania, pero no es favorable a acordar una zona de exclusión aérea puesto que «significaría un conflicto directo con Rusia».

LOS BÁLTICOS PIDEN MÁS DUREZA

Por el contrario, los países bálticos, Finlandia o Polonia abogaron por una mayor dureza con Rusia, también en el frente energético.

«Claramente, Rusia está intentando restaurar el imperio del mal», dijo el primer ministro polaco, Mateuzs Morawiecki, quien abogó por imponer sanciones «tan decisivas como puedan ser» y dijo que su país apoya sanciones contra el petróleo, el gas y el carbón ruso.

En la misma línea, su homólogo letón, Krisjanis Karins, dijo que los Veintisiete deberían estudiar un embargo a las importaciones energéticas rusas para evitar que estos ingresos sigan financiando la «maquinaria de guerra» del Kremlin. «Lo más lógico sería avanzar en petróleo y carbón», afirmó.

La primera ministra estonia, Kaja Kallas, también abogó por adoptar ahora «las sanciones más duras que podamos» para que la agresión rusa acabe cuanto antes, aunque reconoció que las sanciones energéticas pueden generar descontento en la opinión pública.

El presidente de Lituania, Gitanas Nauseda, consideró que este es «el mejor momento para abrir los ojos», «hacer todo lo que esté en nuestras manos», más allá del apoyo militar, y «reducir la dependencia de los recursos energéticos de Rusia», ya que es «la mejor manera de castigar a este país por esta terrible agresión militar».

«Costará más, pero es un precio que estamos dispuestos a pagar para conseguir resultados concretos», dijo.

«Finlandia está dispuesta a tomar incluso más acciones en lo que a sanciones se refiere. La energía es el mayor problema cuando se trata de financiar la guerra de Rusia, porque les estamos comprando energía, y creo que tenemos que quitarnos de encima los combustibles fósiles que vienen de Rusia cuanto antes», dijo la primera ministra finlandesa, Sanna Marin.

Editado por M.Moya