Un tribunal de Londres despeja el camino a la extradición de Assange a Estados Unidos

Un tribunal de Londres despeja el camino a la extradición de Assange a Estados Unidos

Un grupo de personas pide la liberación de Assange, frente al Tribunal Supremo de Londres, el 10 de diciembre de 2021. EFE/EPA/ANDY RAIN

Londres / París (EuroEFE).- Estados Unidos ganó este viernes un recurso ante el Tribunal de Apelación de Londres contra un fallo del pasado enero que había denegado la extradición del activista de WikiLeaks Julian Assange a ese país por riesgo de suicidio.

 

 

En una primera reacción, vía el twitter de WikiLeaks, la novia de Assange, Stella Morris, aseguró este viernes que la decisión supone un «grave error judicial»:

Por otro lado, una fuente de la organización de defensa de los derechos humanos Amnistía Internacional aseguró este viernes, citada por el rotativo The Guardian, que la sentencia supone una «parodia» o una «farsa» judicial.

Los jueces de este tribunal han concluido que el Gobierno estadounidense ha ofrecido suficientes garantías de que Assange recibirá el trato adecuado para proteger su salud mental y dictaron que puede ser extraditado.

El magistrado Timothy Holroyde indicó que el caso será ahora devuelto a la jueza de primera instancia Vanessa Baraitser -que el 4 de enero denegó la entrega- para que a su vez lo remita a la ministra del Interior, Priti Patel, a fin de que ordene la extradición.

Holroyde dispuso además que Assange, de 50 años, seguirá detenido en la cárcel de alta seguridad londinense de Belmarsh, donde cumple prisión preventiva hasta que termine este proceso, que aún puede ser recurrido por la defensa.

En el dictamen, firmado por Holroyde y su colega Ian Burnett -que hoy no pudo estar presente en la breve vista-, los jueces consideran que Baraitser, de la Corte de Magistrados de Westminster, debió informar por adelantado a la Justicia estadounidense de que pensaba bloquear la extradición a fin de que pudiera presentar ya entonces garantías sobre el régimen penitenciario que se aplicaría al acusado.

En todo caso, las garantías que Washington presentó posteriormente ante el Tribunal de Apelación «son suficientes», señalan los magistrados, que rechazan las críticas de la defensa.

Durante el juicio del 27 y el 28 de octubre, el fiscal James Lewis, en representación de la Justicia estadounidense, garantizó que, de ser extraditado, el periodista no será sometido a «medidas administrativas especiales» (SAM, en inglés), como tener vetadas las visitas o la correspondencia, ni antes del juicio ni si fuera condenado, ni ingresaría en la cárcel ADX Florence – de súper máxima seguridad- en Colorado, a no ser que -matizó- posteriormente hiciera algo para merecerlo.

Además, Washington promete que, mientras estuviera bajo custodia, Assange recibiría el tratamiento psicológico adecuado y, en caso de condena, podría cumplirla en su país natal de Australia.

Estados Unidos reclama al australiano para juzgarle por 18 delitos de espionaje e intrusión informática tras las revelaciones de su portal WikiLeaks, que, entre otras cosas, expuso abusos de ese país en las guerras de Irak y Afganistán.

Según la defensa, las acusaciones, que dice que pueden acarrear hasta 175 años de cárcel, están políticamente motivadas y, si acaban en condena, sería un precedente catastrófico para la libertad de prensa.

REPORTEROS SIN FRONTERAS REPUDIA UNA POSIBLE EXTRADICCIÓN

Por otra parte, Reporteros Sin Fronteras (RSF) repudió este viernes la decisión de la Justicia británica, que abre las puertas a la extradición a Estados Unidos de Julian Assange.

«Estamos convencidos de que Julian Assange ha sido una diana por su contribución al periodismo. Le apoyamos por las peligrosas implicaciones que puede tener este caso en el mundo, por el futuro del periodismo y de la libertad de prensa», declaró el secretario general de RSF, Christophe Deloire, en un comunicado.

Para Deloire, «es hora de poner un punto y final a esta persecución que dura más de una década. Hay que liberar a Julian Assange».

 

Editado por Fernando Heller y Sandra Municio