Otros héroes que también merecen un aplauso a las ocho

DISCLAIMER: Todas las opiniones vertidas en esta tribuna reflejan exclusivamente la posición de su/s autor/es, y en modo alguno de EUROEFE.EURACTIV.es, de la Agencia EFE ni de EURACTIV Media network.

aplauso

Personal sanitario del hospital vizcaíno de Cruces, agradeciendo a los vecinos los aplausos durante todo el confinamiento en el último día de aplausos ante la pandemia del coronavirus, el 17 de mayo de 2020. [EFE/Luis Tejido]

España continúa navegando en el oscuro túnel del coronavirus, aunque parece que el mes de mayo ha dejado entrar algunos rayos de luz.

Durante casi tres meses, los balcones de todo el país se han estado llenando de aplausos todos los días a las ocho de la tarde en muestra de agradecimiento al personal médico y sanitario que está en primera línea de batalla – un homenaje que ya se escucha en Nueva York, Buenos Aires, París o Estambul. Por su encomiable nivel de profesionalidad, entrega incondicional y su ejemplar compromiso con el conjunto de la ciudadanía en la lucha contra la pandemia, todos los profesionales sanitarios han sido galardonados recientemente con el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2020.

Ante un cambio tan inesperado y sin precedentes en la actividad económica y en la vida cotidiana de las personas, estamos siendo testigos de importantes iniciativas de solidaridad y de empresas comprometidas a paliar los efectos negativos del coronavirus. Hablo de la gran labor que numerosas empresas de economía social han llevado a cabo por todo el territorio español y en sectores económicos muy diversos como el sanitario, bancario, la industria, el hotelero, el social y el de distribución, entre otros.

Miguel Ángel Cabra de Luna, el autor de la tribuna, en una fotografía facilitada por el Comité Económico y Social Europeo (CESE). EFE

 

A principios de mes de mayo, la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (CEPES) publicó un informe con la actuación ante la crisis del covid-19 por parte de casi 400 empresas de economía social. Unas empresas están donando alimentos a instituciones benéficas, enfermos, personal sanitario y grupos sociales afectados; otras están realizando tareas de desinfección de hospitales, centros de trabajo y supermercados. Mientras algunas no han cesado su actividad a pesar de no contar con la protección necesaria, otras han cambiado su actividad habitual para fabricar material y ropa de protección o han cedido sus instalaciones para aumentar la flota hospitalaria o albergar a grupos en exclusión.

Estos ejemplos son reflejo del importante papel que las empresas de economía social desempeñan en la respuesta a la crisis. El ingrediente secreto de su éxito, más allá de la forma de gestión y su funcionalidad, lo encontramos en su propia naturaleza. Se trata de empresas resilientes y democráticas para las que priman las personas y el fin social sobre el capital, demostrando que es posible compatibilizar la racionalidad y el progreso social en una misma entidad. La solidaridad de estas empresas es un valor añadido y a resaltar en momentos de crisis.

Su naturaleza y sus valores son los que precisamente convierten a las empresas de economía social en un actor muy permeable a las necesidades, visibilidad e integración de colectivos vulnerables como las personas con discapacidad, que se han visto desproporcionadamente afectadas por la crisis del Covid-19 y las medidas de distanciamiento social. Empresas como la ONCE y su Fundación, mediante colaboraciones, movilización de recursos, la transformación de actividades y el desarrollo de proyectos en varios sectores, han mostrado ser un aliado clave una vez más. Esto demuestra que las personas con discapacidad, más que un problema añadido, pueden y deben ser parte de la solución, participando en el plan de reconstrucción y poniendo su esfuerzo en la recuperación de la crisis.

Si bien todas las estadísticas e informes nos siguen colocando en el podio de “los países más afectados por el Covid-19” a nivel mundial, tengo la certeza de que todo el esfuerzo llevado durante la crisis no habrá sido en vano. Con miras a “la nueva normalidad” en España, será imprescindible valorar a las empresas de economía social, apoyar su funcionamiento y garantizar su salud también una vez hayamos salido del túnel. Todo ello acompañado de un fuerte aplauso.

Para saber más:

Miguel Ángel Cabra de Luna, el autor de la tribuna, es miembro del Comité Económico y Social Europeo (CESE), Vocal de la Junta Directiva de la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (CEPES), presidente de la Comisión de Relaciones Internacionales de la CEPES y director de Alianzas y Relaciones Sociales e Internacionales de la Fundación ONCE.